La ninfa del mar - T1 Presente Relativo
#6
Bones seguía cargándola entre sus brazos, más por conveniencia que por verdadera consideración. Su intención era simple: evitar problemas innecesarios con el padre de la chica y mantenerla lo suficientemente complacida como para concluir el encargo sin contratiempos. Desconocía por completo el grado de irresponsabilidad que habitaba en aquella muchacha, por lo que se limitaba a tolerar sus actitudes infantiles con la paciencia forzada de quien solo piensa en terminar rápido y cobrar después aquel cuantioso botín prometido.
No obstante, era innegable que la joven tenía un talento especial para poner a prueba la paciencia de cualquiera. Bastaban unos minutos a su lado para notar que Nerea jamás había recibido un “no” por respuesta, y que el mundo, para ella, parecía existir únicamente para satisfacer sus caprichos.

El médico brujo dejó escapar un largo suspiro cuando la vio deshacerse de aquel papel, arrojándolo sin el menor cuidado, consciente de que seguramente contenía indicaciones importantes. Para cuando reaccionó, ya era demasiado tarde para dar marcha atrás. Resignado, decidió continuar el viaje con la muchacha aún entre sus brazos, avanzando por el camino polvoriento mientras una incómoda duda se instalaba en su mente: quizá no era demasiado tarde para arrepentirse de haber aceptado aquel trabajo.

Fue entonces cuando, de la nada, un grito desgarrador brotó desde lo más profundo de los pulmones de la chica. El sonido fue tan repentino y agudo que Bones cerró instintivamente su ojo derecho, sorprendido, mientras un pitido punzante le atravesaba la oreja.

No se movió de inmediato. Más que el sobresalto, lo que realmente le había molestado era aquella forma autoritaria y estridente de ordenarle que se detuviera. Sin embargo, antes de que siquiera pudiera exigirle una explicación, Nerea saltó con agilidad desde sus brazos, dirigiéndose hacia un cartel de madera que colgaba torcido en uno de los locales que parecían haber sido abandonados hacía tiempo.

Dr. Bones se quedó unos pasos detrás, cruzado de brazos, observando la escena con una mezcla de hastío y creciente irritación. Nerea comenzó a descargar su furia contra el cartel, golpeándolo, pateándolo y arrancando fragmentos de madera como si algo hubiese despertado en ella una rabia incontrolable. La violencia de sus movimientos contrastaba con su apariencia, recordándole a un niño mimado haciendo una rabieta tras no obtener aquello que deseaba.
De manera sorpresiva, el médico brujo intervino. Con un movimiento rápido y preciso, le arrebató el palo que estaba a punto de usar como arma, aprovechando la diferencia de altura para sujetarla del cuello de la camisa. La levantó del suelo con facilidad, como una madre alzando a un pequeño gato por la piel del lomo, obligándola a quedar suspendida en el aire antes de clavar en ella una mirada firme y penetrante.

El rostro de Bones ya no mostraba aquella paciencia casi infinita que solía exhibir. En sus ojos se reflejaba con claridad la molestia acumulada, el fastidio de ver cómo aquella chica hacía cuanto le venía en gana sin dar explicaciones, sin advertencias, sin el menor respeto por quienes la rodeaban.

—Ya está bien —dijo con voz grave y controlada—. Dejé que hicieras lo que quisieras mientras buscábamos un lugar, tal como me lo pidió tu padre. Me reí de todas tus gracias e incluso te tomé en brazos cuando me lo pediste. Pero ahora ya agotaste mi paciencia. Vas a explicarme, ahora mismo, qué está ocurriendo y qué es lo que estás planeando.
Sus palabras fueron pronunciadas mientras la sostenía en el aire, como a un animalito al que se le da una reprimenda, dejando claro que, por primera vez desde que habían comenzado aquel viaje, el médico brujo no estaba dispuesto a seguir tolerando sus caprichos.


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RE: La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - por Dr.Bones - 17-01-2026, 09:28 PM

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