15-01-2026, 04:06 AM
Dejar el Reino de Sorbet, despues de tanto tiempo, resulta un poco extraño. En estas tierras Sanemi pudo aprender varias cosas, además de tener la oportunidad de pasar algunas aventuras en solitario, lo cual le sirvió para poder aprender más sobre ese lugar y como es que se manejan según sus propias leyes y cultura. Esto es un claro ejemplo de que el tiempo en ciertos lugares puede ser relativamente prolongado , pero sacar el máximo provecho, sea cual sea la situación podría determinar el éxito en lo que se quiera lograr. Eso significa Sorbet.
Sanemi escuchó las primeras palabras de Dharma, mientras mentalmente contaba del 1 al 4, una vez al día sin ningún tipo de razón, simplemente un tic que no sabe cuando empezó, pero que vive con él. En los ojos del pirata se dibujó Buda, nombre con cual fue bautizado el primer navío de su tripulación y que el peliblanco tendría el placer de dirigir -Oe... La verdad es que está muy bien realizado. Creo que esto va a ser divertido -Dibujó una sonrisa de medio lado, no podía ocultar su felicidad. De alguna u otra forma esto marca el inicio de algo -Ya solucionaremos los pagos, estas entidades dan más miedo que el gobierno mundial, hahahaha -Refiriéndose al banco.
El barco seguía atado al muelle, pero Sanemi ya estaba navegando en su mente. El viejo entraba cruzado empujando el casco hacia estribor, por lo cual si no eram cuidadosos en la salida podrían fallar o demorar más de lo pensado. Ajustó las drizas y dejó las velas sin izarlas, despues sujetos el timón para comprobar su fuerza y resistencia -Oe... suelta la popa -Indicó a Dharma -Yo me encargo del resto.
Así es como empezarían su travesía como ya una tripulación formada. Las medidas de poder comenzaban a elevarse y quedarse atrás no es una opción. De ahora en adelante deben ser el doble de fuertes. El mundo, con cada día, se vuelve más peligroso y emocionante. El peli blanco se encontraba bastante entusiasmado. Buda es perfecto para empezar, tenía todo lo que un navegante pudiera desear, desde el diseño hasta los detalles.
Sanemi escuchó las primeras palabras de Dharma, mientras mentalmente contaba del 1 al 4, una vez al día sin ningún tipo de razón, simplemente un tic que no sabe cuando empezó, pero que vive con él. En los ojos del pirata se dibujó Buda, nombre con cual fue bautizado el primer navío de su tripulación y que el peliblanco tendría el placer de dirigir -Oe... La verdad es que está muy bien realizado. Creo que esto va a ser divertido -Dibujó una sonrisa de medio lado, no podía ocultar su felicidad. De alguna u otra forma esto marca el inicio de algo -Ya solucionaremos los pagos, estas entidades dan más miedo que el gobierno mundial, hahahaha -Refiriéndose al banco.
El barco seguía atado al muelle, pero Sanemi ya estaba navegando en su mente. El viejo entraba cruzado empujando el casco hacia estribor, por lo cual si no eram cuidadosos en la salida podrían fallar o demorar más de lo pensado. Ajustó las drizas y dejó las velas sin izarlas, despues sujetos el timón para comprobar su fuerza y resistencia -Oe... suelta la popa -Indicó a Dharma -Yo me encargo del resto.
Así es como empezarían su travesía como ya una tripulación formada. Las medidas de poder comenzaban a elevarse y quedarse atrás no es una opción. De ahora en adelante deben ser el doble de fuertes. El mundo, con cada día, se vuelve más peligroso y emocionante. El peli blanco se encontraba bastante entusiasmado. Buda es perfecto para empezar, tenía todo lo que un navegante pudiera desear, desde el diseño hasta los detalles.
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