04-01-2026, 03:53 AM
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Narrador / María Merlot
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¿Dónde estaba?
No lo sabía…
Pero... ¿Importaba?
Contenido Oculto
Con una sonrisa traviesa, la chica nado por debajo del mar… siempre por debajo de la superficie, para evitar miradas curiosas. Estuvo persiguiendo a un enorme pez de color anaranjado y ojos alocados, el pez jugo con ella hasta que la profundidad se fue reduciendo, cuando se percató ya podía colocar los pies en el lecho marino y podía caminar a la playa. Iba a quedarse un rato ahí, quizás algo bueno sucediera, debía evitar distracciones si quería regresar junto a sus nakamas. Con las botas en las manos, y su bolso de medio lado, impermeabilizado, con cierre y lengüeta protectora, fue saliendo del mar.
Un paso tras otro, con su particular vaivén encantador y seductor, la llevo hasta la orilla. No importa si habían personas o estaba en el medio de la nada, su toque divino nunca se perdía, era parte de su etérea belleza heredara de las sirenas. El agua se deslizó por la piel visible, y caía de las hebras rosadas hasta perderse en la arena.
¿El alrededor? Ella no era del tipo detallista, y menos si solo veía jungla, acantilados y agua… pero había algo difícil de ignorar, muy difícil la verdad… el sonido de “algo” cayendo. Por puro instinto corrió a ocultarse detrás de una de las palmeras opuestas a de dónde provino aquella… avalancha. ¿Estaba temblando? ¿Se estaba hundiendo la isla? ¿Los monstruos venían por ella? Con su vista enfocada en el cataclismo, vio surgir a un hombre… un cabello negro, una cara seria… una altura desproporcional.
Un paso tras otro, con su particular vaivén encantador y seductor, la llevo hasta la orilla. No importa si habían personas o estaba en el medio de la nada, su toque divino nunca se perdía, era parte de su etérea belleza heredara de las sirenas. El agua se deslizó por la piel visible, y caía de las hebras rosadas hasta perderse en la arena.
¿El alrededor? Ella no era del tipo detallista, y menos si solo veía jungla, acantilados y agua… pero había algo difícil de ignorar, muy difícil la verdad… el sonido de “algo” cayendo. Por puro instinto corrió a ocultarse detrás de una de las palmeras opuestas a de dónde provino aquella… avalancha. ¿Estaba temblando? ¿Se estaba hundiendo la isla? ¿Los monstruos venían por ella? Con su vista enfocada en el cataclismo, vio surgir a un hombre… un cabello negro, una cara seria… una altura desproporcional.
Lo conocía, lo conocía.
Lo había visto en el muelle del Reino de Samba.
Se encontraron en el naufragio comercial del primo dorado.
Y lo más importante de todo… ¡Era el amigo de su querido amado Einarr!
Se trataba de… ¡El Gigantón!
Lo había visto en el muelle del Reino de Samba.
Se encontraron en el naufragio comercial del primo dorado.
Y lo más importante de todo… ¡Era el amigo de su querido amado Einarr!
Se trataba de… ¡El Gigantón!
Lo siguió con sus orbes ámbar desde su escondite, este fue hacia... un lado y fue cuando su vista lo capto (y su cerebro proceso) las estructuras/construcciones que habían ahí. Y la otra personita que estaba cerca. María, sin más, se calzo las botas, acomodando muy bien su calcetín derecho… se sacudió un poco el agua, y se encamino hacia el hombre de increíble altura. Mientras iba caminado aprovecho para ponerse sus guantes de cuero, y ajustar bien su daga a su cintura. Cuando estaba por llegar, y gritarle para que le prestara atención… el otro individuo hablo.
Eh… ¿Cuánto tiempo lleváis ahí mirando? ¿Sois los becarios?
¿Qué era un becario? No lo sabía, y el gigantón tampoco porque respondió con su particular volumen de voz, que, a pesar de lo alto, siempre le parecía calmado. La joven rosadita detrás del gigante (no sabía si ya la había visto), sonrió dulcemente y saludo con su diestra al chico castaño, cuyo flequillo le resultaba especialmente tentador de levantar, solo para cotillar que había debajo. Luego, y para no perder la costumbre, llevo las manos a la boca para formar una especie de megáfono y procedió a comunicarse con el amigo de su querido amado Einarr — ¡HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, GIGANTOOOOOOOOOOOOOOOÓN! — alargo las vocales, y aunque gritaba, su voz no dejaba de ser tan hermosa como ella misma — ¿CÓMO ESTAS? ¿TE DOLIÓ MUCHO CUANDO RODASTE POR AHÍ? TE VI PERO ME ASUSTE Y ME ESCONDÍ PORQUE PENSÉ QUE VENÍAN LOS MONSTRUOS A COMERME, YO CREO QUE PUEDEN COMER PECES PORQUE DEBEN DE ABURRIRSE DE LAS HOJAS DE ESTA ISLOTA… — le empezó a contar como si se conocieran, y fueran grandes amigos, cosa que no era así, ella solo lo había visto aquella noche fatídica; pero a su compañero, el Ángel Bonachón, si que lo conocía, y en el corazón de la semi sirena resguardaba con cariño su amistad — ¿DÓNDE ESTA EL PRÍNCIPE EINARR? ¿LO TIENES EN EL BOLSILLO? — pregunto a todo pulmón por el hombre alado, a quien ella… había bautizado como un príncipe en Whisky Peak.
Luego de gritar, aclaro su garganta, y ahora se enfoque en el hombrecito — Cof cof… hablar gigantez no es fácil. Si no modulas bien, puede afectar tu garganta… — le explico como si fuera un idioma antiguo y ella toda una erudita en la materia — ¿Qué es un becario? ¿Quién es usted, Señor? Y lo más importante… ¿qué es todo este desastre? — se agacho y empezó a ayudar a recoger cosas con el desconocido — … ¿Qué es esto? — tomo uno de los objetos y lo miro con curiosidad. Al tiempo que con su diestra llevo hacia atrás su cabello mojado, un cabello que hacía días había dejado de ser color celeste, y ahora reflejaba un hermoso color rosado… al principio el habito de retocarlo era fastidioso pero luego se acostumbro a mantener el tinte, después de todo lo hizo para parecerse más a su querido Algodón de Azúcar.
Luego de gritar, aclaro su garganta, y ahora se enfoque en el hombrecito — Cof cof… hablar gigantez no es fácil. Si no modulas bien, puede afectar tu garganta… — le explico como si fuera un idioma antiguo y ella toda una erudita en la materia — ¿Qué es un becario? ¿Quién es usted, Señor? Y lo más importante… ¿qué es todo este desastre? — se agacho y empezó a ayudar a recoger cosas con el desconocido — … ¿Qué es esto? — tomo uno de los objetos y lo miro con curiosidad. Al tiempo que con su diestra llevo hacia atrás su cabello mojado, un cabello que hacía días había dejado de ser color celeste, y ahora reflejaba un hermoso color rosado… al principio el habito de retocarlo era fastidioso pero luego se acostumbro a mantener el tinte, después de todo lo hizo para parecerse más a su querido Algodón de Azúcar.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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