17-01-2026, 05:31 AM
Hiiragi prestó atención a la advertencia del payaso pero simplemente se encogió de hombros mientras sujetaba el globo -Deberíamos pedir que te agreguen bolsillos a ese traje entonces, además he olido cosas peores jajaja- rio agregando un poco de comedia al asqueroso dato que la coneja suponía no causaría ninguna reacción adversa al peculiar payaso de histriónica actitud, por no mencionar la estruendosa risa que hablaba al menos un poco del carácter del payaso.
-Los payasos no llevan dinero... ¿Por qué a donde van dejan sonrisas y eso es mucho para llevar?- pregunto de forma casi filosófica mientras ponía el dedo índice de su mano izquierda en su mentón mientras reformulaba la ruta que debían de tomar para pasar por los mejores lugres para una situación como aquella, viendo de reojo la variedad de objetos sin valor que el payaso podía sacar de sus bolsillos regulares, haciéndola no entender porque no guardaba también los globos en aquel lugar.
Al ver la peculiar interpretación un baile similar a la samba la coneja empezó a reír a carcajadas, ya había estado varias veces en el salón de baile tradicional, conocía pasos de Samba y ya un buen puñado de otros bailes, lo que hacía el payaso le recordaba a los niños pequeños era cómico por su peculiaridad pero al mismo tiempo tenía un encanto para la coneja que en esos paso veía a pequeños novatos intentando lograr bailar al a vez que entendía porque un payaso debía de bailar parodiando el estilo real, pero incluso todo ese entendimiento no podía impedir la carcajada que la coneja soltaría con gran satisfacción.
-jajajja...Así es Gustoso, je... tienes un talento especial para el baile payasesco jajaja- dijo necesitando tomarse un momento para poder respirar adecuadamente tras tanto reír. -Muy bien ya sé a dónde iremos, síganme los graciosos.- dijo ella también bromeando un poco mientras dirigía rumbo al rio que separaba la isla.
Con cada manzana que recorrían acercándose al rio del Reino Samba, las casas se volvían más humildes, los edificios pasaban de roca y azulejos a tener solo estructuras de madera, los caminos pavimentados se convertían en tierra aplanada por el constante andar de la gente y los carros, Hiiragi se detuvo en un establecimiento en particular desde donde se podía ver que aún estaban bastante lejos de la zona más pobre del reino pero aun así hizo un gesto para indicar al payaso de que se acercara -Muy buenas tardes señor José Souza, tiempo sin verlo.- dijo la coneja acercándose para saludar cálidamente al dueño del establecimiento.
-Recuerda que le comenté que tenía algunos amigos de tamaños peculiares que querría traer en el futuro, pues hoy e conocido a uno nuevo así que si no le importa, me gustaría pedir una mesa para una persona y un... ¿Gigante?- Preguntó mirando al payaso mientras el dueño del establecimiento observaba sorprendido.
-En todo caso, venimos a comer hasta satisfacer nuestros estómagos yo tomare su encantador jugo de naranja y una jarra de agua, para comer ambos llevaremos el menú del día, yo en porción mediana y Gustoso, mi compañero llevara la porción "Apta wotan", del postre veremos luego.- dijo felizmente antes de entregarle un fajo de al menos veinte billetes de 100 berries al dueño del establecimiento que asintió y se dirigió a la cocina dejándoles el enorme lugar que parecía anteriormente haber sido un depósito de algún tipo -Vamos a una esquina para que podamos hablar con libertad y ya que estamos ¿Por qué no me cuentas tu historia y que deseas en está travesía que es la vida?-
-Los payasos no llevan dinero... ¿Por qué a donde van dejan sonrisas y eso es mucho para llevar?- pregunto de forma casi filosófica mientras ponía el dedo índice de su mano izquierda en su mentón mientras reformulaba la ruta que debían de tomar para pasar por los mejores lugres para una situación como aquella, viendo de reojo la variedad de objetos sin valor que el payaso podía sacar de sus bolsillos regulares, haciéndola no entender porque no guardaba también los globos en aquel lugar.
Al ver la peculiar interpretación un baile similar a la samba la coneja empezó a reír a carcajadas, ya había estado varias veces en el salón de baile tradicional, conocía pasos de Samba y ya un buen puñado de otros bailes, lo que hacía el payaso le recordaba a los niños pequeños era cómico por su peculiaridad pero al mismo tiempo tenía un encanto para la coneja que en esos paso veía a pequeños novatos intentando lograr bailar al a vez que entendía porque un payaso debía de bailar parodiando el estilo real, pero incluso todo ese entendimiento no podía impedir la carcajada que la coneja soltaría con gran satisfacción.
-jajajja...Así es Gustoso, je... tienes un talento especial para el baile payasesco jajaja- dijo necesitando tomarse un momento para poder respirar adecuadamente tras tanto reír. -Muy bien ya sé a dónde iremos, síganme los graciosos.- dijo ella también bromeando un poco mientras dirigía rumbo al rio que separaba la isla.
Con cada manzana que recorrían acercándose al rio del Reino Samba, las casas se volvían más humildes, los edificios pasaban de roca y azulejos a tener solo estructuras de madera, los caminos pavimentados se convertían en tierra aplanada por el constante andar de la gente y los carros, Hiiragi se detuvo en un establecimiento en particular desde donde se podía ver que aún estaban bastante lejos de la zona más pobre del reino pero aun así hizo un gesto para indicar al payaso de que se acercara -Muy buenas tardes señor José Souza, tiempo sin verlo.- dijo la coneja acercándose para saludar cálidamente al dueño del establecimiento.
-Recuerda que le comenté que tenía algunos amigos de tamaños peculiares que querría traer en el futuro, pues hoy e conocido a uno nuevo así que si no le importa, me gustaría pedir una mesa para una persona y un... ¿Gigante?- Preguntó mirando al payaso mientras el dueño del establecimiento observaba sorprendido.
-En todo caso, venimos a comer hasta satisfacer nuestros estómagos yo tomare su encantador jugo de naranja y una jarra de agua, para comer ambos llevaremos el menú del día, yo en porción mediana y Gustoso, mi compañero llevara la porción "Apta wotan", del postre veremos luego.- dijo felizmente antes de entregarle un fajo de al menos veinte billetes de 100 berries al dueño del establecimiento que asintió y se dirigió a la cocina dejándoles el enorme lugar que parecía anteriormente haber sido un depósito de algún tipo -Vamos a una esquina para que podamos hablar con libertad y ya que estamos ¿Por qué no me cuentas tu historia y que deseas en está travesía que es la vida?-
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