11-01-2026, 01:29 PM
El rumor de todo el mal que estas guerras producían era tan grande que Maki necesitaba detenerlos a todos. Necesitaba terminar con la cruenta guerra entre enanos, unos de tamaño y otros de edad, pero ¿Cuál de ellos más mortífero? Nadie podría imaginar a que escala, o más bien a que mini escala. ¿Ideas? Tenía un par de cómo actuar, pero todas le llevaban a un gran incendio, una gran masacre y solo un par ir contra las monjas superioras para darle puñetazos a cada una hasta que olviden como se reza y lo mismo hacer contra los armeros enanos.
Fumaba y comía su manzana con gran ansias mientras esperaba, deseando que se le presentase la oportunidad de masacrar a algunos idiotas… el problema era que no conocía directamente a aquel que le serviría de soporte, de ayuda, quizás sea un lastre pero necesitaba alguien que al menos le vigilase las espaldas. Alguien que no se tropiece con sus mismos pies de echo seria agradable pero sabia que en esta ciudad se podía esperar de todo menos competencia adecuada.
Cuando vio al muchacho llegar se dio cuenta que podía equivocarse… lucia… maldición no lucia como un pirata, más bien parecía un donnadie escapado de una agencia de mala muerte. Rayos… que pensaba la gente que le contrato para esta misión? Quizás ponerle trabas?... en fin… Maki se levantó, le miro… le dio un nombre falso… —Kelentari, Sunweaver… vamos… llegas tarde…— Ladro Maki… caminando mientras miraba de reojo al hombre…
Caminaron un par de calles en silencio y de pronto ella se detuvo, primero información, ella habia echo su tarea, primero la iglesia, liberar a estos niños era primordial, para ello había dos opciones… primero, darle una visita a la madre superiora, una matona de casi setenta, hermosa pero letal, y la segunda derechamente liberar a los niños, asaltando los calabozos que les retenían. —Cual me dijiste era tu nombre?— Pregunto para empezar a romper el hielo, sabia que para que un buen equipo funcione primero debían saber algo el uno del otro, sus capacidades y quizás algo de su pensamiento, pero no había tiempo para tomar un par de birras y besuquearse en un callejón. No por ahora al parecer.
Detrás de la pequeña capilla Maki se puso de espaldas a la pared… se inclino un poco y miro a su compañero de fechorías… —Vamos que esperas… sube a mi espalda para alcanzar la ventana… rápido antes de que lleguen los guardias de la ciudad… — La ventana a la que pretendía entrar Maki era baja pero no tanto, por lo que con un pequeño impulso y una mano amiga, podrían sin duda entrar a la casona, donde si tenían suerte podrían encontrar los aposentos de la madre superiora.
Un par de puñetazos quizás podrían hacer cambiar de opinión a la religiosa y tal como sus enseñanzas si no se nace bueno, un par de palos en la cabeza siempre podrían convencer a cualquiera para apegarse a los designios de dios. ¿No?
El interior del segundo piso de la construcción estaba en penumbras y afortunadamente la ventana daba a un pequeño baño, pero fuera de el se escuchaba gran algarabía, planes por realizarse y el ruido de numerosos pasos que Maki gracias a su oído privilegiado reconocía como pies de soldados, ruido de armadura y de espadas en sus fundas bailando el baño parecía de servicio, y apenas cabían ambos de pie en él. Fuera se escuchaba a la mujer, la vieja bruja planeando contra los enanos minks y los piratas mercenarios con mucha atención escuchaban, o al menos Maki, intentando descifrar sus planes.
Fumaba y comía su manzana con gran ansias mientras esperaba, deseando que se le presentase la oportunidad de masacrar a algunos idiotas… el problema era que no conocía directamente a aquel que le serviría de soporte, de ayuda, quizás sea un lastre pero necesitaba alguien que al menos le vigilase las espaldas. Alguien que no se tropiece con sus mismos pies de echo seria agradable pero sabia que en esta ciudad se podía esperar de todo menos competencia adecuada.
Cuando vio al muchacho llegar se dio cuenta que podía equivocarse… lucia… maldición no lucia como un pirata, más bien parecía un donnadie escapado de una agencia de mala muerte. Rayos… que pensaba la gente que le contrato para esta misión? Quizás ponerle trabas?... en fin… Maki se levantó, le miro… le dio un nombre falso… —Kelentari, Sunweaver… vamos… llegas tarde…— Ladro Maki… caminando mientras miraba de reojo al hombre…
Caminaron un par de calles en silencio y de pronto ella se detuvo, primero información, ella habia echo su tarea, primero la iglesia, liberar a estos niños era primordial, para ello había dos opciones… primero, darle una visita a la madre superiora, una matona de casi setenta, hermosa pero letal, y la segunda derechamente liberar a los niños, asaltando los calabozos que les retenían. —Cual me dijiste era tu nombre?— Pregunto para empezar a romper el hielo, sabia que para que un buen equipo funcione primero debían saber algo el uno del otro, sus capacidades y quizás algo de su pensamiento, pero no había tiempo para tomar un par de birras y besuquearse en un callejón. No por ahora al parecer.
Detrás de la pequeña capilla Maki se puso de espaldas a la pared… se inclino un poco y miro a su compañero de fechorías… —Vamos que esperas… sube a mi espalda para alcanzar la ventana… rápido antes de que lleguen los guardias de la ciudad… — La ventana a la que pretendía entrar Maki era baja pero no tanto, por lo que con un pequeño impulso y una mano amiga, podrían sin duda entrar a la casona, donde si tenían suerte podrían encontrar los aposentos de la madre superiora.
Un par de puñetazos quizás podrían hacer cambiar de opinión a la religiosa y tal como sus enseñanzas si no se nace bueno, un par de palos en la cabeza siempre podrían convencer a cualquiera para apegarse a los designios de dios. ¿No?
El interior del segundo piso de la construcción estaba en penumbras y afortunadamente la ventana daba a un pequeño baño, pero fuera de el se escuchaba gran algarabía, planes por realizarse y el ruido de numerosos pasos que Maki gracias a su oído privilegiado reconocía como pies de soldados, ruido de armadura y de espadas en sus fundas bailando el baño parecía de servicio, y apenas cabían ambos de pie en él. Fuera se escuchaba a la mujer, la vieja bruja planeando contra los enanos minks y los piratas mercenarios con mucha atención escuchaban, o al menos Maki, intentando descifrar sus planes.

![[Imagen: Maki_NNM.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Maki_NNM.gif)
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