06-01-2026, 12:21 AM
Pude sentir como, al mencionar el nombre de aquel fantasma del pasado, el hombre enmascarado se mostraba sorpresivo. Tal y como me imaginaba, ese sujeto debía conocer de muy buena mano al que, algún día en el pasado, fue el portador de esa misma máscara. Algo dentro de mi se avivaba, como una llama en plena combustión, llama que se intensificó al escuchar de su propia boca que, a aquel que llamaba como Yohualli, fue nada más y nada menos, que el maestro y padre de el hombre alado que se anteponía ante mi causando que, ante aquella revelación, mis ojos se abrieran de par en par. Todo tenía sentido, aún más si tenía en cuenta todo lo que sabía sobre él, y hasta donde supe de él. Por eso no tenía ni la piel morena ni las alas oscuras. Por eso, al sentir el aura de este flacucho sentí aquel nudo en mi estómago. No era sólo por mi espíritu combativo, ¡algo de él me recordaba a Yohualli desde el principio! Apreté mis dientes con fuerza, rechinando estos con rabia, encorajinado y sin prestar atención a las siguientes palabras del descendientes de Yohualli. Ya tenía suficiente.
Mientras el nuevo águila del oro y la plata seguía hablando sobre milongas, aún manteniéndole completamente agarrado, aflojé los músculos de mi contorneado culo, relajándose todo mi cuerpo, pero no mi espíritu. A cambio de que todo mi Kenbunshoku Haki se desactivara, toda mi presencia y voluntad de llevar a cabo mi objetivo se fortaleció y solidificó, imbuyéndome por completo en una armadura de negro mate que simbolizaba todo lo que había hecho, todo lo que había realizado hasta que llegara este mismo instante. Entonces, alcé rápidamente mi pie derecho, hacia el cielo, descendiéndolo seguidamente con suma celeridad para dirigir mi talón, imbuido ahora en haki de armamento, hacia el cielo de su cabeza, al mismo tiempo que soltaba los agarres de sus codos.
Dije con absoluta calma, mientras le observaba con unos ojos que irradiaban odio, frustración y venganza, presenciando como, mi oponente, perdía por completo su forma animal hasta volver a su forma base, fruto de su débil ambición y, además, se caía inertemente hacia el suelo. ¿Y este era el hijo de Yohualli?
Apreté los puños con fervor, sintiendo como me salía humo por la nariz y orejas de lo extremadamente enfadado que estaba, por entreabrir las heridas del pasado que aún seguía arrastrando después de tanto tiempo. Llevé mi puño derecho hacia la palma de mi mano izquierda, empezando a crujir los nudillos de la primera con la segunda.
Extendí, en ese entonces, mis dos brazos hacia los lados, a la par que separaba un poco mis dos piernas, como si estuviera invitándole a atacar.
Mientras el nuevo águila del oro y la plata seguía hablando sobre milongas, aún manteniéndole completamente agarrado, aflojé los músculos de mi contorneado culo, relajándose todo mi cuerpo, pero no mi espíritu. A cambio de que todo mi Kenbunshoku Haki se desactivara, toda mi presencia y voluntad de llevar a cabo mi objetivo se fortaleció y solidificó, imbuyéndome por completo en una armadura de negro mate que simbolizaba todo lo que había hecho, todo lo que había realizado hasta que llegara este mismo instante. Entonces, alcé rápidamente mi pie derecho, hacia el cielo, descendiéndolo seguidamente con suma celeridad para dirigir mi talón, imbuido ahora en haki de armamento, hacia el cielo de su cabeza, al mismo tiempo que soltaba los agarres de sus codos.
- ¡ESCUCHA, PIMPOLLO-DAPE! -
Dije con absoluta calma, mientras le observaba con unos ojos que irradiaban odio, frustración y venganza, presenciando como, mi oponente, perdía por completo su forma animal hasta volver a su forma base, fruto de su débil ambición y, además, se caía inertemente hacia el suelo. ¿Y este era el hijo de Yohualli?
- ESE QUE CONOCES COMO TU PADRE NO ES OTRO QUE UN COBARDE Y UN TRAIDOR, ¡ALGUIEN QUE LO ÚNICO QUE HIZO FUE HUIR CON EL RABO ENTRE LAS PIERNAS Y DEJAR TIRADOS A SUS COMPAÑEROS CUANDO TUVO LA OPORTUNIDAD-DAPE! -
Apreté los puños con fervor, sintiendo como me salía humo por la nariz y orejas de lo extremadamente enfadado que estaba, por entreabrir las heridas del pasado que aún seguía arrastrando después de tanto tiempo. Llevé mi puño derecho hacia la palma de mi mano izquierda, empezando a crujir los nudillos de la primera con la segunda.
- JURÉ VENGARME DE ÉL POR TODO LO QUE HIZO… PERO TENIÉNDOTE A TI, SU HIJO, EN SU LUGAR, TE USARÉ DE SACO DE BOXEO PARA PODER LLEVAR A CABO MI VENGANZA. -
Extendí, en ese entonces, mis dos brazos hacia los lados, a la par que separaba un poco mis dos piernas, como si estuviera invitándole a atacar.
- VEN, QUETZALLI JR, HIJO DE YOHUALLI-DAPE. -
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