El pulso bajo la palmera [ P.A. - Social| Shin ]
#3
La cuenta no llegó a caer.

Una mano ajena, firme y precisa, la sostuvo en el aire con una naturalidad que no pertenecía al mercado ni al clima ni a esos dos cuerpos mal ubicados frente a mí. El tintinear se apagó de golpe, como si alguien hubiese corrido un velo. Mis alas, todavía encogidas, reaccionaron un segundo después con un sonido sordo al sacudirse el estrés.

Lo vi entonces.

Remera blanca simple, sin marcas ni alardes, tensada apenas por un cuerpo que no necesitaba demostrar nada. Pantalón negro largo, limpio, práctico. Alto para los estándares comunes y aun así pequeño comparado conmigo. El contraste era casi gracioso. El sol le pegaba de frente y, cuando se quitó las gafas para colgarlas del cuello, el azul de sus ojos cortó el aire con descaro. No miraba como quien evalúa mercadería: había aparecido de repente y, a sus anchas, imponía presencia con ineludibles ganas de plantarse bajo un propósito.

Su voz llegó antes que la calma. Colocó la cuenta de nuevo en su sitio con un cuidado que me tocó más de lo que hubiese admitido, y recién ahí entendí que había tomado la escena en sus manos sin pedirme permiso… y sin arrebatármelo.

El tipo alto respondió con soberbia; yo apenas lo registré. El mercado siguió su curso, pero el eje se había desplazado. El recién llegado se inclinó sobre el tablón, se ofreció a comprar todo con una ligereza provocadora, y por un segundo temí que eso avivara justo lo que yo venía evitando. No quería escándalos y menos tener que tratar con una situación que escalara en violencia.

El empujón vino desde atrás. Vi el movimiento en mi mente antes de que ocurriera de verdad, y aun así no hice nada. No por incapacidad, sino por decisión. No inicio los conflictos y tampoco los alimento.

Lo que ocurrió después fue… rápido.

Luz: dorada, imposible de ignorar. El golpe atravesó su cuerpo como si hubiese querido pegarle al sol. Un parpadeo mío y el agresor ya no estaba donde creía estar. El pañuelo tironeado, los cuerpos chocando entre sí, parecía un recuadro sacado de un cómic. La patada llegó limpia y precisa levantando arena. El mercado, ahora sí, se había pausado para quedarse mirando.

Yo permanecí quieta, tragando saliva y todavía sin poder creer lo que estaba pasando.

Mis manos descansaban sobre la tela clara, la piel ya no estaba resbaladiza por la fruta desactivada, pero el peligro ya no me pertenecía. Él se sacudió las manos como quien termina una tarea menor y volvió a mirarme desde abajo, sonriendo.

No le respondí de inmediato. Observé cómo los hombres retrocedían, cómo la amenaza se vaciaba al escuchar la palabra "marine", cómo huían dejando atrás solo polvo y vergüenza. Recién cuando el espacio volvió a respirar, sentí el pulso bajar en mis sienes.

Entonces me moví.

Di pasos largos pero sin apuro, rodeando el tablón para posicionarme frente a él. Me incliné con cuidado, calculando mi tamaño, la distancia justa para no aplastar la escena. Bajé hasta su altura con una gracia que no se improvisa y, sin pedir permiso —porque el momento no lo exigía— tomé su rostro entre mis manos.

Sus mejillas estaban tibias. El gesto fue íntimo pero claro. Puse un toque de seducción que me era casi innato cuando veo a alguien... interesante, pero sobre todo expresaba gratitud.

— Gracias — dije con un tono calmo y sincero — Llegaste justo a tiempo. Es un lío cuando la gente confunde comercio con derecho.

Mis pulgares trazaron un roce breve sobre su piel, medido, apenas lo suficiente para que entendiera que no era un gesto automático. Solté una risa suave y lo liberé con la misma naturalidad con la que lo había tomado.

— Hhh-heh-hhh...Y gracias también por no romper nada — agregué — El cobre se abolla fácil… y yo prefiero evitar problemas. Es todo un tema.

Me enderecé despacio, acomodándome el pareo y la tiara en un mismo movimiento. Las pulseras sonaron otra vez, ahora como señal de cierre. El mercado retomó su ritmo, aunque algunos ojos curiosos seguían buscando el origen de la luz que ya no estaba.

Lo miré desde arriba, evaluándolo por primera vez con calma. Carisma peligroso. Confianza excesiva ¿Posible que tenga poderes por una fruta del diablo? Y, sin embargo, aquel contenía una cortesía real en los gestos.

— Si de verdad te dieron ganas de comprar — continué — podemos hablar de precios.

No me aparté del tablón. Al contrario: apoyé una pierna contra la madera, inclinándome apenas hacia él, lo justo para que la distancia dejara de ser comercial y pasara a ser personal. Mis alas terminaron de relajarse, abiertas lo suficiente como para ocupar espacio sin amenazarlo.

— Aunque sería injusto limitarlo solo a eso — añadí, mirándolo de frente — Hay compras que no se pesan ni se guardan en un bolsillo.

Deslicé los dedos sobre la tela blanca, despacio, ordenando una pieza que ya estaba en su lugar. Un gesto innecesario, deliberado. Mis pulseras sonaron otra vez, más bajas... más íntimas.

— Vos no intervenís como cualquiera — dije— Y no mirás como cualquiera. Eso se nota.

Le sostuve la mirada, sin desafío peligroso —todavía— y sin prisa. El mercado alrededor ya no me importaba. El mundo se había achicado a ese rectángulo de sombra, sal y madera.

— Ser marine tiene sus ventajas — sonreí, ladeando apenas la cabeza — Autoridad, presencia… y cierta capacidad para aparecer cuando hace falta.

Dejé que la frase se asentara, que hiciera su trabajo sola — Así que... si querés una recomendación sincera — continué — te diría que empieces por algo simple. Una pieza chica. Una excusa para volver.

Mis dedos se cerraron sobre uno de los anillos de cobre, el del vidrio marino. Lo levanté entre nosotros, no ofreciéndolo todavía.

— El resto… — mi voz bajó apenas, lo suficiente — se puede charlar con más tiempo. Con menos ruido y... quizás lejos de la muchedumbre y de ojos curiosos.

Lo observé un segundo más, evaluando su reacción con la misma atención con la que evalúo un material antes de trabajarlo.

— No todos los días una vende joyas — concluí — A veces, simplemente, abre la puerta para oportunidades únicas...


Cositas
[Imagen: CwHBiqT.png]


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RE: El pulso bajo la palmera [ P.A. - Social| Shin ] - por Asherah Bel-Nadin - 17-01-2026, 10:44 AM

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