Suena bien su propuesta del quitasol, pero ya está en el suelo, pensando que tienen que cargarla ¡Quizás de haber llegado la propuesta antes habría caminado más! O tal vez no, quién sabe, después de todo esa historia no ocurrió. Un misterio que se quedará oculto por siempre.
—Pero si te dije que me lastimé — sus cejas subieron, porque en realidad, lo ha dicho, que sea mentira es otra cosa — ¿Es que estás sordito, Doctorcito? — no suena a que se está burlando de ti, sino más bien una legítima preocupación, incluso sus manos aplaudieron como si quisiera ponerte a prueba, el primer aplauso es lejos, el segundo se acerca a tu oído ¡A saber como reaccionarás! Pero a ella le causa gracia, por eso se ríe, pero despacio — Bueno, mientras me cargues todo bien, ajá.
Cuando la levantas puedes ver cómo suelta un sonido de legítima diversión, no llega a ser un “yippie” pero lo habría sido si la subida fuese más alta — Bueno, llévame a donde creas que es un buen sitio. Mi papel mágico me dice que… — de su bolsillo saca un trozo de papel arrugado y descuidado. Hay palabras en él que le dan un mensaje a la hija más pequeña de la familia, indicaciones que no ha seguido, porque le piden que sea discreta y que no cause problemas.
¡Ah, también que vaya a la calle comercial principal! Esa frase está escrita en rojo y remarcada al menos cinco veces, porque un padre conoce a sus retoños.
—Me dice que sea feliz, tehe — no, no dice eso. Pero para qué hacerle caso a un tonto papel que a nadie le importa. La observas arrugarlo con las manos, para luego tirarlo a la calle, dejándolo atrás, mientras el sol no deja de castigar a la gente que está exponiéndose al mismo — Llévame al infinito y más allá.
En realidad es cerca y más acá de lo esperado. Son unos cuantos metros, un par de calles seguramente, cuando los ojos de Nerea se abren, mucho. Como si hubiese visto a un fantasma ¡Incluso lo apunta! Ahí está el espectro de su buen humor, que se ha muerto en ese instante.
—ALLÁ — no es recomendación, sino una orden que puedes seguir o no. De no hacerlo, seguro Nerea se bajará y correrá a donde quiere ir, porque está empecinada en llegar al sitio que ha elegido en ese preciso instante. — NO PUEDE SER. SE SUPONIA QUE NO HABIA NI UNA PUTA ALMA EN ESTA ISLA DE MIERDA.
Sí puede ser y ahí se lo encontró.
Ya con sus pies en la tierra puedes ver como un local humilde tiene un cartel, es la indicación que en un futuro alguien llegará para ubicarse ahí. Incluso existe un mensaje, uno en el que la humink arranca y rompe.
—Esa hija de puta, siempre un paso adelante de mi ¡Ya verá! — el rostro de Nerea toma color, no es que el sol le haya quemado la piel, tampoco es que sea familiar de un tomate, pero de pasar un extraño… seguro piensa que por ahí va el cuento — DOC, ayúdame con esto.
¿Con qué te preguntarás?
La miras patear el cartel inicialmente, para luego sacarle un trozo de madera, como si necesitara urgentemente un arma — Ya elegí donde quiero estar — no dice si es aquí o allá, porque la respuesta no es en dónde va a colocar su local, sino qué hará ahora. El movimiento de su brazo y cadera evidenció que va a golpear algo con fuerza, con tanta que el calor parece haber desaparecido.
—Así que te gusta robarme las ideas, zorra — irónico que lo diga ella ¿No? Más con esa oreja y cola. No hay señal de a quién se lo dice, pero suena llena de rencor — Ya verás lo que te espera. Vamos ayúdame, BONES, que tienes que justificar tu pago ¿No? Mientas más hecho mierda quede, mejor, tehe.
—Pero si te dije que me lastimé — sus cejas subieron, porque en realidad, lo ha dicho, que sea mentira es otra cosa — ¿Es que estás sordito, Doctorcito? — no suena a que se está burlando de ti, sino más bien una legítima preocupación, incluso sus manos aplaudieron como si quisiera ponerte a prueba, el primer aplauso es lejos, el segundo se acerca a tu oído ¡A saber como reaccionarás! Pero a ella le causa gracia, por eso se ríe, pero despacio — Bueno, mientras me cargues todo bien, ajá.
Cuando la levantas puedes ver cómo suelta un sonido de legítima diversión, no llega a ser un “yippie” pero lo habría sido si la subida fuese más alta — Bueno, llévame a donde creas que es un buen sitio. Mi papel mágico me dice que… — de su bolsillo saca un trozo de papel arrugado y descuidado. Hay palabras en él que le dan un mensaje a la hija más pequeña de la familia, indicaciones que no ha seguido, porque le piden que sea discreta y que no cause problemas.
¡Ah, también que vaya a la calle comercial principal! Esa frase está escrita en rojo y remarcada al menos cinco veces, porque un padre conoce a sus retoños.
![[Imagen: JhIkReFW_o.png]](https://images2.imgbox.com/0b/9a/JhIkReFW_o.png)
—Me dice que sea feliz, tehe — no, no dice eso. Pero para qué hacerle caso a un tonto papel que a nadie le importa. La observas arrugarlo con las manos, para luego tirarlo a la calle, dejándolo atrás, mientras el sol no deja de castigar a la gente que está exponiéndose al mismo — Llévame al infinito y más allá.
En realidad es cerca y más acá de lo esperado. Son unos cuantos metros, un par de calles seguramente, cuando los ojos de Nerea se abren, mucho. Como si hubiese visto a un fantasma ¡Incluso lo apunta! Ahí está el espectro de su buen humor, que se ha muerto en ese instante.
—ALLÁ — no es recomendación, sino una orden que puedes seguir o no. De no hacerlo, seguro Nerea se bajará y correrá a donde quiere ir, porque está empecinada en llegar al sitio que ha elegido en ese preciso instante. — NO PUEDE SER. SE SUPONIA QUE NO HABIA NI UNA PUTA ALMA EN ESTA ISLA DE MIERDA.
Sí puede ser y ahí se lo encontró.
Ya con sus pies en la tierra puedes ver como un local humilde tiene un cartel, es la indicación que en un futuro alguien llegará para ubicarse ahí. Incluso existe un mensaje, uno en el que la humink arranca y rompe.
—Esa hija de puta, siempre un paso adelante de mi ¡Ya verá! — el rostro de Nerea toma color, no es que el sol le haya quemado la piel, tampoco es que sea familiar de un tomate, pero de pasar un extraño… seguro piensa que por ahí va el cuento — DOC, ayúdame con esto.
¿Con qué te preguntarás?
La miras patear el cartel inicialmente, para luego sacarle un trozo de madera, como si necesitara urgentemente un arma — Ya elegí donde quiero estar — no dice si es aquí o allá, porque la respuesta no es en dónde va a colocar su local, sino qué hará ahora. El movimiento de su brazo y cadera evidenció que va a golpear algo con fuerza, con tanta que el calor parece haber desaparecido.
Es el momento de decidir si la detienes o te unes a ella.
![[Imagen: AsesYlW2_o.png]](https://images2.imgbox.com/05/e8/AsesYlW2_o.png)
—Así que te gusta robarme las ideas, zorra — irónico que lo diga ella ¿No? Más con esa oreja y cola. No hay señal de a quién se lo dice, pero suena llena de rencor — Ya verás lo que te espera. Vamos ayúdame, BONES, que tienes que justificar tu pago ¿No? Mientas más hecho mierda quede, mejor, tehe.
Información aventura - Ronda 3/4
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