12-01-2026, 08:59 PM
Las frondosas junglas de Little Garden tenían numerosos recursos aprovechables: Desde maderas regias que podían ayudar a Kayseira a reparar nuestro barco, pasando por alimentos deliciosos para que la tripulación no pasase hambre, hasta plantas con factores medicinales que podían usar nuestros médicos para sanar nuestras heridas y enfermedades. En alta mar es muy importante estar bien provisto de materiales de reparación, medicamentos y comida, pues uno nunca sabía cuando podía haber una emergencia o cuando nos podíamos perder y tuviésemos que tirar de reservas. No es que desconfiase de las expertas habilidades de Zhang como timonel, pero era tuerto, en algo podía afectar eso, o tal vez moviesen nuestro barco a alguna parte con nosotros dentro, después de ver que una mujer es capaz de convertirse en hielo, ya nada podía extrañarme, confundirme quizás, pero extrañarme no.
Aquella mañana yo había salido de mi embarcación solo, con un zurrón colgado de mi hombro derecho, para recolectar cosas que nos fueran útiles en el barco, quien sabe, con encontrar cosas comestibles a mi me valían, pero tal vez encontrase pedazos de madera que le valiesen la pena a nuestra carpintera, o a lo mejor me topaba con una antigua reliquia del pasado que nuestros eruditos estudiasen, la verdad es que iba sin expectativas ni requisitos, si consideraba que era útil, iba a zurrón. Lo que mas encontré eran lianas, bastante flexibles y resistentes, al igual que algunos hongos que no resultarían tóxicos y frutas, pero debía admitir que también había logrado cazar un par de reptiles pequeños para esta isla, pero suficiente como para que tres o cuatro personas comiesen sin pasar hambre, la verdad es que había resultado un paseo fructífero. "Hmm... Se acerca la hora de comer, quizás debería volver al barco para preparar algo a esta panda." Pensé mientras alzaba la mirada del suelo para observar la dirección de la que había venido, dispuesto a irme sin mirar atrás.
Ese era mi plan, pero el destino a veces juega de forma caprichosa con nosotros, pues claramente no tenía la intención de que mi viaje por aquella isla terminase allí ese día. Sin previo aviso escuché un alarido, un grito que parecía iracundo, pero humano que provenía de la costa, por suerte no andaba demasiado lejos y pude distinguir la dirección de lo que fuese que emitiese ese grito. Me giré rápidamente con un rostro de preocupación y algo de miedo mientras agarraba mi bolsa con fuerza, no sabía muy bien si para protegerla o para soltar tensión en mi cuerpo. "¿Qué ha sido eso? Parecía un grito..." Me mantuve inmóvil por un segundo, pero mas pronto que tarde comencé a dar pasos tímidos en la dirección de alarma mientras reflexionaba ante el hecho. "No era la voz de alguien conocido, tampoco viene de la dirección del Wu Wei... Podría ser alguien en problemas" Mis intentos de avance comenzaron a aumentar, acelerando el paso hasta que, sin saber muy bien por qué, comencé a correr, esquivando ramas, saltando grandes raíces y piedras, todo con tal de llegar cuanto antes, como si yo pudiera ser el salvador de nadie, aunque tal vez, fuese la curiosidad lo que me movía y no las ganas de ayudar a alguien.
Tras una carrera no demasiado larga terminé llegando a la playa de nuevo, no en la que la Mano Vacía había atracado, sino otra parte de la costa que rodeaba a la isla, donde resultó haber también un barco atracado. Me acerqué a este cauteloso, no sabía de quien era ese navío, por lo que no podía saber si los del interior eran hostiles o no. No parecía haber nadie en su interior, así que miré a los alrededores, viendo huellas en la arena que conducían a unas rocas cerca del mar, decidí seguirlas para desentrañar el misterio del alarido fantasma, solo me lamentaba de no haber cogido mi lupa del camarote. El camino no era complejo ni largo, y ya desde cierta lejanía se podía ver a un hombre sentado en una roca, jugando con una espada, aunque parecía estar molesto por algo que yo desconocía. Estando a una distancia de seguridad levanté la mano y alcé la voz para que el hombre de pelos canos me escuchara. -Disculpa ¿Estas bien? Antes escuché un grito.- Claramente no se veía un arma conmigo, solo mi flauta en mi cinturón, mis guantes y el zurrón que cargaba con vegetales y algo de carne. Mi rostro mostraba preocupación, pero no por mi estado, sino por si ese tipo estaba bien, quizás se había hecho daño y no podía moverse, pobrecillo, condenado a ser devorado inmóvil por el mar o un depredador.
Aquella mañana yo había salido de mi embarcación solo, con un zurrón colgado de mi hombro derecho, para recolectar cosas que nos fueran útiles en el barco, quien sabe, con encontrar cosas comestibles a mi me valían, pero tal vez encontrase pedazos de madera que le valiesen la pena a nuestra carpintera, o a lo mejor me topaba con una antigua reliquia del pasado que nuestros eruditos estudiasen, la verdad es que iba sin expectativas ni requisitos, si consideraba que era útil, iba a zurrón. Lo que mas encontré eran lianas, bastante flexibles y resistentes, al igual que algunos hongos que no resultarían tóxicos y frutas, pero debía admitir que también había logrado cazar un par de reptiles pequeños para esta isla, pero suficiente como para que tres o cuatro personas comiesen sin pasar hambre, la verdad es que había resultado un paseo fructífero. "Hmm... Se acerca la hora de comer, quizás debería volver al barco para preparar algo a esta panda." Pensé mientras alzaba la mirada del suelo para observar la dirección de la que había venido, dispuesto a irme sin mirar atrás.
Ese era mi plan, pero el destino a veces juega de forma caprichosa con nosotros, pues claramente no tenía la intención de que mi viaje por aquella isla terminase allí ese día. Sin previo aviso escuché un alarido, un grito que parecía iracundo, pero humano que provenía de la costa, por suerte no andaba demasiado lejos y pude distinguir la dirección de lo que fuese que emitiese ese grito. Me giré rápidamente con un rostro de preocupación y algo de miedo mientras agarraba mi bolsa con fuerza, no sabía muy bien si para protegerla o para soltar tensión en mi cuerpo. "¿Qué ha sido eso? Parecía un grito..." Me mantuve inmóvil por un segundo, pero mas pronto que tarde comencé a dar pasos tímidos en la dirección de alarma mientras reflexionaba ante el hecho. "No era la voz de alguien conocido, tampoco viene de la dirección del Wu Wei... Podría ser alguien en problemas" Mis intentos de avance comenzaron a aumentar, acelerando el paso hasta que, sin saber muy bien por qué, comencé a correr, esquivando ramas, saltando grandes raíces y piedras, todo con tal de llegar cuanto antes, como si yo pudiera ser el salvador de nadie, aunque tal vez, fuese la curiosidad lo que me movía y no las ganas de ayudar a alguien.
Tras una carrera no demasiado larga terminé llegando a la playa de nuevo, no en la que la Mano Vacía había atracado, sino otra parte de la costa que rodeaba a la isla, donde resultó haber también un barco atracado. Me acerqué a este cauteloso, no sabía de quien era ese navío, por lo que no podía saber si los del interior eran hostiles o no. No parecía haber nadie en su interior, así que miré a los alrededores, viendo huellas en la arena que conducían a unas rocas cerca del mar, decidí seguirlas para desentrañar el misterio del alarido fantasma, solo me lamentaba de no haber cogido mi lupa del camarote. El camino no era complejo ni largo, y ya desde cierta lejanía se podía ver a un hombre sentado en una roca, jugando con una espada, aunque parecía estar molesto por algo que yo desconocía. Estando a una distancia de seguridad levanté la mano y alcé la voz para que el hombre de pelos canos me escuchara. -Disculpa ¿Estas bien? Antes escuché un grito.- Claramente no se veía un arma conmigo, solo mi flauta en mi cinturón, mis guantes y el zurrón que cargaba con vegetales y algo de carne. Mi rostro mostraba preocupación, pero no por mi estado, sino por si ese tipo estaba bien, quizás se había hecho daño y no podía moverse, pobrecillo, condenado a ser devorado inmóvil por el mar o un depredador.
