17-01-2026, 08:13 PM
— ¿Qué? — Incrédulo, por sus ojos pareciera que acaba de escuchar un disparate. ¿Cómo es que ellos serán lo más peligroso en un lugar lleno de animales gigantes y plantas peligrosísimas? Ni hablar del resto de individuos que deben estar desde antes o después, pero que todos están creciendo por el mero hecho de sobrevivir en un entorno tan hostil como este. — Solo somos piratas novatos, no te vengas tan arriba. — Una característica de Kiyoshi que se ha mantenido vigente desde siempre es que intenta no dejarse llevar siempre por emociones y mantiene los pies en la tierra. No por mejorar un poco cree que ya está listo para todo. Intenta ir paso a paso. — Solo debemos seguir avanzando.
Parece que deja atrás su pesimismo sobre la posibilidad de adquirir un barco que los saque de la isla. Y es que el alcohol a veces es así. Te aporta sensibilidad pero también valentía. Te permite moverte entre distintos polos, no te obliga a ir hacia los extremos. En Kiyoshi, un experto en el arte de no beber, esto se intensifica aún más, y mucho más rápido. — Estás loco. Solo un tonto pelearía con un tonto como tú. — Aunque, siendo sinceros, no busca pelea directa nunca con nadie. Sabe que en ese terreno no debe involucrarse.
Puede ser tonto, mas no estúpido.
Se acaricia la barbilla mientras lo escucharlo, disfrutando escuchar que podrá golpearlo varias veces si es él quien se aleja del rumbo decidido. Curiosamente, parece que Kiyoshi posee cierto gusto a pegarle a otros, aunque rara vez eso lo deja salir. Quizás es debida a su clara debilidad en comparación al resto lo que causa que al golpearles se sienta superior y pueda hacer surgir ese ego en particular que se encuentra aplastado.
— Ah, eso está claro. — La mano en el mentón se transporta hasta su sien, en donde se toca con el índice. — Soy un genio, no tienes que recordármelo. — Desconozco en qué momento obtuvo tanta confianza en sí mismo, pero no nos adelantamos a los hechos; Kiyoshi no ha terminado de hablar. — Soy un genio estudiando. Y es más, me aseguraré de sacarnos de este lugar y llevarnos bien lejos a donde pueda tener mi ropa limpia y tú aquella cama cómoda que deseas.
Toma la botella y tras darle un profundo sorbo, arroja la misma al piso, explotando en mil pedazos. Afortunadamente, no le quedaba mucho contenido. — Aprenderé a navegar. Ya que el tonto de la luz desapareció, yo seré el que nos alumbre el camino. Así que tú asegúrate de cuidar mi espalda cuando yo vaya al frente. — Da lugar aquí un juramento entre caballeros, entre compañeros, entre posiblemente futuros buenos amigos. Ayudados por el alcohol que recorre su sangre, ambos dejan salir lo que sienten y siempre ocultan detrás de esos rostros serios que parecen haber sido creados del mismo hielo proveniente de la tierra más helada del mundo.
— O-oye, ¿qué estás diciendo? — Incluso para Kiyoshi es demasiado todo lo que dice Eros. Una parte de sí disfruta que alguien más se preocupe de algo tan importante para él, pero el recordar que ha visto caer a otros por ese motivo es algo que le asusta. Procede a aclarar la garganta, carraspeando, para luego cruzarse de brazos y desviar la mirada, no teniendo el suficiente valor para mirarlo de frente. — No te lo tomes tan en serio. Quien les dará una lección a todos esos tontos seré yo. Tú solo mantente cerca para que veas que tienes a tu lado a un pirata que puede dar más de lo que aparenta.
Da pasos hasta retomar su asiento sobre la manta en el árbol, queriendo descansar las piernas y el cuerpo en general. Durante un momento, se ha sentido muy tenso, lo cual no es bueno para la salud. — No seas tonto. Si mueres, obligaré a Varo a que me acompañe al infierno para revivirte. No pienso estar cambiando de capitán todo el tiempo. Soy un hombre que cumple con su palabra, eso es lo que se llama ser un profesional.
Recién ahora es que es capaz de ver la botella rota, pues antes fue dominado por el impulso y no cuenta se dio. Ve desperdiciado el líquido violeta que mancha las rondas del piso. — Lo siento por eso. Supongo que tienes más, ¿no?
Parece que deja atrás su pesimismo sobre la posibilidad de adquirir un barco que los saque de la isla. Y es que el alcohol a veces es así. Te aporta sensibilidad pero también valentía. Te permite moverte entre distintos polos, no te obliga a ir hacia los extremos. En Kiyoshi, un experto en el arte de no beber, esto se intensifica aún más, y mucho más rápido. — Estás loco. Solo un tonto pelearía con un tonto como tú. — Aunque, siendo sinceros, no busca pelea directa nunca con nadie. Sabe que en ese terreno no debe involucrarse.
Puede ser tonto, mas no estúpido.
Se acaricia la barbilla mientras lo escucharlo, disfrutando escuchar que podrá golpearlo varias veces si es él quien se aleja del rumbo decidido. Curiosamente, parece que Kiyoshi posee cierto gusto a pegarle a otros, aunque rara vez eso lo deja salir. Quizás es debida a su clara debilidad en comparación al resto lo que causa que al golpearles se sienta superior y pueda hacer surgir ese ego en particular que se encuentra aplastado.
— Ah, eso está claro. — La mano en el mentón se transporta hasta su sien, en donde se toca con el índice. — Soy un genio, no tienes que recordármelo. — Desconozco en qué momento obtuvo tanta confianza en sí mismo, pero no nos adelantamos a los hechos; Kiyoshi no ha terminado de hablar. — Soy un genio estudiando. Y es más, me aseguraré de sacarnos de este lugar y llevarnos bien lejos a donde pueda tener mi ropa limpia y tú aquella cama cómoda que deseas.
Toma la botella y tras darle un profundo sorbo, arroja la misma al piso, explotando en mil pedazos. Afortunadamente, no le quedaba mucho contenido. — Aprenderé a navegar. Ya que el tonto de la luz desapareció, yo seré el que nos alumbre el camino. Así que tú asegúrate de cuidar mi espalda cuando yo vaya al frente. — Da lugar aquí un juramento entre caballeros, entre compañeros, entre posiblemente futuros buenos amigos. Ayudados por el alcohol que recorre su sangre, ambos dejan salir lo que sienten y siempre ocultan detrás de esos rostros serios que parecen haber sido creados del mismo hielo proveniente de la tierra más helada del mundo.
— O-oye, ¿qué estás diciendo? — Incluso para Kiyoshi es demasiado todo lo que dice Eros. Una parte de sí disfruta que alguien más se preocupe de algo tan importante para él, pero el recordar que ha visto caer a otros por ese motivo es algo que le asusta. Procede a aclarar la garganta, carraspeando, para luego cruzarse de brazos y desviar la mirada, no teniendo el suficiente valor para mirarlo de frente. — No te lo tomes tan en serio. Quien les dará una lección a todos esos tontos seré yo. Tú solo mantente cerca para que veas que tienes a tu lado a un pirata que puede dar más de lo que aparenta.
Da pasos hasta retomar su asiento sobre la manta en el árbol, queriendo descansar las piernas y el cuerpo en general. Durante un momento, se ha sentido muy tenso, lo cual no es bueno para la salud. — No seas tonto. Si mueres, obligaré a Varo a que me acompañe al infierno para revivirte. No pienso estar cambiando de capitán todo el tiempo. Soy un hombre que cumple con su palabra, eso es lo que se llama ser un profesional.
Recién ahora es que es capaz de ver la botella rota, pues antes fue dominado por el impulso y no cuenta se dio. Ve desperdiciado el líquido violeta que mancha las rondas del piso. — Lo siento por eso. Supongo que tienes más, ¿no?
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
