11-01-2026, 08:10 PM
- C'est dommage… Esta gente come y vive de lo que puede, no dudo que las cucarachas gigantes a las brasas no sean deliciosas solo… No es mi estilo, Monsieur. - De alguna forma mi cerebro no procesó con exactitud su broma, quizá la barrera del lenguaje o mi poca o nula costumbre de utilizar sarcasmo se hizo presente; Incluso podría destacar mi nula capacidad de mentir, de hacer el mal, de apreciar mi propia integridad física entre otros defectos de mi personalidad. - Espero no acostumbrarme a estos estilos estilos culinarios, no sé qué sería de mi vida sin un dulce y delicioso Macaron…- Solo imaginar el sabor de la galleta del macaron deshacerse en mi boca hacía que salivase un poco por dentro, mi paladar era perfectamente capaz de replicar esa sensación torturándome con el deseo de volver a casa… Lastimosamente no era una buena cocinera, o no lo suficiente para replicar un buen macaron, ni hablemos de un Canelé. ¡Estaba condenada a la miseria! De momento, claro.
- Ne vous inquiétez pas, mon ami. - Respondí a su petición con mi clásica voz suave y parsimoniosa, adornada por mi clásico acento francés. - Con gusto ayudaría a un camarada, además la botánica es extremadamente útil para sobrevivir en este lugar. Todo el que quiera investigar con fines altruistas es bienvenido, y si en el proceso podemos ayudar a tu conocido con más gusto lo haré Monsieur~ - Hice una pequeña reverencia hacia él, incliné mi cuerpo hacia adelante y mi ondulado cabello cayó hacia delante vencido por la gravedad. Al reincorporarme fui obligada a acomodarme el cabello de nuevo, recuperando así mi imagen pulcra y bien cuidada que solía cargar… Imagen que por cierto, parecía agradarle al caballero que me acompañaba.
- Faites comme chez vous, Monsieur Baltazar. Confíe en Charlotte como su guía… Además, puedes quedarte el tiempo que consideres necesario si funges como médico en este lugar. Muchos habitantes son supersticiosos y muy sensibles al esoterismo, diría que incluso si les das placebo y algo en lo que creer quizá sanen por su cuenta. - Tras aquella información y su presentación le sonreí por primera vez en lo que llevábamos de conversación. Tampoco es que fuese “LA” sonrisa, más bien fue un esbozo sutil, principalmente con la parte izquierda de mi labio, deformando sutilmente mi mejilla en un gesto amistoso de media sonrisa.
Mis ojos verdes se posaron en su figura: Me llamó la atención en su momento su aura misteriosa, aquellos atavíos de intenso rojo y… ¿Vudú había dicho? Una costumbre bastante común entre algunas poblaciones que conocía y con las que compartía idioma. Además, mi trabajo en el cementerio me permitió conocer todo tipo de personas, todo tipo de rituales, por lo que podría decirse que aunque el Doctor Bones fuera extravagante su extravagancia no me es alienígena.
- Le advierto que la biblioteca no es nada impresionante, pero servirá si lo que necesita es saber y… Perdón por algunas expresiones, de donde vengo habló otro idioma. Hago mi mejor esfuerzo. - Le expliqué en mi típico tono frío y neutro, tono que no acompañaba mis gestos y voluntad amigable. No es que fuese incapaz de expresarme, es que no hablábamos nativamente el mismo idioma y tenía que sobre pensar todo lo que debía decir para no cometer errores por mucho conocimiento que tuviese del español.
- Disons que... Esta es la biblioteca, nada impresionante, lo advertí. - Lo terminé guiando en un breve recorrido hasta lo que parecía ser una casa sin más. Por fuera, una fachada común, la puerta abierta para que cualquiera pudiese pasar y no parecía haber nadie vigilando o esperando nuestra llegada: Naturalmente es un edificio modesto, de público dominio donde dentro se podían ver decenas de estanterías llenas de libros y escritos de toda índole. Presumiblemente, todo lo que Dr Bones necesitaría debería estar aquí. - Si encontramos lo que busca, los fines de semana hacemos exploraciones de campo… Podríamos buscar las plantas y sintetizar algunas medicinas. -
- Ne vous inquiétez pas, mon ami. - Respondí a su petición con mi clásica voz suave y parsimoniosa, adornada por mi clásico acento francés. - Con gusto ayudaría a un camarada, además la botánica es extremadamente útil para sobrevivir en este lugar. Todo el que quiera investigar con fines altruistas es bienvenido, y si en el proceso podemos ayudar a tu conocido con más gusto lo haré Monsieur~ - Hice una pequeña reverencia hacia él, incliné mi cuerpo hacia adelante y mi ondulado cabello cayó hacia delante vencido por la gravedad. Al reincorporarme fui obligada a acomodarme el cabello de nuevo, recuperando así mi imagen pulcra y bien cuidada que solía cargar… Imagen que por cierto, parecía agradarle al caballero que me acompañaba.
- Faites comme chez vous, Monsieur Baltazar. Confíe en Charlotte como su guía… Además, puedes quedarte el tiempo que consideres necesario si funges como médico en este lugar. Muchos habitantes son supersticiosos y muy sensibles al esoterismo, diría que incluso si les das placebo y algo en lo que creer quizá sanen por su cuenta. - Tras aquella información y su presentación le sonreí por primera vez en lo que llevábamos de conversación. Tampoco es que fuese “LA” sonrisa, más bien fue un esbozo sutil, principalmente con la parte izquierda de mi labio, deformando sutilmente mi mejilla en un gesto amistoso de media sonrisa.
Mis ojos verdes se posaron en su figura: Me llamó la atención en su momento su aura misteriosa, aquellos atavíos de intenso rojo y… ¿Vudú había dicho? Una costumbre bastante común entre algunas poblaciones que conocía y con las que compartía idioma. Además, mi trabajo en el cementerio me permitió conocer todo tipo de personas, todo tipo de rituales, por lo que podría decirse que aunque el Doctor Bones fuera extravagante su extravagancia no me es alienígena.
- Le advierto que la biblioteca no es nada impresionante, pero servirá si lo que necesita es saber y… Perdón por algunas expresiones, de donde vengo habló otro idioma. Hago mi mejor esfuerzo. - Le expliqué en mi típico tono frío y neutro, tono que no acompañaba mis gestos y voluntad amigable. No es que fuese incapaz de expresarme, es que no hablábamos nativamente el mismo idioma y tenía que sobre pensar todo lo que debía decir para no cometer errores por mucho conocimiento que tuviese del español.
- Disons que... Esta es la biblioteca, nada impresionante, lo advertí. - Lo terminé guiando en un breve recorrido hasta lo que parecía ser una casa sin más. Por fuera, una fachada común, la puerta abierta para que cualquiera pudiese pasar y no parecía haber nadie vigilando o esperando nuestra llegada: Naturalmente es un edificio modesto, de público dominio donde dentro se podían ver decenas de estanterías llenas de libros y escritos de toda índole. Presumiblemente, todo lo que Dr Bones necesitaría debería estar aquí. - Si encontramos lo que busca, los fines de semana hacemos exploraciones de campo… Podríamos buscar las plantas y sintetizar algunas medicinas. -
