01-01-2026, 07:09 PM
La respiración de la criatura volvió a hacerse notar, irregular y cada vez más débil. No era un sonido brusco, ni alarmante, sino uno cansado, como si al cuerpo ya le costara recordar cómo hacerlo. El claro seguía en calma, sin movimientos alrededor, sin nuevas presencias. Solo el ritmo de una vida que se iba apagando poco a poco.
Mérida se pasó una mano por la nuca antes de hablar.
- Mérida -dijo al fin- Así que Gwendolyn Yang...
Repitió el nombre una vez más en voz baja, como comprobando cómo sonaba.
- No lo olvidaré.
Se acercó un poco más, lo justo para observar mejor sin invadir el espacio. No tocó a la criatura, ni a la cría. No había nada que hacer ya en aquel tema.
- He visto gente reaccionar de muchas formas cuando llegan tarde; gritar, enfadarse, echar la culpa a todo lo que se mueve… Tú no, tú aún con tus dificultades, has intentado solucionarlo.
Hizo una pausa breve.
- Eso marca la diferencia. Ahora lo que tienes que solucionar está dentro de ti, y sabes qué hacer, solo tienes que encontrar el cómo. Aún estás a tiempo, dices que tienes amigos, pide ayuda y aprende a defenderte, antes de que sea demasiado tarde y no pueda venir nadie a socorrerte...
La cría emitió un sonido corto, apagado, y se acurrucó contra el cuerpo inmóvil. La respiración de la madre se espació de nuevo, dejando un silencio incómodo entre un aliento y el siguiente.
- Te ayudaré a volver. No voy a dejarte aquí sola otra vez.
No lo dijo como una promesa, sino como un hecho.
- Y sobre cambiar las cosas… -soltó una breve exhalación- Si de verdad no pudieras hacerlo, no estarías aquí sentada ahora mismo. Todos podemos cambiar el mundo a nuestra manera. Todo formamos parte de un mecanismo mayor, solo hay que encontrar el engranaje que está a nuestro alcance.
El claro volvió a quedar en silencio. La jungla seguía respirando alrededor, indiferente, pero estable. El final se acercaba sin prisa, sin dramatismos innecesarios.
Mérida se quedó esperando, expectante a la respuesta de Gwendolyn y a las indicaciones de como acompañarla, después de eso, se marcharía.
Mérida se pasó una mano por la nuca antes de hablar.
- Mérida -dijo al fin- Así que Gwendolyn Yang...
Repitió el nombre una vez más en voz baja, como comprobando cómo sonaba.
- No lo olvidaré.
Se acercó un poco más, lo justo para observar mejor sin invadir el espacio. No tocó a la criatura, ni a la cría. No había nada que hacer ya en aquel tema.
- He visto gente reaccionar de muchas formas cuando llegan tarde; gritar, enfadarse, echar la culpa a todo lo que se mueve… Tú no, tú aún con tus dificultades, has intentado solucionarlo.
Hizo una pausa breve.
- Eso marca la diferencia. Ahora lo que tienes que solucionar está dentro de ti, y sabes qué hacer, solo tienes que encontrar el cómo. Aún estás a tiempo, dices que tienes amigos, pide ayuda y aprende a defenderte, antes de que sea demasiado tarde y no pueda venir nadie a socorrerte...
La cría emitió un sonido corto, apagado, y se acurrucó contra el cuerpo inmóvil. La respiración de la madre se espació de nuevo, dejando un silencio incómodo entre un aliento y el siguiente.
- Te ayudaré a volver. No voy a dejarte aquí sola otra vez.
No lo dijo como una promesa, sino como un hecho.
- Y sobre cambiar las cosas… -soltó una breve exhalación- Si de verdad no pudieras hacerlo, no estarías aquí sentada ahora mismo. Todos podemos cambiar el mundo a nuestra manera. Todo formamos parte de un mecanismo mayor, solo hay que encontrar el engranaje que está a nuestro alcance.
El claro volvió a quedar en silencio. La jungla seguía respirando alrededor, indiferente, pero estable. El final se acercaba sin prisa, sin dramatismos innecesarios.
Mérida se quedó esperando, expectante a la respuesta de Gwendolyn y a las indicaciones de como acompañarla, después de eso, se marcharía.
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