13-01-2026, 12:39 AM
El mayor de los dos sujetos empezó a reírse a carcajadas cuando Berry llamó a los del otro astillero Cakashimas. —¡Esa es buenísima jejejejeje! Pienso usarla, que lo sepas. Jejejeje. —Se daba golpes en la barriga con fuerza en un alarde de expresividad. Incluso el joven, que estaba de peor humor que su compañero, intentaba ocultar una sonrisa ante el comentario. Quizás le gustase aparentar mayor seriedad de la que demostraba. —Así que has quedado cerca de ese astillero lleno de esquiroles, ¿eh? —El viejo predió tanto su cigarro como el de la mink cuando ella se acercó a por él. —¿Aventuras? De eso hay poco en un puerto de Water Seven en 60 de invierno. Y si las hay no son de las divertidas. He vivido los años duros del contrabando y te prometo que no es agradable. —El viejo echaba humo como una locomotora mientras el joven se quedaba embobado mirando a la mink con cierta espectación. El mayor de los dos chocó su puño derecho con su palma izquierda cuando la muchacha mencionó que su barco estaba dañado y que pretendía ir a Sabaody. —Ah, si lo que quieres es reparar el barco puedes traerlo otro día, hablaré con el jefe jejeje. Mientras tengas el dinero, claro, que no gano para invitar a reparaciones navales. Sí que te deben gustar las aventuras si quieres ir a esa isla de majaderos. Fuah. —Miró a su compañero con incredulidad. Ambos estaban muy sorprendidos de que una mujer como aquella quisiera irse a un sitio tan peligroso. —No hace tanto que apareció un yonko por allí, ¿sabes? Ten cuidado. —Las noticias sobre Odki Murray no eran ningún secreto, aunque Berry las haya olvidado por completo. —Sobre el caracol no te sé decir. Hemos estado currando como gyojin toda la noche. Pero si es a Cakashima a donde quieres ir, sólo tienes que ir en esa dirección y seguir el camino del puerto. No tiene pérdida, es el único astillero que tiene las luces encendidas esta noche. Los muy cabrones. —El camino que señalaba el viejo iba en dirección al oeste siguiendo toda la construcción del puerto. Por la naturaleza de la isla, iba curvándose y los diferentes edificios que había construidos, todos ellos con las luces apagadas, impedían ver si el astillero estaba realmente en esa dirección.
Berry podía sentirlo, de todas formas. El viejo le decía la verdad y nada más que la verdad. De momento no parecía haber forma de contactar con la persona que la había llamado hacía tan solo quince minutos. —Bueno guapa. Un placer hablar contigo y todo eso, pero o volvemos al curro o aquí no se va a casa ni dios. No veas mi mujer cómo se va a poner si llego tarde, jejeje. Pásate un día con el barco, veremos qué podemos hacer. —Y con las mismas, el viejo le dio una palmada en la espalda a su joven compañero, que todavía tenía el cigarro a medio fumar, y volvieron juntos al tajo. No es que dejaran sola a Berry, pero sencillamente continuaron con su tarea de mover cajas en las inmediaciones.
Berry podía sentirlo, de todas formas. El viejo le decía la verdad y nada más que la verdad. De momento no parecía haber forma de contactar con la persona que la había llamado hacía tan solo quince minutos. —Bueno guapa. Un placer hablar contigo y todo eso, pero o volvemos al curro o aquí no se va a casa ni dios. No veas mi mujer cómo se va a poner si llego tarde, jejeje. Pásate un día con el barco, veremos qué podemos hacer. —Y con las mismas, el viejo le dio una palmada en la espalda a su joven compañero, que todavía tenía el cigarro a medio fumar, y volvieron juntos al tajo. No es que dejaran sola a Berry, pero sencillamente continuaron con su tarea de mover cajas en las inmediaciones.
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