Al parecer mis burlas no fueron suficientes para hacerlo venir por mi, si se trepaba iba a caerle encima y a sacarle el relleno a este desgraciado. No me bajo pero en eso aparece un grupo de cocineros y solo puedo pensar que a este loco le están llegando los refuerzos. Pero para mí fue un alivio. Comenzaron a frenar al cocinero desquiciado. Tengo que admitir que no había tenido miedo como tal, pero ciertamente me dejó con una sensación muy incómoda, desconfianza que no era fácil de llevar. Imagina ir por la calle y que de la nada un viejo insano quiere desplumar y cocinarte de la nada.
Lo bueno y excelente fue que los ayudantes de cocina se llevaron al hombre y con él a su locura y sus cuchillos y sus amenazas salvajes. Una mirada tranquila hacia el caballero. Inmediatamente comenzaron a soltar disculpas una tras otra con la clara intención de hacerme bajar. Pero no me convencieron hasta eso pasaron varios minutos.
Me llevaron hasta su restaurante que había pasado por el lado en el pasado. Me explicaron que el viejo loco parece tener problemas de la vista. No me convencieron, ese sujeto me acuchilló el brazo y aunque ellos buscaron las varias maneras yo simplemente no bajé mi guardia ya que todos aquí saben usar cuchillos. —Bueno a ver si tantas ganas tienen de disculparse por que no me ofrecen una comida gratis para subirme el animo y buscan quien trate bien mi herida. Estaré agradecido si me ayudan con eso o pueden darme el dinero y yo busco quien me atienda.— Probablemente no funcionará, pero igual tirar la cuerda no es entrar y yo la verdad iba a intentar sacarles el jugo a estos cocineros.
Indignado por sus expresiones les hice un claro ademán con la mano extendida esperando la correcta ayuda. Seguramente ese cocinero loco podría salir de allí nuevamente con algo más peligroso que un cuchillo. No iba a dejar que me amarguen dos veces seguidas, así que esperaba que me diera alguna especie de indemnización por daños. Creen que soy de hierro que pueden darse con un cuchillo y no sentiré nada. Además de que debo cuidar de que esta piel hermosa que tengo no le quede ninguna cicatriz, ya bastante tengo que lidiar con los tatuajes en mi piel al hacerle los cuidados como para lidiar con una cicatriz también.
Lo bueno y excelente fue que los ayudantes de cocina se llevaron al hombre y con él a su locura y sus cuchillos y sus amenazas salvajes. Una mirada tranquila hacia el caballero. Inmediatamente comenzaron a soltar disculpas una tras otra con la clara intención de hacerme bajar. Pero no me convencieron hasta eso pasaron varios minutos.
Unos minutos después.
Me llevaron hasta su restaurante que había pasado por el lado en el pasado. Me explicaron que el viejo loco parece tener problemas de la vista. No me convencieron, ese sujeto me acuchilló el brazo y aunque ellos buscaron las varias maneras yo simplemente no bajé mi guardia ya que todos aquí saben usar cuchillos. —Bueno a ver si tantas ganas tienen de disculparse por que no me ofrecen una comida gratis para subirme el animo y buscan quien trate bien mi herida. Estaré agradecido si me ayudan con eso o pueden darme el dinero y yo busco quien me atienda.— Probablemente no funcionará, pero igual tirar la cuerda no es entrar y yo la verdad iba a intentar sacarles el jugo a estos cocineros.
Indignado por sus expresiones les hice un claro ademán con la mano extendida esperando la correcta ayuda. Seguramente ese cocinero loco podría salir de allí nuevamente con algo más peligroso que un cuchillo. No iba a dejar que me amarguen dos veces seguidas, así que esperaba que me diera alguna especie de indemnización por daños. Creen que soy de hierro que pueden darse con un cuchillo y no sentiré nada. Además de que debo cuidar de que esta piel hermosa que tengo no le quede ninguna cicatriz, ya bastante tengo que lidiar con los tatuajes en mi piel al hacerle los cuidados como para lidiar con una cicatriz también.
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