El cuento del perro | Fic.
#1
Había una vez… un perro. Sí, un perro. No un caballero, ni un héroe. Ni siquiera una persona. Era un perro. Un perro común, viejo y feo. Es más, era tuerto también, y cojeaba de una pata. Se llamaba Max.

¿Ah? ¿Qué “Max” es un nombre común? No me digas. ¿Te comento algo? Este es un perro común, viejo y feo. ¡«Común»! Así que, ¿por qué carajos se iba a llamar “Teperifio” un perro COMÚN, ah? 

Bueno, en fin, que este común, viejo y feo perro llamado Max existía. Cómo todo el mundo y todos los animales, y todas las cosas vivas en general, había nacido. ¡Y nacido de noche! Que los que nacen de día son todos raritos.

La noche en que Max nació, el cielo estaba despejado. Lo primero que Max vio fue a su madre, pero lo segundo fueron las estrellas. Muchísimas estrellas, como un millón o así. Demasiadas. ¡Max no podía contarlas! En parte, porque no sabía contar, pero aunque hubiera sabido no lo habría podido hacer. Porque, bueno, eran muchísimas. El cielo estaba repleto. 

Lo primero que Max sintió fue la más absoluta y completa fascinación. ¡El cielo era precioso! Enorme, imposible, majestuoso. Se llenó los ojos de su infinita profundidad y decidió, recién nacido y todavía rojo de sangre, que el cielo debía ser la cosa más maravillosa de la vida.

Lo segundo que Max sintió fue frío. Mucho frío.

Max nació en invierno. Un invierno diferente a este, y diferente a cualquiera que ustedes hayan vivido en esta islita tropical. ¡En donde vivía Max, los inviernos pelaban! El pasto amanecía congelado por el rocío de la madrugada y, si te descuidabas, las manos se te dormían por el frío. ¡Después dolía moverlas y tenías que pegarles para despertarlas! Un asco, la verdad, pero Max estaba acostumbrado. Cosa que ustedes no podrían. Él había nacido allí, en el frío, así que su cuero era resistente a las ventiscas invernales; tenía un pelaje grueso, y, por sobre todas las cosas, se mantenía ocupado. El frío no te atrapa si te estás moviendo constantemente.¿Por qué? ¡Porque el frío es perezoso! No te va a perseguir si te ve ir de un lado a otro haciendo cosas que no le importan. ¡Y vaya que Max era bueno manteniéndose ocupado! Exploró la isla de punta a punta, ¡tres veces! Cabó pozos por todos lados y en muchos de ellos escondió huesos, enormes y deliciosos huesos, junto a los ridículos chalecos que quisieron ponerle en más de una ocasión para cubrirle del frío. ¡Una tontería! Solo lo hacía ver ridículo, así que los sepultaba junto a sus huesos y alguna historia se inventaba sobre cómo se habían perdido por causas misteriosas que para nada podrían tener algo que ver con él.
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El cuento del perro | Fic. - por Enji - 01-01-2026, 05:32 PM
RE: El cuento del perro | Fic. - por Enji - 03-01-2026, 06:31 AM
RE: El cuento del perro | Fic. - por Enji - 03-01-2026, 07:50 AM

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