[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr)
#19
Me posicionaba detrás del débil pero apuesto mitad caballo mitad enmascarado alado, pensando de manera leve en el pasado tras pronunciar mis palabras. Un pasado que prefería olvidar ya que, con cada recuerdo que se me venía, sentía un ardor en el estómago, como si hubiera engullido un rey del mar caducado, cosa que no le deseaba a nadie. Sin embargo, una fuerte ráfaga de aire me sacó de mi efímero trance, viendo como el hijo de Yohualli desaparecía inmediatamente al salirse de mi rango en el que tenía mi Kenbunshoku Haki. Lo óptimo habría sido extenderlo para saber hacia donde se movía o que tramaba pero, realizar eso, suponía gastar las pocas reservas de espíritu que me quedaban. Por ello, reduje mi concentración, con el propósito de no consumir tanto haki, utilizando tan solo el nivel más superficial del Kenbun y extendiendo su rango, a su vez, a un alcance de 20 metros de radio, pudiendo sentir como el minion se encontraba a 12 metros de mi, aproximadamente a mis 2:30. Quería seguir a toda costa mi pelea con el hijo de Yohualli pero sabía de primera mano que, si dejaba de lado al tontatta, aprovecharía cualquier descuido para cubrir cobardemente a su compañero. Y eso, no era nada varonil ni viril. Mi prioridad para llevar a cabo mi venganza de la mejor de las maneras estaba bien clara.

Antes de que Quetzalli Jr. terminara de salir de su destino, me giré 90 grados en sentido horario y, tras flexionar mis cuatro patas - pasando a desactivar el Busoshoku de mis dos patas traseras para activarlo en mi cabeza -, empezando a correr de forma endiablada hacia el tontatta, detectando como el enmascarado detenía su avance al poco de llevar yo recorrido la mitad de trayecto - es decir, 6 metros, para los que no sepan inglés -. Una vez tuve a tiro al demicalvo enano, abrí mis fauces - a la par que ladeaba mi cuello hacia mi derecha - para pegarle un bocado en el costado derecho al hombrecito que, por alguna razón, olía a mandarinas, aunque fue el sabor del hierro de su sangre lo que en realidad embriagó mi paladar de luchador. En ese punto, y sin soltar la mordida, desplacé mi cuello con brutalidad, en esta ocasión hacia mi izquierda, describiendo un arco semi circular que acabaría con el tontatta con la cabeza hundida en el suelo. En ese momento, dejé de morderle, dando un pequeño brinco de un escaso centímetro sobre él para - tras volver a permutar el Busoshoku de mi cabeza a mi pata trasera derecha -, a continuación, volver a mi forma base, cambiando mi tamaño y apariencia de forma abrupta - siendo la primera vez que les mostraba mi verdadero y enmascarado rostro - y, aplicando un pisotón de casi una tonelada al tontatta con mi pie derecho.

Miré entonces a Quetzalli Jr, quién estaba a unos 15 metros de mi, a mis 11:00. Al fin, estábamos solos, sin ninguna mosca cojonera molestando en el combate.

- AHORA SÍ, PODEMOS SEGUIR CON NUESTRA ÉPICA BATALLA-DAPE.-

Dije, mientras le miraba de reojo y flexionaba tanto mis piernas como puños, adoptando una pose de pelea que dejaba más que claro que estaba listo para la batalla.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - por Ugama - 15-01-2026, 09:51 PM

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