[Pasado] La mujer del país de las amazonas | Social
#11
- Ost -



“Lo que es bello merece ser apreciado”

Era ese el pensamiento con el que sus orbes color miel se fijaron en la suave expresión que Runin dibujaba en su rostro. Era la primera vez que el rubor inundaba esas mejillas tan abultadas sin un motivo médico; una clara muestra de su agrado por aquel lugar, y él no permitiría que un sentimiento tan hermoso se perdiera en el olvido, pues también le resultaba grato que ella estuviera con ellos en ese momento.

Del mismo modo en que un cangrejo ermitaño se posa en una nueva concha cuando ha crecido lo suficiente y busca la que mejor se adapte a su nueva envergadura, Runin comenzó a sentirse más confiada cuando la mujer de hebras rizadas abandonó la habitación. Si bien al principio pareció incómoda, él creyó que se trataba solo de la resistencia habitual al conocer a personas nuevas; jamás imaginó que detrás de ello existiera un pasado frágil o recuerdos que prefería dejar atrás.

Peco de ingenuo, pero decidió disfrutar el momento. Bromear, acercarse y posarse a su lado, ignorando la sutil forma en la que la cama se hizo un poco más espaciosa justo después del desafío lanzado por la morena. “Kekeke Jamás te obligaría a nada, eso es delito y usar a mi madre es trampa.” Menciono entre sonrisas cómplices que evidenciaban el tono burlesco con el que se expresaba. “Creí que la orgullosa Runin peleaba sus propias batallas.” Guiño el orbe de manera picara, disfrutando ahora de la cercanía de una princesa amazona.

—Fufufufu. Me agradas, Ryota. En serio eres un descarado. —

Las palabras fueron recibidas con agrado; para él era exactamente igual, como si se conocieran desde siempre o como si su química fuera solo otra coincidencia más que el dios del mar había puesto en su afortunado encuentro. “El sentimiento es mutuo Runin.” Su mirada se cruzó con la de ella y la sostuvo durante unos segundos, buscando que comprendiera que más allá de ser simples palabras condescendientes, sentía lo mismo.

Entonces, al mismo tiempo en que la conversación avanzo, su coqueteo fue respondido por una carismática broma. Su risa no se hizo esperar, disfrutaba del buen humor que poseía la mujer, además de esa rivalidad que parecía comenzar a edificarse entre ambos, como si ninguno pudiera estar callado ante las provocaciones del otro.



“Ohhhh, que superficial. Pero no te preocupes, yo sí lo hago sin importar que no seas tan agraciada.”

Una falsa sorpresa fue la expresión con la que aquellos vocablos fueron expuestos. Por supuesto, mentía, pero actuó tan bien solo para molestarla, que pudo esperar cualquier reacción: un golpe, una mueca, enfado, gritos, cualquiera y estaría bien. Sabía que Runin era maravillosa; cualquier otro hombre estaría en el cielo a su lado y él no era la excepción. Sin embargo, era esa rivalidad la que lo impulsaba a buscar su enfado; era su sentido del humor, algo que lo había caracterizado desde pequeño y le había traído tantos problemas, pero que, por alguna razón, sentía que ella entendía.

Tras las carcajadas de ambos, un hermoso gesto nació de la mano femenina. Un trozo de fruta se acercó a los labios del castaño, quien no temió la invitación y abrió delicadamente sus fauces para devorar el alimento con agrado, sonriendo con placer al sentir las mejillas llenas mientras masticaba. No hacía falta decir palabra alguna, ambos se sentían cómodos, uno al lado del otro, compartiendo, disfrutando, simplemente existiendo.

Al menos así fue hasta que una leve incomodidad se hizo presente. Al rozar el brazalete, percibió la rigidez de Runin y, de inmediato, apartó la mano. Existían las bromas y el juego de cruzar ciertos límites, pero el brazalete… quizá ese era uno que no debía traspasarse.

Tal acción no pareció arruinar el momento. La joven se recompuso de manera rápida, para contestar a la pregunta antes mencionada.


Su analogía de lo que era un novio lo sorprendió. A diferencia de tantas jóvenes que hablaban de casarse y reducían sus gustos personales a “viajar y conocer lugares nuevos”, Runin era un refrescante trago en el desierto. Por la forma en que hablaba se mostraba libre, ajena a cualquier atisbo de dominio, y eso no hacía más que volverla aún más atractiva a los ojos color miel de Ryota.

Tal fue el impacto de su respuesta que el castaño olvidó, por escasos segundos, contestar con alguna frase cargada de sarcasmo o destinada a provocar la risa ajena. En verdad la admiraba, pues no podía ver de otra forma a alguien capaz de hacer aquello que él tanto anhelaba, viajar por el mundo, ir más allá de los confines del mar y poder hacer lo que quisiera, cuando quisiera, sin ninguna preocupación rondándole la cabeza. Prácticamente dejarse guiar por sus deseos sin importar la naturaleza de los mismos.

En silencio tomó el plato que Runin le ofrecía y, tras una breve estirada, lo dejó sobre la mesa del cuarto. Luego regresó a su lugar, junto a ella de medio lado, observando su rostro y recostando la cabeza contra la almohada.

Sorbet no sonaba como un destino paradisíaco; de hecho, era todo lo contrario, a juzgar por los pensamientos que la señorita había compartido. Por suerte, aquel relato tan lamentable terminó adquiriendo tintes más positivos, más agradables, y logró dejar una buena sensación en él. Viajar no tenía por qué ser algo triste, sin importar cómo fuera el lugar, y Ryota lo sabía mejor que nadie. La diversión y los encuentros más importantes podían darse en cualquier parte, en cualquier sitio. Por lo tanto, incluso si se trataba del mismísimo cuartel de marineford, era probable que algo interesante ocurriera allí con las personas correctas.

“Si alguna vez voy, visitare esa iglesia.” Compartió su anhelo por un viaje así; no le importaba que sonara como un lugar desamparado, pues seguramente esas personas se las arreglaban para pasarla bien a su manera. Al fin y al cabo, el ser vivo siempre encontraba formas de escapar de su penosa realidad. ”Si dan comida gratis, significa que es un gran lugar al que ir” Expreso en broma, buscando que la sonrisa volviera a dibujar tan hermoso rostro.

De esa forma, la conversación pronto se desvió al castaño. Ya había sido Runin quien desvelo sus preguntas, era su turno de responde a las incógnitas de la morena.

”¿Eso crees? Kekeke” Rio al escuchar que poseía un rostro de alguien a quien su corazón jamás podrían quebrantar.

”He ido a algunas islas por temas de pesca con mi padre.” Compartió aun manteniendo una expresión llena de picardía. ”Pero no siento que haya robado ningún corazón.” Dijo en total honestidad. ” Porque no soy quién para tomar algo tan preciado, aunque si soy partidario de apreciar corazones.” Revelo sin apartar la mirada de los ojos de Runin.

Aquí o en otras islas, me gusta apreciar lo que es bello, admirar lo que merece ser admirado y sorprenderme por lo que siento es digno de sorpresa. Cerro sus ojos levemente, acercándose ligeramente a ella para volver a abrirlos, detallando la expresión ajena con nulo sentido del espacio personal. ”Al igual que me paso contigo, desde que te vi aprecie tu belleza. Cuando cruzamos palabras comencé a admirar tu orgullo, fuerza, narcisismo y me sorprendí por lo increíblemente compatibles que resultamos ser. Quizá no me creas, pero nunca antes había sentido la necesidad de traer a nadie aquí; sin embargo, en ese momento eras tan brillante y delicada que me asusté ante la idea de no poder seguir apreciando tu existencia. Por eso te traje conmigo.” Sin razones para mentir, la honestidad se apodero de sus labios, finalmente una expresión de gratitud se dibujó en su semblante.



Porque genuinamente deseo continuar conociéndote Runin.

Fue gentil, dulce y honesto. No se detuvo ni un segundo a pensar que sus respiraciones se entrelazaban, ni que, sin darse cuenta, había comenzado a acariciar el brazo de la morena que descansaba junto a él. Ambos permanecían frente a frente, sintiendo la brisa fresca que se colaba por la ventana y disfrutando de la cercanía de sus cuerpos mientras un embelesado cardan observaba la escena disfrutando su novela favorita. “¿Qué dices? ¿aun crees que mi madre tiene razón?” En realidad, el creía que no.
[Imagen: ELRAliP.png]
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RE: [Pasado] La mujer del país de las amazonas | Social - por Ryota Miyamoto - 30-12-2025, 08:26 AM

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