27-12-2025, 02:23 PM
El pobre trio de delincuentes no tenía nada que hacer, antes y por mucho tiempo se enfrentó a poca gente hábil, no tenían habilidad, no tenían rasgos característicos, no tenían en definitiva, karmas, nada que les distinguiera de perros salvajes que solo persiguen diligencias no por el botín sino porque pueden, influenciados los más jóvenes por su vago padre nunca pudieron desarrollarse de buena manera. Ahora sangrando, adoloridos y con un amargo clamor y suplicas en sus labios eran echados sobre la diligencia como parte de la primera parte de la aventura de la gran Marine que comenzaba a alzarse contra las sombras de la piratería.
—Papa… espero que tengas un plan para escapar… no me gusta el olor a orines de las celdas del cuartel.— Hablo Justine con un susurro, amarrada sobre el techo como mercancía… deseaba solo no haber hecho caso a su padre y sentía que las lagrimas caían por su mejilla, pero antes de que su madre muriera le había dicho que debía ser fuerte… mucho más que los músculos de su tonto hermano y su padre. Sollozó un poco y entonces surgió en su mente algo raro, nuevo… y si se hacía Marine?...
Ralf poco podía pensar con la cabeza partida y medio vendada solo recitaba un poema ininteligible a en su mente con un tarareo incesante pensando en su esposa muerta por motivos misteriosos. Escuchaba a su hija la dulce Justine… pensaba en lo horrible que lo había hecho y en que quizás no tenía más que ofrecer que solo malos consejos… entonces algo surgió en su mente. Una idea loca… y si se hacia Marine?
Sully por su parte inconsciente por el golpe de la gigantesca mujer pensaba solo una cosa. El ser aplastado de esa forma, tan fácilmente, con su mandíbula hecha pedazos soñaba con un paseo en campos de flores, un paseo de la mano de aquella que tan rápidamente se había vuelto un muro que no podía por más que se esforzase superaría. Su familia amarrada a su lado sobre la diligencia… entre sueños solo deseaba estar por siempre con ellos, que le recibieran con su amada gigantona en su casa, una cálida, una llena de pequeñas patitas corriendo por los pasillos. Pero como podría el siendo un bandido… pero… pero… y si se hacia Marine?
Luna y Billy si bien no eran guerreros natos, se sentían aliviados des ser respaldados por tremenda y poderosa señora de la tormenta. Aunque también se sentían aliviados de que nadie resultase gravemente herido y que gracias a dios esa gigantesca arma se mantuviera descansando en la diligencia. Billy ayudo a Sigrid… bueno intento, pues solo amarro a los delincuentes mientras ella los subía como puercos.
Entonces cuando llegaron al camino parcialmente inundado detuvieron la diligencia. Billy entonces se lanzó abajo y estaba nervioso, hablaba algo raro, algo para sí, errático se movía de un lado a otro, caminando como si hubiera estado debatiéndose entre algo bueno y malo, entre la paz y el caos… vio la sonrisa de ella al perseguir a ese desgraciado que escapaba, sintió la emoción al reducir a la delincuente que le enfrento, quiso sentir esa adrenalina que no le abandonaba… quiso desechar esos sentimientos de desasosiego y no le abandonaban… solo debía esperar unos minutos y continuarían otros treinta para llegar al cuartel.
Afortunadamente. Algo paso y sus pensamientos se detuvieron. Era ella, una luz radiante abrió la puerta de la diligencia para estirar las piernas. Era ella, por quien estaba ahí, por quien hacia todo últimamente. Luna… su sol, su cielo y sus estrellas… ahí con el mar reflejándose dominado por el gran faro de la isla no lo soporto. Cayo una de sus rodillas al suelo… su cabeza agachada. Luna pensó que estaba herido… salto abajo como una gacela asustada y corrió a su encuentro. Pero algo le detuvo… una mano, no una cajita. terciopelo, con bordes adornados por filigranas en las manos temblorosas manos de Billy.
Las manos de ella se fueron veloces al rostro con impresión. Su pecho latió a mil por hora y sin duda necesitaba un segundo no… no podía ser… los sospechaba, pero no lo creía. Billy… su amigo desde que tenia memoria. Su… su… espíritu guardián, siempre danzante, siempre atento y valiente a pesar de su debilidad. Un hombre justo, real, autentico. Fiel a sus sentimientos… sus ojos se encontraron y los ojos inundados de ambos se encontraron en medio del mar relampagueante, de las olas surcando el viento entonces los tres bandidos pusieron atención y de pronto La voz de Justine comenzó a alzarse y su hermano y su padre tarareaban acompañando la tonada que surgía de ella, una llena de vida, de pasión y esperanza.
Dulce llena de paz, de vida, de esperanza por un futuro mejor. El espectáculo era emotivo y Luna solo pudo decir SI… cuando la cajita se abrió, le abrazo y no le dejo decir más al pobre Billy que solo pudo llorar de emoción. justo en ese momento el agua bajo lo suficiente y en un beso que sello su futuro decidieron seguir adelante… hacia su destino. Un futuro colorido y lleno de vida.
El camino restante Luna y Billy fueron al frente, unidos de sus manos, ella con una joya simple en su mano, con la voz cortada. Arrimado al brazo de su flaco y flamante nuevo prometido. Al llegar al cuartel, ambos se despidieron de la gran mujer y le desearon paz y un futuro mejor. Como lo prometió entre sus dedos se movió una gran medalla que en manos de la gigantesca mujer parecería solo una chapita apenas del tamaño de un botón de su uniforme.
—Sigrid, ha sido un placer viajar con usted. Espero que sus compañeros le reciban con una gran fiesta es posible que nos encontremos mas adelante. No olvide llevar a estos bandidos a los calabozos quizás le den un aumento no olvide preguntar por alguna recompensa.— Le hablo mirando a todos lados como si le confesase un secreto.
Billy sobre la diligencia le miraba con emoción aun metida en el alma, no podía creer que había pasado este día. Lleno de emociones y un trato por cierto completado. Se quedarían un par de días en los alrededores del cuartel completando algunos pedidos especiales. Se volverían a ver sin duda.
—Papa… espero que tengas un plan para escapar… no me gusta el olor a orines de las celdas del cuartel.— Hablo Justine con un susurro, amarrada sobre el techo como mercancía… deseaba solo no haber hecho caso a su padre y sentía que las lagrimas caían por su mejilla, pero antes de que su madre muriera le había dicho que debía ser fuerte… mucho más que los músculos de su tonto hermano y su padre. Sollozó un poco y entonces surgió en su mente algo raro, nuevo… y si se hacía Marine?...
Ralf poco podía pensar con la cabeza partida y medio vendada solo recitaba un poema ininteligible a en su mente con un tarareo incesante pensando en su esposa muerta por motivos misteriosos. Escuchaba a su hija la dulce Justine… pensaba en lo horrible que lo había hecho y en que quizás no tenía más que ofrecer que solo malos consejos… entonces algo surgió en su mente. Una idea loca… y si se hacia Marine?
Sully por su parte inconsciente por el golpe de la gigantesca mujer pensaba solo una cosa. El ser aplastado de esa forma, tan fácilmente, con su mandíbula hecha pedazos soñaba con un paseo en campos de flores, un paseo de la mano de aquella que tan rápidamente se había vuelto un muro que no podía por más que se esforzase superaría. Su familia amarrada a su lado sobre la diligencia… entre sueños solo deseaba estar por siempre con ellos, que le recibieran con su amada gigantona en su casa, una cálida, una llena de pequeñas patitas corriendo por los pasillos. Pero como podría el siendo un bandido… pero… pero… y si se hacia Marine?
Luna y Billy si bien no eran guerreros natos, se sentían aliviados des ser respaldados por tremenda y poderosa señora de la tormenta. Aunque también se sentían aliviados de que nadie resultase gravemente herido y que gracias a dios esa gigantesca arma se mantuviera descansando en la diligencia. Billy ayudo a Sigrid… bueno intento, pues solo amarro a los delincuentes mientras ella los subía como puercos.
Entonces cuando llegaron al camino parcialmente inundado detuvieron la diligencia. Billy entonces se lanzó abajo y estaba nervioso, hablaba algo raro, algo para sí, errático se movía de un lado a otro, caminando como si hubiera estado debatiéndose entre algo bueno y malo, entre la paz y el caos… vio la sonrisa de ella al perseguir a ese desgraciado que escapaba, sintió la emoción al reducir a la delincuente que le enfrento, quiso sentir esa adrenalina que no le abandonaba… quiso desechar esos sentimientos de desasosiego y no le abandonaban… solo debía esperar unos minutos y continuarían otros treinta para llegar al cuartel.
Afortunadamente. Algo paso y sus pensamientos se detuvieron. Era ella, una luz radiante abrió la puerta de la diligencia para estirar las piernas. Era ella, por quien estaba ahí, por quien hacia todo últimamente. Luna… su sol, su cielo y sus estrellas… ahí con el mar reflejándose dominado por el gran faro de la isla no lo soporto. Cayo una de sus rodillas al suelo… su cabeza agachada. Luna pensó que estaba herido… salto abajo como una gacela asustada y corrió a su encuentro. Pero algo le detuvo… una mano, no una cajita. terciopelo, con bordes adornados por filigranas en las manos temblorosas manos de Billy.
Las manos de ella se fueron veloces al rostro con impresión. Su pecho latió a mil por hora y sin duda necesitaba un segundo no… no podía ser… los sospechaba, pero no lo creía. Billy… su amigo desde que tenia memoria. Su… su… espíritu guardián, siempre danzante, siempre atento y valiente a pesar de su debilidad. Un hombre justo, real, autentico. Fiel a sus sentimientos… sus ojos se encontraron y los ojos inundados de ambos se encontraron en medio del mar relampagueante, de las olas surcando el viento entonces los tres bandidos pusieron atención y de pronto La voz de Justine comenzó a alzarse y su hermano y su padre tarareaban acompañando la tonada que surgía de ella, una llena de vida, de pasión y esperanza.
Dulce llena de paz, de vida, de esperanza por un futuro mejor. El espectáculo era emotivo y Luna solo pudo decir SI… cuando la cajita se abrió, le abrazo y no le dejo decir más al pobre Billy que solo pudo llorar de emoción. justo en ese momento el agua bajo lo suficiente y en un beso que sello su futuro decidieron seguir adelante… hacia su destino. Un futuro colorido y lleno de vida.
El camino restante Luna y Billy fueron al frente, unidos de sus manos, ella con una joya simple en su mano, con la voz cortada. Arrimado al brazo de su flaco y flamante nuevo prometido. Al llegar al cuartel, ambos se despidieron de la gran mujer y le desearon paz y un futuro mejor. Como lo prometió entre sus dedos se movió una gran medalla que en manos de la gigantesca mujer parecería solo una chapita apenas del tamaño de un botón de su uniforme.
medalla
—Sigrid, ha sido un placer viajar con usted. Espero que sus compañeros le reciban con una gran fiesta es posible que nos encontremos mas adelante. No olvide llevar a estos bandidos a los calabozos quizás le den un aumento no olvide preguntar por alguna recompensa.— Le hablo mirando a todos lados como si le confesase un secreto.
Billy sobre la diligencia le miraba con emoción aun metida en el alma, no podía creer que había pasado este día. Lleno de emociones y un trato por cierto completado. Se quedarían un par de días en los alrededores del cuartel completando algunos pedidos especiales. Se volverían a ver sin duda.
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