08-01-2026, 10:19 PM
Cerré los ojos al sentir el beso, relajándome ciertamente encantado. Extrañaba su tacto como un hombre sediente, pero sabía que también era demasiado orgulloso, incluso en esta situación. Había partes de mi que ni siquiera el pelinegro podría derrumbar. —Con carne será, nos prepararé algo delicioso y nutritivo ¿me entiendes? — Bajé la voz, mientras miraba al costado donde su mano acariciaba mi brazo hasta terminar sobre la mano que sostenía la botella de ron a medio tomar, sus palabras dolían, no quería que pensara que no quería verlo cuando mi calvario había iniciado en el momento que se mantuvo alejado, pero no respondí, no de inmediato.
Entonces noté lo que pretendía, alejar la botella de mi y no opuse resistencia, se la di, mirando mi mano vacía con una expresión igual antes de soltar una ligera risita. — Me lo dice el hombre chimenea. — No había veneno en mi voz, solo un señalamiento de ironía mientras me hundía contra su pecho mirando a la puerta sin realmente observar algo, volviendo a reincorporarme, ahora volteando a verlo con seriedad. —No creas que lo olvidé… Tenemos que buscar a esos tipos. No puede… no podemos dejar algo así fuera de nuestras manos. — Suspiré, la situación me había mantenido ocupado desde hace un par de días, mientras mis heridas se curaban, no podía evitar pensar en lo que hubiera pasado si no hubiera estado ahí.
Finalmente me apoyé contra la puerta, cruzándome de brazos, mierda, ni siquiera sabía donde habían quedado mis lentes, solo pude observar al hombre, asegurarme que se encontrara bien y buscar su mano para atraerlo a mí, abrazándolo. — Yo no dejo rastro… ¿Cómo pudo pasar algo así? Al menos ya terminaron esas sesiones con el doctor de mierda…— rodé los ojos, terminando por esconderme sobre su cuello, descansando, ciertamente estaba borracho, pero no era la primera ni la última vez que estaría así. —Ese viejo debe estar revolcándose en su tumba… “tu vida es lo único que tienes y lo que deberías preservar” y se muere primero, pobre estúpido, esos son a los que se llevan primero. — Lo apreté con fuerza, mordiendo el hombro ajeno sin razón o sentido aparente. —Lo siento… Me dolió que me dejaras solo ¿me entiendes? Esta es mi venganza. —
Entonces noté lo que pretendía, alejar la botella de mi y no opuse resistencia, se la di, mirando mi mano vacía con una expresión igual antes de soltar una ligera risita. — Me lo dice el hombre chimenea. — No había veneno en mi voz, solo un señalamiento de ironía mientras me hundía contra su pecho mirando a la puerta sin realmente observar algo, volviendo a reincorporarme, ahora volteando a verlo con seriedad. —No creas que lo olvidé… Tenemos que buscar a esos tipos. No puede… no podemos dejar algo así fuera de nuestras manos. — Suspiré, la situación me había mantenido ocupado desde hace un par de días, mientras mis heridas se curaban, no podía evitar pensar en lo que hubiera pasado si no hubiera estado ahí.
Finalmente me apoyé contra la puerta, cruzándome de brazos, mierda, ni siquiera sabía donde habían quedado mis lentes, solo pude observar al hombre, asegurarme que se encontrara bien y buscar su mano para atraerlo a mí, abrazándolo. — Yo no dejo rastro… ¿Cómo pudo pasar algo así? Al menos ya terminaron esas sesiones con el doctor de mierda…— rodé los ojos, terminando por esconderme sobre su cuello, descansando, ciertamente estaba borracho, pero no era la primera ni la última vez que estaría así. —Ese viejo debe estar revolcándose en su tumba… “tu vida es lo único que tienes y lo que deberías preservar” y se muere primero, pobre estúpido, esos son a los que se llevan primero. — Lo apreté con fuerza, mordiendo el hombro ajeno sin razón o sentido aparente. —Lo siento… Me dolió que me dejaras solo ¿me entiendes? Esta es mi venganza. —

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