15-01-2026, 09:24 PM
La respuesta es bastante simple, tanto, que debajo de esa misteriosa mascarilla que siempre porta, gesticula una pequeña sonrisa imposible de percibir por parte de su compañero. — La constancia. Aunque hay gente talentoso que es buena en algo solo por el hecho de existir. Supongo que me dan envidia. — Durante el intercambio de palabras, mientras más duradero es, más confianza va tomando Kiyoshi para beber, produciéndose que cada vez que uno de los dos piratas quiere la botella, se la quita directamente al otro. Eso sí, en cada oportunidad que la toma el médico, limpia la boquilla como en el primer intenso. Hay cosas que nunca cambian incluso cuando no tienes la cabeza perfectamente centrada.
— Sé disparar porque es lo único que se me permitió hacer fuera de casa durante gran parte de mi vida. El tiempo me dio la habilidad, supongo que he desarrollado una buena memoria muscular en este arte. — Se mira las manos vacías al mencionarlo, pensando curioso el hecho de que, por un lado, usa las mismas para otorgar salud y bienestar, pero por otro, daño y sufrimiento. Es como si Kiyoshi pudiese converger dentro de sí dos polos totalmente opuestos, pero no de manera tan sencilla, sino que otorgándole muchas dudas e inseguridades sobre si lo que hace es correcto o no.
Por ese motivo es que cuestiona cómo debe ser un pirata, título que ostenta ya desde hace meses, pero que en la realidad sigue viéndolo como algo lejano y novedoso. No se acostumbra a lo que es como persona en la actualidad.
— Mis anteriores compañeros eran muy desordenados, puedes tomar al tonto de Owen como ejemplo. En este nuevo comienzo, decidí que me aseguraría de aportar más de mi parte. Antes solo me alejaba e intentaba negar que era parte de ellos. — En más de alguna oportunidad ha pensado en que debería disculparse con ellos por no haber intentado hacer todo lo que podía, pero por algo decidió este cambio tan radical en su vida pirata. Formar nuevos compañeros, nuevos desafíos, nueva mentalidad, todo se encuentra dentro de su plan personal de crecer y madurar, de aceptar que debe aportarle al mundo lo mismo que espera que el mundo le otorgue a él.
Debe tratarse de una relación equitativa, algo que siempre evitó.
— ¿Eres tonto? ¿Acaso me has visto cara de criminal? — Toma esta vez un trago más grande de vino y, a diferencia de siempre, se deja la mascarilla debajo del mentón, mostrando viendo su rostro, acto muy poco común. — Solo decidí subir a un barco por la promesa de conocer la verdadera libertad, de conocer el mundo tal cual es y no seguir sumiéndose en el silencio de cuatro paredes. — En cierto sentido, ambos buscan lo mismo: libertad. Aunque los métodos distan mucho el uno del otro. Esto se debe principalmente a que, al parecer, Eros tiene bien claro lo que quiere y cómo desea conseguirlo.
Kiyoshi, en cambio, por más que lo intenta, no deja de ahogarse en dudas que llegan cada día a su mente.
— Haz lo que quieras, tonto. Solo asegúrate de no buscar la muerte. Si te veo ir derecho a un destino sin salida, yo mismo te castigaré. — Apoya ambas manos sobre el árbol, situándolas a los costados de su cuerpo, estirando también el cuello para mirar las estrellas que yacen perfectamente visibles en el firmamento debido a la noche que ya ha caído sobre nuestros protagonistas. — Odiaría verlos a ustedes, panda de tontos, en mal estado. — Un comentario impulsado por un hecho reciente imposible de olvidar. — Hace unos días, la tonta de Gwen llegó herida, llorando. Hice lo mejor que pude, pero incluso un doctor como yo es incapaz de atender las lágrimas de sus pacientes. Es… duro.
— Sé disparar porque es lo único que se me permitió hacer fuera de casa durante gran parte de mi vida. El tiempo me dio la habilidad, supongo que he desarrollado una buena memoria muscular en este arte. — Se mira las manos vacías al mencionarlo, pensando curioso el hecho de que, por un lado, usa las mismas para otorgar salud y bienestar, pero por otro, daño y sufrimiento. Es como si Kiyoshi pudiese converger dentro de sí dos polos totalmente opuestos, pero no de manera tan sencilla, sino que otorgándole muchas dudas e inseguridades sobre si lo que hace es correcto o no.
Por ese motivo es que cuestiona cómo debe ser un pirata, título que ostenta ya desde hace meses, pero que en la realidad sigue viéndolo como algo lejano y novedoso. No se acostumbra a lo que es como persona en la actualidad.
— Mis anteriores compañeros eran muy desordenados, puedes tomar al tonto de Owen como ejemplo. En este nuevo comienzo, decidí que me aseguraría de aportar más de mi parte. Antes solo me alejaba e intentaba negar que era parte de ellos. — En más de alguna oportunidad ha pensado en que debería disculparse con ellos por no haber intentado hacer todo lo que podía, pero por algo decidió este cambio tan radical en su vida pirata. Formar nuevos compañeros, nuevos desafíos, nueva mentalidad, todo se encuentra dentro de su plan personal de crecer y madurar, de aceptar que debe aportarle al mundo lo mismo que espera que el mundo le otorgue a él.
Debe tratarse de una relación equitativa, algo que siempre evitó.
— ¿Eres tonto? ¿Acaso me has visto cara de criminal? — Toma esta vez un trago más grande de vino y, a diferencia de siempre, se deja la mascarilla debajo del mentón, mostrando viendo su rostro, acto muy poco común. — Solo decidí subir a un barco por la promesa de conocer la verdadera libertad, de conocer el mundo tal cual es y no seguir sumiéndose en el silencio de cuatro paredes. — En cierto sentido, ambos buscan lo mismo: libertad. Aunque los métodos distan mucho el uno del otro. Esto se debe principalmente a que, al parecer, Eros tiene bien claro lo que quiere y cómo desea conseguirlo.
Kiyoshi, en cambio, por más que lo intenta, no deja de ahogarse en dudas que llegan cada día a su mente.
— Haz lo que quieras, tonto. Solo asegúrate de no buscar la muerte. Si te veo ir derecho a un destino sin salida, yo mismo te castigaré. — Apoya ambas manos sobre el árbol, situándolas a los costados de su cuerpo, estirando también el cuello para mirar las estrellas que yacen perfectamente visibles en el firmamento debido a la noche que ya ha caído sobre nuestros protagonistas. — Odiaría verlos a ustedes, panda de tontos, en mal estado. — Un comentario impulsado por un hecho reciente imposible de olvidar. — Hace unos días, la tonta de Gwen llegó herida, llorando. Hice lo mejor que pude, pero incluso un doctor como yo es incapaz de atender las lágrimas de sus pacientes. Es… duro.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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