01-11-2023, 08:10 PM
Música ambiental
En aquella isla remota, la luz del Sol resplandecía con fuerza deslumbrante, mientras que la oscuridad, como un manto frío y misterioso que lo envolvía todo. Bajo el cielo nocturno, aún con el fuego eterno a mis espaldas, su luz parecía desvanecerse. La densa oscuridad, como alquitrán impío, me traía recuerdos de aquella isla remota, donde mi padre me halló. En aquel rincón sin civilización, se extendía una selva enigmática y sombría, y la única luz que conocíamos en la noche emanaba de la hoguera y mi propio ser.
Avanzábamos hacia una taberna cálidamente iluminada. Nuestros pasos resonaban en la oscuridad silenciosa. A medida que nos acercábamos a la taberna, la luz se filtraba como un faro amigable en la penumbra, pero resaltaba mucho en contraste al paisaje nocturno. Parecía una pequeña isla de vida en medio de un mar de incertidumbre. La luminosidad de aquel refugio iluminaba los rostros de los parroquianos que reían y compartían historias en el interior, arrojando sombras inquietantes a través de las ventanas polvorientas.
Mis compañeros cruzaron el umbral de la puerta, siendo yo el último en pasar, agachándome en el acto para poder entrar en el edificio. En cuanto entré me recibió un acogedor bullicio. La gente reía y charlaba, y el sonido de los instrumentos llenaba el aire con una melodía vivaz. Los rostros de los clientes irradiaban alegría, como si estuvieran refugiados de la tormenta en aquel rincón iluminado.
Mi grupo y yo elegimos una mesa cerca de una ventana. Nos acomodamos en nuestros asientos, permitiéndonos disfrutar de la calidez de la taberna y del misterio que aún persistía en el aire. La música y el murmullo de las conversaciones se convirtieron en una banda sonora acogedora para nuestra velada, mientras observábamos el mundo exterior envuelto en sombras. Mientras ellos pedían de beber yo me fijé en una presencia en la otra punta de la taberna, que no me quitaba ojo… parecía un individuo solitario y siniestro. Era un hombre de avanzada edad, y su apariencia era tan desagradable como su actitud. Su mirada inquisitiva y perturbadora no auguraba nada bueno. Parecía estar aislado de los demás, como una sombra en medio de la luz. La presencia de aquel hombre solitario y su mirada incómoda hicieron que el ambiente en la taberna se tornara un tanto inquietante, pero decidí mantenerme alerta y disfrutar de nuestra velada, consciente de que algo oscuro acechaba en algún rincón de aquel lugar.
-Yo no quiero nada, gracias. -le dije a la camarera con un tono de voz serio mientras intentaba evitar con la mirada al viejo.
Aspros parecía asustado por algo del exterior y preguntó a Triana si lo había visto. Jolyne en cambio le quitaba hierro al asunto diciendo que no dijera esas cosas que atraeríamos a la mala suerte, y para distraernos pidió una “bajara”.
-Querrás decir una baraja, ¿no? -pregunté, sin saber muy bien si se había equivocado o en su pueblo se dice así.
![[Imagen: fqQSUZC.png]](https://i.imgur.com/fqQSUZC.png)
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