03-01-2026, 07:12 PM
La humink sonreía de buen humor mientras hacia un gesto al encargado de la barra que le sirviera una jarra de cerveza a ella también -¿Por qué estoy aquí? Sencillo y complicado de responder a la vez- comento mientras posaba un dedo en su labio pensativa antes de responder -Podría decirse que soy una buena ciudadana en general pero de vez en cuando me gusta bailar con el diablo y dejar salir mi propia diablura.- explicó riéndose mientras seguía esperando su propia bebida mirando a su interlocutor, mirando su cabello, rostro, la cruz de su pecho y corbata mal atada como quien mira mercancía que le interesa per o no le termina de convencer.
-También podría decirse que vengo en búsqueda de aventura, tragos, baile y buena compañía, dejar de ser la chica buena durante un rato.- comento sonriendo ampliamente viendo llegar también su bebida para darle un trago corto, la peliblanca no era una gran bebedora y no planeaba emborracharse de buenas a primeras en el nido del diablo sabiendo quienes por allí deambulaban pues ella sería consiente y decidiría que se hacía y hasta donde se bailaría -Soy Hiiragi y llevo ya un buen tiempo en la isla ¿Tu qué tal? ¿Tienes nombre o solo un buen portar?- preguntó burlonamente mientras jugaba un poco con los dedos de su mano izquierda sobre la barra junto al jarro de cerveza que ella tenía a disposición.
El ruido de aquel antro era siempre intenso o al menos más intenso de lo que a alguien con orejas sensibles le pudiera parecer ideal, sin embargo no llegaba a molestar de forma intensa o real a la oji rubí que enfocó directamente una de sus peludas orejas en dirección al buen bebedor que a su costado encontraba.
Los ojos de Hiiragi regresaron a la pista para disfrutar tanto del movimiento como de apreciar como todos allí se divertían a su modo, rodeando la pista mesas con cartas y apuestas que por el escándalo se manejaban más con gestos que con dialogo, alguna pareja sentada en los límites de la iluminación donde era difícil discernir que hacían o escuchar de que hablaban en la oscuridad, tanto en las mesas como en la barra había bebedores ya fueran borrachos o sobrios que el mesero disfrutaba complacer pues nunca dejaban de llenar sus bolsillos con cada petición a por "una más", un ambiente decadente pero enérgico, todo lo contrario al estilo de vida normalmente "pulcro" que la coneja demostraba cuando tenía que dedicarse a comerciar o hacer buena fama para sí misma.
-¿Te interesa bailar un poco cuando terminemos estas jarras de cerveza?- agregó atrevidamente antes de dar otro sorbo a su bebida dejándola en tres cuartos pero acercándola al pelinegro a ver si se la bebía también solo por apresurar la diversión o bebía tranquilo y mejor seguía disfrutando la plática con la coneja que estaba a su lado.
-También podría decirse que vengo en búsqueda de aventura, tragos, baile y buena compañía, dejar de ser la chica buena durante un rato.- comento sonriendo ampliamente viendo llegar también su bebida para darle un trago corto, la peliblanca no era una gran bebedora y no planeaba emborracharse de buenas a primeras en el nido del diablo sabiendo quienes por allí deambulaban pues ella sería consiente y decidiría que se hacía y hasta donde se bailaría -Soy Hiiragi y llevo ya un buen tiempo en la isla ¿Tu qué tal? ¿Tienes nombre o solo un buen portar?- preguntó burlonamente mientras jugaba un poco con los dedos de su mano izquierda sobre la barra junto al jarro de cerveza que ella tenía a disposición.
El ruido de aquel antro era siempre intenso o al menos más intenso de lo que a alguien con orejas sensibles le pudiera parecer ideal, sin embargo no llegaba a molestar de forma intensa o real a la oji rubí que enfocó directamente una de sus peludas orejas en dirección al buen bebedor que a su costado encontraba.
Los ojos de Hiiragi regresaron a la pista para disfrutar tanto del movimiento como de apreciar como todos allí se divertían a su modo, rodeando la pista mesas con cartas y apuestas que por el escándalo se manejaban más con gestos que con dialogo, alguna pareja sentada en los límites de la iluminación donde era difícil discernir que hacían o escuchar de que hablaban en la oscuridad, tanto en las mesas como en la barra había bebedores ya fueran borrachos o sobrios que el mesero disfrutaba complacer pues nunca dejaban de llenar sus bolsillos con cada petición a por "una más", un ambiente decadente pero enérgico, todo lo contrario al estilo de vida normalmente "pulcro" que la coneja demostraba cuando tenía que dedicarse a comerciar o hacer buena fama para sí misma.
-¿Te interesa bailar un poco cuando terminemos estas jarras de cerveza?- agregó atrevidamente antes de dar otro sorbo a su bebida dejándola en tres cuartos pero acercándola al pelinegro a ver si se la bebía también solo por apresurar la diversión o bebía tranquilo y mejor seguía disfrutando la plática con la coneja que estaba a su lado.
Código:
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