16-01-2026, 11:00 PM
¿Kiyoshi un criminal? El comentario le duele. Desde pequeño fue educado para ser un ciudadano de bien, uno que cumpla las reglas, que sea un aporte a la sociedad desde el lado buena de la vida. ¿Qué pensarían sus padres si lo vieran de esta forma? ¿Decepción? ¿Tristeza? ¿Deshonra? Aunque no podemos olvidar que ellos mismos son el motivo principal por el que quiso abandonar esa vida de encierro y paz para conocer lo que el mundo tiene que entregarle, sobre todo la verdad acerca del hecho que marcó un antes y un después en su vida.
— No soy un criminal. Solo soy un médico que… — Kiyoshi puede tener muchos defectos, pero no es un mentiroso. En el fondo, él sabe que lo es y que aceptó serlo el día en que abordó por primera vez un barco pirata. Por lo mismo, negarlo abiertamente ahora provoca que sienta una pesadez horrible en el pecho, obligándolo a escupir la mera verdad. — Está bien, lo soy… Pero no vayas a decirle a nadie que acabo de admitirlo o te dispararé mientras duermes, ¿lo estás entendiendo? No quiero excusas tontas luego.
Cuando Kiyoshi bebe alcohol, su personalidad cambia. Se vuelve más agresivo que de costumbre, pero también más sentimental. De normal, no es muy común escucharlo hablar de cosas muy personales, siempre lo evita. Ante lo solitaria que fue gran parte de su vida, jamás cercanos con los cuales abrir la mente y dejar salir todo lo que tenía guardado. Este tipo de charlas son nuevas para él, aún incómodas y que solo son posibles gracias al impulso del vino que misteriosamente consiguió su casi amigo.
— Realmente no tiene sentido que puedas lanzar un árbol de esa forma. Solo espero que no atraigas la atención de tontos peligrosos. — Desconoce en estos momentos dónde está su rifle debido a la debilidad de su mente, también siente su cuerpo relajado tras el baño que se dio antes, por lo que moverse para defenderse en caso de es algo que prefiere evitar. Afortunadamente, Eros ha demostrado no titubear a la hora de proteger a los suyos. En cierto sentido, es la persona que buscó Kiyoshi al lanzarse al mar, pero aquel Kiyoshi que no quería pelear, sino solo que lo defendieran.
Hoy, el médico también desea enseñar su fuerza. Es un hombre distinto al del South Blue, y la historia algún día agradecerá este cambio.
— Hagan lo que quieran, solo no vengan a mis brazos cuando ya sea demasiado tarde. — Pues ese es uno de sus mayores traumas, su más grande punto débil: tener un paciente en sus manos cuya vida no puede salvar. Solo a Gwen le ha contado de este problema psicológico que tiene, el cual surgió el día en que vio a sus padres muertos.
Procede a ponerse de pie, casi de la nada. Se cruza de brazos y mira hacia el cielo, perdiéndose su mirada entre las estrellas. Su mente trabaja y le genera una ilusión, pudiendo ver los rostros de sus progenitores allá en el firmamento.
— Debo acerarme al gobierno. Ellos mataron a mis padres y necesito saber por qué. Quiero vengarme. No importa si luego muero con las manos manchadas de sangre. — Se gira hacia su compañero y, en un acto rarísimo, se quita la mascarilla que siempre oculta parte de su rostro. Sus mejillas revelan un tinte carmín producto del estado de embriaguez. Empuña la mano derecha y estira hacia el frente. — Así que escúchame, tonto. Debemos ser fuertes, más fuertes que esos tontos. No me importa convertirme en un criminal o en un monstruo. Tengo que saldar cuentas, me quitaron todo lo que tenía.
Camina hacia el capitán y, como si fuese una broma mal actuada, le da un puñetazo en el rostro. No muy fuerte, cabe aclarar. No porque se controle, sino porque fuerza física no es algo que destaque en su persona.
¿Por qué tan agresivo? No sé. Con Owen casi se matan tras desconocerse al emborracharse. Por eso el propio Kiyoshi dice que nunca debe beber. Culpa de Eros en esta oportunidad. — Cuando quiera arrepentirme de este camino, dame un tonto puñetazo más fuerte que ese, ¿oíste? Porque no puedo huir por nada del mundo.
— No soy un criminal. Solo soy un médico que… — Kiyoshi puede tener muchos defectos, pero no es un mentiroso. En el fondo, él sabe que lo es y que aceptó serlo el día en que abordó por primera vez un barco pirata. Por lo mismo, negarlo abiertamente ahora provoca que sienta una pesadez horrible en el pecho, obligándolo a escupir la mera verdad. — Está bien, lo soy… Pero no vayas a decirle a nadie que acabo de admitirlo o te dispararé mientras duermes, ¿lo estás entendiendo? No quiero excusas tontas luego.
Cuando Kiyoshi bebe alcohol, su personalidad cambia. Se vuelve más agresivo que de costumbre, pero también más sentimental. De normal, no es muy común escucharlo hablar de cosas muy personales, siempre lo evita. Ante lo solitaria que fue gran parte de su vida, jamás cercanos con los cuales abrir la mente y dejar salir todo lo que tenía guardado. Este tipo de charlas son nuevas para él, aún incómodas y que solo son posibles gracias al impulso del vino que misteriosamente consiguió su casi amigo.
— Realmente no tiene sentido que puedas lanzar un árbol de esa forma. Solo espero que no atraigas la atención de tontos peligrosos. — Desconoce en estos momentos dónde está su rifle debido a la debilidad de su mente, también siente su cuerpo relajado tras el baño que se dio antes, por lo que moverse para defenderse en caso de es algo que prefiere evitar. Afortunadamente, Eros ha demostrado no titubear a la hora de proteger a los suyos. En cierto sentido, es la persona que buscó Kiyoshi al lanzarse al mar, pero aquel Kiyoshi que no quería pelear, sino solo que lo defendieran.
Hoy, el médico también desea enseñar su fuerza. Es un hombre distinto al del South Blue, y la historia algún día agradecerá este cambio.
— Hagan lo que quieran, solo no vengan a mis brazos cuando ya sea demasiado tarde. — Pues ese es uno de sus mayores traumas, su más grande punto débil: tener un paciente en sus manos cuya vida no puede salvar. Solo a Gwen le ha contado de este problema psicológico que tiene, el cual surgió el día en que vio a sus padres muertos.
Procede a ponerse de pie, casi de la nada. Se cruza de brazos y mira hacia el cielo, perdiéndose su mirada entre las estrellas. Su mente trabaja y le genera una ilusión, pudiendo ver los rostros de sus progenitores allá en el firmamento.
— Debo acerarme al gobierno. Ellos mataron a mis padres y necesito saber por qué. Quiero vengarme. No importa si luego muero con las manos manchadas de sangre. — Se gira hacia su compañero y, en un acto rarísimo, se quita la mascarilla que siempre oculta parte de su rostro. Sus mejillas revelan un tinte carmín producto del estado de embriaguez. Empuña la mano derecha y estira hacia el frente. — Así que escúchame, tonto. Debemos ser fuertes, más fuertes que esos tontos. No me importa convertirme en un criminal o en un monstruo. Tengo que saldar cuentas, me quitaron todo lo que tenía.
Camina hacia el capitán y, como si fuese una broma mal actuada, le da un puñetazo en el rostro. No muy fuerte, cabe aclarar. No porque se controle, sino porque fuerza física no es algo que destaque en su persona.
¿Por qué tan agresivo? No sé. Con Owen casi se matan tras desconocerse al emborracharse. Por eso el propio Kiyoshi dice que nunca debe beber. Culpa de Eros en esta oportunidad. — Cuando quiera arrepentirme de este camino, dame un tonto puñetazo más fuerte que ese, ¿oíste? Porque no puedo huir por nada del mundo.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
