14-01-2026, 06:38 AM
(Última modificación: 14-01-2026, 06:49 AM por Cill Blinton.)
¿Cuántas veces había estado en Baterilla? Menos de la mitad de veces que quisiera, y más de la mitad de veces que quisiera estuve por motivos que usualmente prefería olvidar... De alguna forma u otra, Baterilla siempre removía cosas de mi pasado, pasado que todavía guardaba muchas cosas por resolver... Habían pasado muchos años ya desde aquella infancia en East Blue y todo lo ocurrido... Normalmente lo que me ocurría en Baterilla era recordar todos esos momentos que estuve al servicio de aquellos piratas, en calidad de ¿Rehén? ¿Esclavo? ¿Aprendiz protegido forzoso? Me era difícil ahora discernir puntualmente...
Ya mucha agua había corrido bajo ese puente. Aún así, las peores experiencias las había tenido en tan bello lugar en el mundo, siempre tenía una mixtura de sabor agridulce cuando pensaba en mi experiencia allí... Lo mismo intentaba no deambular mucho en esos pasillos de mi mente, no quería nublar el paisaje interno en ésta estadía aquí... Había venido a disfrutar el festival, uno que siempre había escuchado pero nunca tuve oportunidad de ir, y cuando la tuve, nunca se me cruzó la idea siquiera de volver... Me encontraba hace unos días ya, en una modesta estancia. Esa mañana realmente me había pasado entrenando, inclusive hasta entrada la tarde, sin comer...
En mi mente solo se escuchaba el grito de dos cosas a viva voz, bañarme y comer. El agua era reparadora, alivia y se llevaba todas las tensiones, la sensación bajo la ducha era de relajo total, ordenando un poco los pensamientos también, pudiendo soltarme nuevamente y estar preparado para disfrutar. Salidonde la ducha, toalla atada a la cintura, ya en la sala todavía con el pelo húmedo prendí un cigarro y me acerqué a la ventana para abrirla y asomarme un poco por ésta, descansando el peso del cuerpo en el marco mientras fumaba evitando que el humo se concentrara en la modesta habitación. ~Parece que va a llover... Mejor me apuro~ pensaba al ver ese clima tan engañoso y templado, cargado de humedad con cielos tapados por nubes dispuestas a cuando uno menos esperara, dejar caer todo su cúmulo de agua. Luego de botar el humo calmadamente y arrojar la colilla a la calle por la misma ventana, fui directo, quería aprovechar el tiempo lo más que podía... ~¿Donde quedaba esa casa de apuestas? Después de comer me podría dar una vuelta~ pensaba ya trazando planes... Nunca era mal día ni horario para entregarse un rato al sano vicio. Me vestí, bastante monocromático, en tono gris oscuro, fiel a mi estilo, con la corbata desajustada y la camisa un poco abierta dejando ver la cruz que colgaba de mi pecho. Ante la duda, también me puse un tapado ligero sobre todo de color negro, y mi katana, ajustada a mi cintura.
El pueblo, a pesar de la noche en esa bahía se veía lleno de vida, lleno de alegría de pecado, de luz, de sombra... Era un paraíso pronto a encontrar lo que uno quisiera si lo buscaba... En mi caso, mi tripa rugía, tenía hambre, no había comido nada aún y tampoco es que soy un monje para andar haciendo ayuno completo, solo alguien que quizás se metía en lo que hace y luego se olvida de todo... Y caer en cuenta de eso, me dibujó una sonrisa a la fuerza en mi rostro. Iba observando todo, disfrutando del ambiente y la brisa cuando divisé mi objetivo, era el típico lugar que no anunciaba lujo, anunciaba comida casera, rica, abundante y barata ~El famoso triple "B"~ bueno, bonito y barato pensé al verlo.
Automáticamente como víctima de un hechizo comencé a acercarme allí. Un poco distraído quizás mientras tanteaba los bolsillos para cersorarme de haber salido con cigarros y dinero. Aunque de un momento al otro, mis sueños de comer algo delicioso, se vieron totalmente destruidos, o mejor dicho el carro de comida, por un grandulón que si hubiera prestado atención podría ahora entender como fue que terminó golpeando contra el puesto y basicamente arruinandolo, junto con mis chances de comer algo.
En medio de todo ese salseo, pude ver que a una mujer le había caído justo delante mío ~¿Aceite?~ pensé en automático a juzgar por el aroma, y me precipité un tanto asombrado, esa mierda debía doler... Estando a su costado, primero observé a ella y como había sido salpicada para la mayor de mis sorpresas ya que no se inmutó siquiera aquella pelirroja. Me acerqué quizás por curiosidad a su rostro ¿Estaría enferma? Cualquiera ya estaría chillando de dolor. —¿No se supone que debería dolerte?— pregunté con una sonrisa llena de asombro y curiosidad mientras sacaba un pañuelo de tela de mi tapado y se lo brindaba para que se limpiase si quería. —Que desperdicio... Tenía hambre...— me lamenté entre risas mientras miré decepcionado al sujeto que yacía frente nuestro inconsciente o adolorido, daba igual, a esta altura si no lo estaba, ganas no me faltaban, se había metido con la comida de un hombre. Al volver mi vista a la desdichada mujer que le arruinaron la pacífica cena me di cuenta que invadi un poco su espacio personal y me separé sutilmente, para dirigir mis ojos donde ella observaba... ¿Habría visto lo mismo que yo? Entre el murmullo, ruido, música que se escuchaba y demás pude ver como la oscuridad se tragó a aquella mujer arrastrandola a su abismo con esos brazos. —¿Tú también viste eso? ¿O solo soy yo?— pregunté sin quitar los ojos de la penumbra vacía donde antes estaba aquella mujer en un tono tranquilo y curioso, cargado de intriga deseando saber si mis ojos me engañaban o alguien corría peligro.
Karmas y eso
