[Presente Relativo] Sin Vasos Vacíos | Social | Hiiragi
#6
Hiiragi mantuvo una sonrisa constante mientras escuchaba, asentía o respondía a los comentarios de la Lunariana -Puedo entender porque es lo primero que les viene a la mente con tan hermosa dama ocupando sus mentes al momento de verte. Pero si prefieres hablar como persona, gustosamente te trataré como la encantadora mujer mortal que eres.- continuo antes de levantarse para ir a la pista de baile una vez más -Gracias por concederme esta pieza dulce doncella.- agregó mientras dejaba salir empezaba a bailar con la alegría desbordante que la nueva canción estaba impulsando para todos los presentes.


El Centro de Danza vibraba bajo el asalto de los metales, con las trompetas lanzando notas altas que parecían rebotar en las vigas de madera vieja, mientras la percusión marcaba un pulso tan frenético como el de un corazón en plena huida. Hiiragi se dejó arrastrar por la marea de sonido, sintiendo cómo la madera desgastada bajo sus pies descalzos le devolvía el calor de tantos otros cuerpos en movimiento.

Su estilo de baile aunque seguía reglas de academia ocasionalmente dejaba escapar improvisaciones no planeadas entre aquellos pasos; era una explosión de instinto, una coreografía que priorizaba el rebote, la agilidad y una alegría casi eléctrica. La joven Humink se movía con una fluidez de un rayo rebotando por doquier, con pequeños saltos rítmicos que la hacían parecer más liviana de lo que su metro setenta sugería.

Al girar, su cola de conejo blanca realizaba círculos rápidos bajo la luz que abundaba en aquellas horas, y sus largas orejas se mecían de un lado a otro, actuando como contrapesos naturales que la ayudaban a mantener el equilibrio en los quiebros más arriesgados de la melodía. El sudor comenzaba a brillar en la piel de su abdomen y en la transición de su pelaje blanco, que nacía justo en sus hombros para detenerse en sus medio de sus antebrazos, dejando sus manos libres para gesticular al ritmo de la música.

-¡Es imposible quedarse quieta cuando los tambores hablan con tanta claridad, Asherah!.- gritó la peliblanca sobre el estruendo de los bronces, lanzando una mirada cargada de brillo rubí a su compañera de baile. Hiiragi dio un paso lateral rápido, casi un deslizamiento, y luego giró sobre su propio eje con una velocidad que hizo que los mechones rosados de su bikini rojizo ondularan en el aire. -Mi cuerpo tiene mente propia, y parece que hoy ha decidido que quiere celebrar cada fiesta que se ha perdido en los últimos años- agregó con una risa que se mezclaba con el siseo de las maracas.

Mientras se desplazaban por el ancho salón, esquivando con reflejos agudos a otros bailarines que se dejaban llevar por el "carnaval" improvisado, Hiiragi no pudo evitar que su mente comercial y su ambición de libertad se filtraran en la charla, tal como ella misma había advertido que sucedería. Se acercó un poco más a Asherah, coordinando sus pasos con los de la mujer de alas negras, creando una danza de contrastes entre el blanco nieve y el plumaje oscuro.

-Te contaba antes lo de ser comerciante, pero mi plan va mucho más allá de vender unas cuantas frutas o telas en un muelle.- comentó la coneja mientras realizaba un movimiento de hombros vibrante que hacía relucir el vello blanco de su torso. -Mi meta es tejer una red, tener contactos y ojos en cada isla que bese este mar. Como mínimo, planeo haber visitado y establecido rutas en todo el South Blue antes de que me salgan canas en las orejas, je.- sentenció con una seguridad casi burlona ante lo épico de aquella tarea, sin que el esfuerzo físico afectara lo más mínimo su capacidad para "darle a la sin hueso".

Sin embargo dedicó un momento de silencio a meditar sobre lo que había comentado su compañera de baile sobre la fruta que constantemente aparecía y como ella había sido afortunada, Hiiragi supuso que era alguna clase de broma local como mezclar un bollo picante entre medio de un montón de dulces o algo por el estilo y simplemente agradeció internamente que hubiera concluido con solo un mal sabor de boca y para ese momento un ligero malestar estomacal que no le impedía disfrutar del baile y la alegría que se sentía.

Para Hiiragi, el baile y los negocios eran parecidos en cierto sentido, la capacidad de leer el ritmo del otro y reaccionar antes de que la oportunidad se escapara. -Imagina lo que sería tener un socio en cada puerto, alguien que te espere con información o con una pieza de joyería lista para ser tasada. Ese es el tipo de libertad que busco, una donde el mundo entero sea mi mercado personal y no haya frontera que no pueda cruzar con una sonrisa y un buen contrato debajo del brazo.- agregó, dando un salto corto hacia atrás para invitar a Asherah a realizar un movimiento más complejo.

La humedad del ambiente y el calor de los cuerpos no hacían más que alimentar su energía. Cada vez que Hiiragi saltaba, sentía el viento generado por su propio movimiento refrescando el pelaje de sus piernas desde las rodillas hacia abajo, dándole la fuerza necesaria para seguir el compás de las trompetas que ahora subían de tono para el clímax de la canción. -¡Así que no te extrañe si algún día me ves apareciendo en tu joyería con noticias de alguna isla remota! Porque una vez que empiece a navegar el South Blue, no habrá rincón que se libre de las visitas de esta comerciante...- concluyó con una carcajada, dejándose llevar por un giro final que la dejó con la respiración acelerada y una satisfacción absoluta grabada en el rostro.
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RE: [Presente Relativo] Sin Vasos Vacíos | Social | Hiiragi - por Hiiragi Kaminari - 19-01-2026, 09:18 PM

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