[Aventura T2 - P. Relativo] - Nadie piensa en los niños.
#3

La hermosa mujer de hebras azabaches se deshizo de veinte hombres al unísono. La sangre brotó de los labios de varios de ellos en el mismo instante en que un solo y devastador golpe los impactó, haciéndolos salir despedidos como si no fueran más que títeres con sus hilos rotos.

Una cosa era segura, Runin no había ido a ese lugar a perder el tiempo. Poseía una determinación que pocas veces podía verse en alguien y la fuerza para llevar a cabo su cometido.

Tras aquella impresionante muestra de brutalidad, la mujer podía decidir continuar su camino, pues en el amplio terreno de chatarra ya solo quedaban los cuerpos noqueados de quienes se suponía que eran la primera línea defensiva. Aquello solo podía significar dos cosas: o la banda criminal era sumamente débil, o la mujer de tez bronceada se había vuelto más fuerte conforme sus viajes la habían hecho avanzar.

Una vez consigue llegar al segundo portón, puede notar que aquellas paredes no son más que latas de chatarra apiladas, simulando una defensiva pared y más allá a escasos metros se encuentra el almacén que pudo divisar desde lo lejos.

Se trataba de una vieja bodega, tan antigua que invitaba a dudar de la estabilidad de su estructura. Ventanales rotos y un aroma familiar, (ese que solo se percibe cuando la boca está llena de sangre) acompañaban la escena. El óxido de las puertas frente a ella no hacía más que confirmar lo que sus ojos ya habían advertido desde antes, aquel sitio estaba olvidado y había conocido sus mejores días en una época pasada.

Contenido Oculto


Antes de abrir puede escuchar algunas frases desde el interior. No hacía falta tener un sentido muy agudo, pues la persona adentro gritaba lo suficiente sin el más mínimo remordimiento o miedo a ser escuchada.
“Ñijijijijijiji esos asquerosos ancianos y niños tontos estuvieron tanto tiempo comiendo tan bien.” Una voz chillona e irrisoria parecía burlarse de las personas que habían robado. “Ñijijijiji les hago un favor de esta forma con eso pueden ponerse a dieta Ñijijijiji, ¿verdad, mi amada Verónica?” Continuó, hablaba con alguien y por alguna razón parecía tener un tono alto en su voz todo el tiempo, pero solo sonaba más irritante y vulgar.

“¡Cállate Chad!, ¡tráeme otro maldito jamón! ¡ya terminé el ultimo!”

Una segunda voz también gritó desde el interior, quizá con ello, dando razones suficientes para que la morena decidiera hacer que ambos individuos se callaran.

El interior del almacén, un amplio espacio de 17M de ancho y 11M de largo, por extraño que pareciera, era mucho más limpio que el exterior. El suelo de piedra blanca se mantenía pulcro pese a su aspecto rústico; las paredes estaban cubiertas por un agradable papel tapiz rosa y, al fondo del lugar, se alzaba una gran cama. Sobre ella descansaba una mujer de al menos cuatro metros de altura, recostada junto a una enorme caja de madera marcada con el nombre de la iglesia.

Cualquiera quedaría absorto al contemplar la imponente figura de la mujer. Sus curvas resultaban imposibles de ignorar, al igual que el hecho inquietante de que parecía encadenada a la cama, privada por completo de la posibilidad de incorporarse o escapar de su aparente dormitorio.



Verónica

“¡¿Quién es esa puta?! ¡¿Estás viendo a otras mujeres Chad?! ¡Malditos hombres, todos iguales!”

Al lado de la cama se encontraba el dueño de aquella voz chillona: un hombre pequeño, de apenas un metro y 10 de estatura, con poco cabello, un parche cubriéndole un ojo y un notable exceso de grasa corporal. En sus manos sostenía un enorme jamón, el cual ofrecía con insistencia a la mujer llamada Verónica, justo antes de que ella alzara la voz al percatarse de la intromisión de Runin.



Chad

“¿Que? No, no es lo que crees Veronica, no se quien es esta puta, ¡¿Quién carajos eres?! ¡¿Por qué te dejaron pasar mis hombres?!”

Exigió de manera violenta, girándose hacia la morena con una mirada cargada de agresividad, al mismo tiempo que Verónica le arrebataba el jamón de las manos para llevárselo a la boca. Habló entonces de forma grotesca, con la boca llena, masticando sin el menor pudor.

“Esos buenos para nada no sirven como lacayos, debiste haberlos matado cuando te lo dije, ¡Encárgate de esta puta o voy a tener que volver a ponerte el cuerno Chad!”

La amenaza, lejos de molestar al pequeño hombre, le provocó un rubor en las mejillas. Parecía disfrutar de aquella relación enfermiza y de las amenazas que Verónica realizaba. “¿Aunque la mate a ella también me pondrías el cuerno, Verónica?” Menciono casi como una petición en vez de una queja.

“Si, claro, eres un bueno para nada después de todo, mátala y dame otro jamón.” Respondía con desprecio al tiempo que ofrecía un incómodo espectáculo al comer.

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[Imagen: ELRAliP.png]


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RE: [Aventura T2 - P. Relativo] - Nadie piensa en los niños. - por Ryota Miyamoto - 16-01-2026, 09:08 AM

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