06-01-2026, 06:54 AM
No podía creerlo, de verdad no podía creerlo. No importaba cuánto intentara convencer a ese hombre, era un rotundo no a tal que incluso había me había dado una habitación, no que me quejara, bueno de hecho si me quejaba. Le había dicho que las heridas ya no me dolían desde hace muchos días, pero ahí no terminaba la cosa: Tenía que seguir yendo con ese medico de cuarta a limpieza y revisión, me detestaba y yo a él así que al menos eso era justo.
Las noches se habían vuelto frías, solitarias, aunque estaba acostumbrado a ello, el saber que el pelinegro estaba a tan pocos metros de distancia simplemente era tortura, quería abrazarlo, pasar la noche con él en estas “vacaciones” que se había tomado, si, se imaginaba la voz de sus clientes reclamando su tardía aparición, pero por suerte no podría escucharlo, ya que no tenía den den mushi.
Me senté al borde de la ventana abierta, mirando al suelo con cierta relajación mientras tomaba de la botella que había robado de uno de los estantes del hombre ¿era Ron? Apenas había bajado y le daba sorbos pequeños, el sabor era fuerte y el primer sorbo me hizo toser, pero aún así continué tomando. Mi cabello estaba atado en un moño, usando un pantalón de tela deportivo negra y una camisa blanca. Estaba aburrido, desde hace días estaba aburrido o al menos extrañado por tanta calma y no había hecho más que intercambiar un par de palabras con el hombre, mierda, ni siquiera sabía dónde estábamos con respecto a… nuestra relación laboral.
Noté que la puerta se abría después de ignorar los golpes y sin moverme miré al hombre entrar en la habitación. —vaya… finalmente te dignas a verme por la noche, Onizuka. — Hablé con un tono más bajo mientras regresaba la mirada al exterior, tomando otro sorbo del ron, por alguna razón ahora sabía un poco más dulce. — Puedo dormir bien, pero supondré que tú estás teniendo problemas… Tu pregunta es muy tonta cuando sabes que diré que sí. — Le saqué la lengua en molestia fingida, ahora mirándolo con una ligera sonrisa. — ¿Sabes? No me gusta mi cuarto… Se siente muy… estirado. Es muy frio sin ti, comenzaba a pensar en escaparme por la ventana. —
Las noches se habían vuelto frías, solitarias, aunque estaba acostumbrado a ello, el saber que el pelinegro estaba a tan pocos metros de distancia simplemente era tortura, quería abrazarlo, pasar la noche con él en estas “vacaciones” que se había tomado, si, se imaginaba la voz de sus clientes reclamando su tardía aparición, pero por suerte no podría escucharlo, ya que no tenía den den mushi.
Me senté al borde de la ventana abierta, mirando al suelo con cierta relajación mientras tomaba de la botella que había robado de uno de los estantes del hombre ¿era Ron? Apenas había bajado y le daba sorbos pequeños, el sabor era fuerte y el primer sorbo me hizo toser, pero aún así continué tomando. Mi cabello estaba atado en un moño, usando un pantalón de tela deportivo negra y una camisa blanca. Estaba aburrido, desde hace días estaba aburrido o al menos extrañado por tanta calma y no había hecho más que intercambiar un par de palabras con el hombre, mierda, ni siquiera sabía dónde estábamos con respecto a… nuestra relación laboral.
Noté que la puerta se abría después de ignorar los golpes y sin moverme miré al hombre entrar en la habitación. —vaya… finalmente te dignas a verme por la noche, Onizuka. — Hablé con un tono más bajo mientras regresaba la mirada al exterior, tomando otro sorbo del ron, por alguna razón ahora sabía un poco más dulce. — Puedo dormir bien, pero supondré que tú estás teniendo problemas… Tu pregunta es muy tonta cuando sabes que diré que sí. — Le saqué la lengua en molestia fingida, ahora mirándolo con una ligera sonrisa. — ¿Sabes? No me gusta mi cuarto… Se siente muy… estirado. Es muy frio sin ti, comenzaba a pensar en escaparme por la ventana. —

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