El cuento del perro | Fic.
#3
Dos docenas de ojos parpadearon al unísono mientras Enji, sentado en el marco de la ventana, encendía un cigarro. El frío invernal se coló en la habitación junto al humo. Sonaron toses, algunas arcadas y, finalmente, uno de los niños levantó la mano.

—Sí, tú, enano número treinta y siete. ¿Tienes alguna duda?

Enji lo señaló y el niño asintió.

—Señor Enji… ¿Eso qué tiene que ver con la navidad?

—¿Ah? Nada. ¿Por qué mierdas la historia de un perro idiota tendría algo que ver con la puta navidad? —replicó Enji e inclinó la cabeza a un costado mientras se quitaba el cigarrillo de la boca. Con los labios apretados alrededor del filtro quizá no se le había escuchado bien—. Es una historia trágica y desgarradora con un giro siniestro. ¿Qué carajos pinta la navidad en esta mierda?

—Esto… —El niño dudó después de haber escuchado más insultos de los que podía procesar en una oración—. Porque… ¿Porque es navidad?

—¿Y?

—Y… ¿Usted no vino a contarnos una historia navideña?

—¿Quién carajos te mintió tanto?

Enji se sentó con una pierna a cada lado del marco, colgando a la mitad entre el interior de la habitación a su derecha y la caída a la calle su izquierda.

—Ehm… ¿Usted?

Un profundo suspiro sonó desde el fondo de la habitación, dónde un hombre mayor, parado contra la pared y junto a la puerta, se masajeaba el puente de la nariz. La frustración y el hastío se leían en sus cansadas facciones, cuyas mejillas ahuecadas y mirada taciturna solo hacían por acentuar esos sentimientos en su rostro. Llevaba una gorra blanca, impoluta, con el símbolo de la marina en el centro, y el uniforme abotonado hasta arriba.

Caso contrario era Enji, con su chaleco abierto mostrando el pecho desnudo y la gorra puesta de costado.

—Dijo que nos contaría una historia de navidad —prosiguió el niño—. ¡Y eso no es navideño! Ni siquiera sale Santa.

—Santa era el dueño del perro.

—¡Ya basta, Enji! —El anciano levantó la voz y la mano al tomar la palabra. Se despegó de la pared, atravesó el salón por el pasillo que se abría entre las camas de los niños y se paró frente a la ventana, Interponiendo su figura entre el marine y los chicos—. Cuando se te adjudicó esta tarea como ‘castigo’ por tu pelea con Rick y Amazonia, nunca se pensó como un verdadero castigo, sino como una forma de integrarte a nuestra comunidad aquí en Baterilla.

Enji dió otra calada al cigarro y se bajó de la ventana. Parado frente al anciano, se dió cuenta de que esté último superaba los dos metros de alto. Encorvado y todo, era más alto que él.

—Es navidad, chico. No puedes contarles esa historia siniestra y retorcida a estos niños en navidad. ¡En ninguna fecha!

—No se agüite, abuelo. Esto los hará machitos. —Se encogió de hombros. Luego se acercó para susurrarle a su vigilante asignado—: Diga usted que no les dije nada sobre que cierta persona no existe de verdad. Shihahaha…

—Ah, chico… —El anciano volvió a suspirar—. Vámonos de aquí. Esto no contará como cumplimientos de tu castigo, sino que tendré que asignarte trabajos forzados más físicos. Hay una calle por arreglar en Baquella que tiene tu nombre.

—Eh, viejo, no seas así…

Enji caminó detrás del viejo de camino a la puerta. Lo persiguió de cerca.

—¡Querían una historia y se las di! ¿Por qué todo en navidad tiene que ser luces, comida y regalos? Necesitan un poco de realidad estos niños, Forgan.

—¡¿Realidad?! —restalló Forgan. Estaban en el pasillo y Enji acababa de cerrar la puerta de la habitación—. Es un orfanato, Enji. Esos chicos son más conscientes de la realidad que tú, huevón viejo.

—Eh, tampoco te enojes así.

—¡Irás a reparar esa maldita calle!

Forgan se adelantó y salió del edificio. Enji, aunque salió también, se quedó atrás y terminó solo frente a la pequeña fuente de agua que decoraba el pequeño cantero de enfrente.

—Mierda, sabía que tenía que hacerles contado la historia de la zariguella. La de la zariguella nunca falla…

Se encogió de hombros, llevó ambas manos detrás de su cabeza y empezó a caminar. Mientras caminaba, empezó a silbar y a consumir su cigarrillo hasta calentar el filtro. Estaba anocheciendo. Enji miró el cielo y chasqueó la lengua.

—Meh, putas estrellas.
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El cuento del perro | Fic. - por Enji - 01-01-2026, 05:32 PM
RE: El cuento del perro | Fic. - por Enji - 03-01-2026, 06:31 AM
RE: El cuento del perro | Fic. - por Enji - 03-01-2026, 07:50 AM

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