14-01-2026, 03:13 PM
(Última modificación: 14-01-2026, 03:54 PM por Zhang Guolao.)
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Escalofríos en la Era Jurásica [Pasado]
Little Garden - En algún pantano
Día 8 de Primavera, Año 17
—Hmmm... El calor en aquel jardín olvidado por los hombres no era simplemente una temperatura elevada; era una presencia, un aire húmedo y sofocante, que se pegaba al cuerpo viejo de Zhang Guolao y pesaba en sus pulmones con cada respiración.
Llevaban en aquella gigantesca selva desde hacía un par de días, semanas o tal vez meses... no era fácil medir el tiempo en aquel lugar, pero el burro intentaba adaptarse. Zhang se encontraba apenas a unos cuantos metros de donde el Wu Wei descansaba en la orilla, y a pesar de su tamaño y de estar relativamente nuevo, aquel velero parecía una astilla frente a la brutalidad de la isla prehistórica.
Zhang se encontraba alistándose para ir a buscar algunas plantas y flores para sus remedios, pero antes de hacerlo, observaba su morral intentando estar seguro de que estaba todo completo; un médico necesitaba estar preparado siempre. Mientras tanto, su pequeño compañero, Silencio, jalaba de su oreja izquierda, como si quisiera obligarlos a dar media vuelta hacia el mar. Un entorno tan gigantesco era terrorífico para un pequeño como él.
El viejo burro logró observar, a unos metros de distancia, a la joven Kayseira, quien observaba la isla o pensaba quién sabe en qué. Zhang sonrió al verla a lo lejos. Era curioso estar cerca de ella en un lugar así; la usuaria de la Hie Hie no Mi era como un glaciar con forma humana. Incluso en aquel horno jurásico, el aire en su proximidad inmediata tenía un tono azulado; era como si su presencia fuera una promesa de que el invierno llegaría. Ella era como él: turistas en Little Garden. Ambos eran, pensó Zhang, criaturas del frío exiliadas del fuego de esta tierra.
Quizás por esa afinidad de su fruta logia al frío, le era posible sentir cómo algo en aquella isla le robó un poco de su poder invernal, e imponente, hizo sentir su presencia en el ambiente. Un fuerte sonido, sacudió el interior de aquella selva.
No fue un rugido. Aquello fue diferente. Fue una vibración que comenzó en las pezuñas de Zhang; un temblor leve, como si la isla estuviera gimiendo de dolor. Silencio soltó un chillido y se refugió instantáneamente bajo el sombrero de paja del mink.
—Hmmm... —Zhang alzó la vista; sus largos años de experiencia en el mar y la tierra le advertían que algo estaba mal. Una sensación se apoderó de su pecho.
Zhang volteó a ver a su compañera, pero antes de poder decirle alguna palabra, llegó una ola de calor... Si el aire ya era asfixiante, aquello era como si alguien hubiera abierto la puerta de un volcán. Un viento seco y con olor a podrido les golpeó el rostro de inmediato. Zhang no pudo evitar hacer un gesto de desagrado, mientras Silencio se apretaba su pequeña nariz.
El vapor comenzó a elevarse del suelo húmedo, creando una niebla ardiente que les llegaba a las rodillas; las hojas que la tocaron se marchitaron de inmediato y murieron en el suelo. Zhang observaba atónito el espectáculo y miró a la joven de hielo. En sus ojos fríos entendió que ella también estaba atónita.
—No es un volcán, ten cuidado Kay —murmuró Zhang; su voz era suave y tranquila. Dio un paso adelante; una capa fina de escarcha le cubrió las patas y, al instante, se evaporó en el entorno.
—¿Será alguien vivo? ¿Lan? —murmuró Zhang, golpeando el suelo con su pata, sintiendo cómo el calor golpeaba su pelaje gris. No habían muchas cosas en el mundo capaces de afectar la nieve de Zhang; algo raro estaba sucediendo. —Vamos a ver qué está pasando, Kay.
Avanzaron. No por imprudencia, sino por curiosidad: el origen de aquel calor infernal parecía estar bloqueando la única ruta, y por ello comenzaron a acercarse aún más a esa energía. Luego de unos metros, y de esquivar un par de animales que escapaban del centro del lugar, llegaron... Era una montaña de carne.
Un dinosaurio. Un cuello largo, una criatura diseñada por la naturaleza para imponer respeto y poder, ahora era la imagen de la debilidad misma. Zhang se lamentó un poco, y su instinto le obligaba a ayudarle de inmediato. Aquel ser estaba derrumbado sobre su costado; su cuerpo inmenso aplastaba la vegetación. Pero lo aterrador no era su tamaño, sino su estado.
Su piel estaba en un rojo furioso, casi vivo, como si aquel animal estuviese brillando con luz propia. El aire sobre el animal se distorsionaba. Cada vez que la bestia abría su boca, era un grito herido; un chorro de vapor salía de sus fosas nasales, quemando la tierra frente a él. Era una fiebre prehistórica.
Zhang Guolao sintió el peso del destino sobre ellos. Miró a su compañera y luego volvió la vista al paciente...
—Bueno —dijo el viejo mink en voz baja, ajustándose el sombrero—. Parece que el destino tiene un sentido del humor cruel, joven. Ha puesto a dos seres del frío frente al paciente más caliente de la historia. Y me temo que para esto, una simple compresa fría no será suficiente.
Zhang estaba listo para empezar, y esperaba que el pasado de Kay no afectara en esta situación; sin duda necesitaba de toda su ayuda.
Off
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
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