Not so little - Presente Absoluto
#4
Viajar con aquellos mocosos había dado sus frutos, finalmente.

Un grupo de esos lagartos gordos y estúpidos, una manada o como fuera que se llamase donde se agrupaban, estaban frente a nosotros en aquel lugar de la jungla de esta maldita isla. Las tropas del Goldreich estaban de permiso y descanso por orden mía, acampados algunos metros más atrás de donde me encontraba para no molestar a los animales con su presencia o sus ruidos y poderme dejar disfrutar de ellos con solemnidad y paz. Y así estaba, frente a la inmensa pata de uno de esos lagartos. Era enorme, con una cola y un cuello brutalmente largos, y comía hojas de lo alto de un árbol igual de gigantesco. Los observé detenidamente ignorando el retumbar de sus pasos en mi entorno... Esa inmensidad, esa sensación de ser una pulga a su lado. La emoción de poder sentirme pequeño. Hacía muchos años que no sentía que algo me sobrecogía de esa forma, y algunos menos desde que algo no me fascinaba tantísimo. Eran bellísimos. Lagartos gordos y estúpidos, pero muy hermosos.
Había al menos media docena de ellos, todos pastando apaciblemente en aquel lugar, repartidos entre si y completamente ajenos a nosotros. Algunos más grandes que otros, a saber si por edad o por sexo, pero todos superando los veinte metros de alto con su enorme cuello escamoso.

— Oe oe... Lagartos gordos... — susurré, dando en paso en su dirección, viendo como sacudía las ramas del árbol frente a él al arrancar un pedazo enorme que seguir moliendo en sus fauces. Las aves salieron volando en todas direcciones y algunas ramas caían como una lluvia errática fruto de la destrucción pacífica que esta bestia estaba desatando sin querer. Una reflexión interesante... ¿Cuánto debía caer para poderse sostener uno? ¿Cuánto había que consumir para poder seguir viviendo? Aquellos monstruos no eran muy diferentes a la percepción que estaba adquiriendo de mi mismo: Simplemente vivía, y si algo se ponía bajo mis pies, lo aplastaba. Y si algo estaba a mi alcance para tomarlo, lo tomaba. Todo para poder seguir viviendo.
Me quité el yelmo usando ambas manos mientras Emperor emitía una pequeña bocanada de humo, aun con su murmullo mecánico particular en curso, y dejé caer Geheimnis al suelo. El viento acarició mis cabellos y suspiró en mis costuras, meciendo mi rostro y permitiéndome sentir los rayos del sol en él, haciéndome entrecerrar los ojos levemente para poder adaptarme a la luz del ambiente, pero necesitaba poder verlos directamente por mis propios ojos sin barreras o dificultades de por medio.

Mis ojos brillaban humedecidos por la emoción, la sorpresa y la felicidad de un niño en su estado más puro, mientras me quitaba el guante de mi única mano dejando ver mi piel, y llevando esta despacio hasta poder tocar la pata del animal que tenía delante. Sentí el tacto frío de sus escamas, la rugosidad y dureza de las mismas, como si tocase una roca astillada y afilada. Suave su acariciaba a favor, punzante si lo hacía en contra, y cada una de ellas tenía un diámetro más grande que mi propia mano. Era impresionante.
Si tuviese que decir cuál era el poder más increíble del mundo, era el de sobrevivir al tiempo como habían hecho estas criaturas.

De pronto una voz mencionando mi nombre me sacó de mi ensoñación. La mujer. Me recordaba que habían cumplido con su parte del trato pero, que si lo necesitaba, podrían ayudarme a ver más de estas criaturas.
Cerré la mano y bajé el brazo, dejando de tocar a la criatura, y comencé a ponerme el guante sin darme la vuelta ni mirarles. ¿Deberíamos buscar más? Sería estupendo poder ver otras criaturas como estas, pero, nuestra última excursión no acabó como me hubiese gustado. Chasqueé la lengua y fruncí el ceño, ladeando ligeramente la cabeza hacia la derecha.
Nunca me había tomado en serio aquello de que la ambición rompía el saco... mi saco era muy grande, pero lo verdaderamente cierto es que, egoístamente, me gustaría irme de esta isla con el recuerdo de estas bestias como lo último que hice aquí, y no con las manos manchadas de sangre nuevamente. No porque me importase mancharlas lo más mínimo, si no porque, después de todo lo que habíamos peleado y sacrificado para llegar hasta donde estábamos Magna, quería disfrutar. Quería hacer cosas que me llenasen el corazón. Viajar un poco más. Descubrir un poco más. Aprender un poco más. Conocer un poco más. Pelear un poco más, ¿por qué no?. Pero para hacer eso, tenía que avanzar — No, está bien — dije completamente serio, respondiendo a la sugerencia de la chica, quien pronto continuó diciendo que quería mejorar y que sentía que yo podía enseñarles. Desfruncí el ceño y sonreí de medio lado, aun mirando a la criatura, alzando mi rostro hacia el cielo para tratar de ver el final de su largo cuello.
¿Enseñar yo? Pobre diabla.

Antes de que pudiera decirle nada, continuó hablando diciendo que si conocía alguna forma de que pudiera ver - y bien era cierto que la conocía - y finalizó diciendo que no le importaba lo que tuviera que hacer o a donde ir, que estaba dispuesta a lograrlo. Suspiré y cerré los ojos, grabándome la visión de aquellas bestias en mi recuerdo y en mi corazón, y me giré para encararlos a ambos — Puedes ver sin ver —dije, clavando mis ojos ámbar en la muchacha — Y yo podría enseñarte, pero no es algo que se aprenda en veinte minutos, y por desgracia no voy a quedarme mucho más tiempo en esta isla... Lo que vine a conseguir ya está hecho y mi viaje no será tranquilo — sentencié, agachándome a recoger mi casco y volviendo a erguirme con él en mi única mano.
Entonces el chico dijo mi nombre y se dispuso a decir algo más, cuando fue interrumpido por un cuarto en discordia entrando en el lugar con las manos alzadas diciendo que no era una amenaza, y que quería ayudarnos. Antes de que pudiera decir nada, el mocoso pelirrojo le increpó, pero continuó hablando. De alguna forma me había escuchado en algún lugar decir que necesitaba reparar un barco - y era cierto, Jagd Hund había recibido algunos daños en esta travesía - y se ofrecía a hacerlo.

Después de eso el niño de cabellos rojos se mostró molesto ante el nuevo presente, quizá se conocieran de algo, y fue entonces que me percaté de lo que estaba pasando aquí. Dos jóvenes rondando la veintena, y un hombre adulto, seguramente cercano a mi edad, en medio de la jungla conmigo y un grupo de largatilosaurus o como se llamasen todos entrelazando sus destinos al mío por algún motivo diferente.
La muchacha quería poder. Quería que yo extrajese sus cualidades y la hiciese más fuerte. El crío quería protegerla... seguramente se la quisiera follar, o sería su prima o algo. Y el otro tenía interés en reparar mi barco para ayudarnos. Para ayudarme. Pero ¿por qué?. Nadie hacía nada gratis, yo eso lo sabía mejor que nadie. ¿Para devolverme el favor? ¿Qué favor? Yo no había visto en mi vida a este tío.

— Tengo un velero amarrado y bien vigilado en las costas de la isla que necesita un par de repasos. Es un buen barco, es rápido como ninguno y más fuerte de lo que parece, pero cruzar el Calm Belt no ha sido todo lo sencillo que me hubiera gustado — expliqué, comenzando a andar hacia ellos tres — Aun puede viajar de sobra sin esas reparaciones, pero me gusta cuidar de lo que es mío y soy precavido. Me gustaría que estuviera en las mejores condiciones posibles, sólo 'por si acaso' — dije, poniendo especial énfasis en la última parte de mi frase, parándome justo frente a los tres presentes. Me giré para dar un último vistazo a los lagartos, y me coloqué el casco de nuevo sin dejar de mirarlos — Voy a zarpar mañana temprano y dudo que puedas repararlo antes de eso — aseguré, volviendo a dirigir mi rostro hacia ellos — Hay camarotes vacíos. Si de verdad estás tan dispuesta como dices, puedes viajar conmigo — le dije a la muchacha, y pasé a mirar al niño y a darle un toque con el dedo índice de Emperor en su frente, moviéndole un paso hacia atrás — Y tú también si quitas esa cara de mierda y te portas bien — y acerqué mi cara hacia la suya — ...y gritas menos — añadí, apartando el dedo y recuperando mi postura, mirando ahora al hombre de pelo oscuro — ¿Qué quieres a cambio de arreglar el barco? — le pregunté abiertamente.





Resumen

Inventario

Mi cara
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700


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Not so little - Presente Absoluto - por Gwendolyn - 08-01-2026, 03:32 PM
RE: Not so little - Presente Absoluto - por Sohem - 09-01-2026, 08:55 PM
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