06-01-2026, 06:00 AM
¿Hace exactamente cuanto tiempo no hago esto? Intente cambiar, me lo prometí tras la muerte de ella, dije que tal vez esa forma de ser tan amarga no me pegaba, que estaba mal destrozarle la vida a alguien. Sin embargo aqui me encuentro, dejando que la gente se me acerque, que ellos me la arruinen.
Haciendo amigos que algún día podrían irse, y entonces todo, volvería a empezar.
La escuche con curiosidad, una lagarta, alce ambas cejas con cierta diversión, mirándola de mejor humor.-Te pega, y no te preocupes, no me he cruzado nunca con él, no creo que salga esa conversación.-Además, si terminamos hablando de Maki dudo que sea sobre su akuma, la verdad es que su búsqueda es algo que me preocupa más.
La inmortalidad es algo que envenena el alma, la corrompe y la destruye, y yo conozco de sobra sobre el tema.
Me incline un poco hacia delante para abrazarla, pase el brazo derecho por su cintura, la palma descansando el la curva de su cuerpo, mientras mi pulgar dejaba una caricia tranquila, suave. Cierro los ojos un instante, me permito a oler esa mezcla de aromas tan de ella, el alcohol se mezcla de forma suave con algo cálido, exótico, fuerte.
Como ella.
-Sin duda, eres toda una artista, no se si es que hablas poesía o simplemente hablas desde el corazón, pero te equivocas en tantas cosas.-No pude evitar la pequeña risa, amarga, burlona. Mi mano libre va a su rostro, limpio con cuidado sus lágrimas, con cariño, paso el pulgar por todas y cada una de ellas, sin dejar que manchen su rostro, sin que dejen rastro.
-Tu eres mil veces más fuerte que yo, nadie aguanta tanto y sigue siendo tan dulce que llora por alguien que no puede llorar.-Chasquee la lengua con cierta queja, esta mujer va a conseguir que vuelva a ablandarme. Tome asiento en el taburete, sin soltarla, colocándola entre mis piernas con cuidado, la hice sentarse en mi regazo, en el muslo que estaba contra la barra, para que así apoyara la espalda contra esta, con mi otro brazo aun en su cintura.
-¿Ahora vamos a calmarnos, si? Ninguna vamos a morir esta noche, y aunque estoy triste, me gusta mucho más cuando gruñes o sonríes.-Le sonríe alzando suavemente una ceja, divertida, esperando animarla un poco, tal vez pincharla, y que con eso el ambiente se vuelva algo más relajado.
-¿Has compuesto alguna canción nueva desde la última vez? Seguro has ampliado tu repertorio, ¿alguna historia interesante más que quieras contarme? -Ladee el rostro con curiosidad, mientras apoyaba el mentón en su hombro, manteniéndola a ella de lado a mi, con calma.
Hacía tiempo que no me permitía aquello, que no abrazaba a alguien, que no era cómodo, que no me dejaba sentir ese suave calor en los dedos. Una sensación agradable, tranquila, viva.
-Puedes cantarme el álbum entero si te apetece.-No se si tiene, que demonios, seguro que si, pero ahora mismo me apetece escucharla.
Lo que sea, mientras no sea escuchar mis pensamientos.
Haciendo amigos que algún día podrían irse, y entonces todo, volvería a empezar.
La escuche con curiosidad, una lagarta, alce ambas cejas con cierta diversión, mirándola de mejor humor.-Te pega, y no te preocupes, no me he cruzado nunca con él, no creo que salga esa conversación.-Además, si terminamos hablando de Maki dudo que sea sobre su akuma, la verdad es que su búsqueda es algo que me preocupa más.
La inmortalidad es algo que envenena el alma, la corrompe y la destruye, y yo conozco de sobra sobre el tema.
Me incline un poco hacia delante para abrazarla, pase el brazo derecho por su cintura, la palma descansando el la curva de su cuerpo, mientras mi pulgar dejaba una caricia tranquila, suave. Cierro los ojos un instante, me permito a oler esa mezcla de aromas tan de ella, el alcohol se mezcla de forma suave con algo cálido, exótico, fuerte.
Como ella.
-Sin duda, eres toda una artista, no se si es que hablas poesía o simplemente hablas desde el corazón, pero te equivocas en tantas cosas.-No pude evitar la pequeña risa, amarga, burlona. Mi mano libre va a su rostro, limpio con cuidado sus lágrimas, con cariño, paso el pulgar por todas y cada una de ellas, sin dejar que manchen su rostro, sin que dejen rastro.
-Tu eres mil veces más fuerte que yo, nadie aguanta tanto y sigue siendo tan dulce que llora por alguien que no puede llorar.-Chasquee la lengua con cierta queja, esta mujer va a conseguir que vuelva a ablandarme. Tome asiento en el taburete, sin soltarla, colocándola entre mis piernas con cuidado, la hice sentarse en mi regazo, en el muslo que estaba contra la barra, para que así apoyara la espalda contra esta, con mi otro brazo aun en su cintura.
-¿Ahora vamos a calmarnos, si? Ninguna vamos a morir esta noche, y aunque estoy triste, me gusta mucho más cuando gruñes o sonríes.-Le sonríe alzando suavemente una ceja, divertida, esperando animarla un poco, tal vez pincharla, y que con eso el ambiente se vuelva algo más relajado.
-¿Has compuesto alguna canción nueva desde la última vez? Seguro has ampliado tu repertorio, ¿alguna historia interesante más que quieras contarme? -Ladee el rostro con curiosidad, mientras apoyaba el mentón en su hombro, manteniéndola a ella de lado a mi, con calma.
Hacía tiempo que no me permitía aquello, que no abrazaba a alguien, que no era cómodo, que no me dejaba sentir ese suave calor en los dedos. Una sensación agradable, tranquila, viva.
-Puedes cantarme el álbum entero si te apetece.-No se si tiene, que demonios, seguro que si, pero ahora mismo me apetece escucharla.
Lo que sea, mientras no sea escuchar mis pensamientos.
