21-01-2026, 12:21 AM
02:30 am.
Mar Abierto - Cerca de Little Garden
Barco Jagd Hund
Castillo de Proa
![[Imagen: dcl7lhG.png]](https://i.imgur.com/dcl7lhG.png)
![[Imagen: 0496480923c17233e6fb713ec368b9e2.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/04/96/48/0496480923c17233e6fb713ec368b9e2.jpg)
-Necesitaba que me ayudes con una cosa, Gwenchi.-
El llamado Calm Belt, una corriente que parecía recorrer de manera horizontal los límites del Grand Line, parecía ser un terreno completamente terrible y peligroso. Por alguna razón que Owen desconocía en los días que ya llevaban viajando, aquellas gigantescas criaturas marinas, aunque algunas curiosas por la aparición del navío, no parecían ni alertarse ni mostrarse amenazantes ante un navío que cruzaba a una velocidad por encima de la media náutica, ¿Es que el barco de Sohem Burnedead era especial? Por la noche, parecía que las enormes bestias de diferentes tamaños y colores decidían calmarse o dormir, como si la verdadera actividad hubiese dejado de estar sobre la superficie y la verdadera fiesta se gestase en los fondos oceánicos. Owen llevaba varios días, qué días, semanas debatiéndose qué hacer...y no existiría nadie para ponerle en eje mejor que la mujer que lo había orientado a volverse una persona medianamente decente como puede considerarse ahora.
Era de madrugada, tarde, todavía de noche. Desconocido de cualquier actividad que pudiese estar realizando el propio enmascarado o, siquiera sus trabajadores, Owen le había pedido a la mujer que más quería en el mundo que le acompañase hasta la parte frontal del barco, tomándola de la mano para poder guiarla. Una vez muy cerca de la proa, mantuvo su vista observando el oleaje que se formaba producto de la fractura del agua sobre la madera del navío metálico y robusto que era el propio Jagd Hund -¿Te acuerdas el día que nos encontramos con Sohem por primera vez? ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Semanas?- era una pregunta retórica ya que, honestamente sabía la respuesta -Justo antes de toparme con él, en Little Garden, me encontré con algo aferrado a un árbol. Era como un fruto extraño, parecido pero diferente a todos los que brotaban.- mantenía una especie de misticismo, como si estuviese realizando una explicación detallada debido a la carencia de vista de la mujercita del velo blanco. Levantó la mirada, con la luna que les golpeaba desde su lateral derecho, sintiendo el subir y bajar de su cuerpo producto de las olas y el propio mar, para llevar su mano mala (La derecha) hacia el bolsillo de su característica chaquetita roja de cuello grande. Volteó rápido hacia la muchacha, mirándola detenidamente, un poco en silencio, un poco en duda. Extendió su palma para mostrar qué tenía delante, dejándolo justo en el medio de ambos.
![[Imagen: mTZoteF.png]](https://i.imgur.com/mTZoteF.png)
-Fíjate. Ponle la mano encima.-
Evidente, sensible y detallada. La esfera compartía varias de las características de exactamente la misma que se había encontrado con Gwen. Ella, en cambio de él, era algo idolatrado por ignorantes que pensaban que era "mucho más que una simple fruta". El día de su ingesta sus poderes brotaron, explotaron de manera violenta, pero ella pudo no solamente controlarlos, sino, resistirlos, mitigarlos, incluso cuando aún permanece un poco de oscuridad en el pecho del propio Owen debido a las quemaduras por frío provocadas de aquel día, demorando mucho en terminar de sanar. Aquello tenía que ser, sí o sí, una de las llamadas "Akuma no Mi" o "Frutas del Diablo", nombre que parecía ser como anillo al dedo ante el "famoso diablo" en el barco que se encontraban.
Ella, al simple tacto, podría sentir todo: El pronunciado relieve de las espirales, pinchos puntiagudos aunque gorditos, como si solo presionando muy fuerte la piel pudiesen lastimar. Era cálida, extrañamente cálida, como si tuviese calor propio e, incluso, estando en primavera y sintiendo la brisa marítima que refrescaba tanto el ambiente al punto de hacer tiritar a los poco abrigados, fuese placentero tenerla en la mano, como quien pone las manos en una fogata en el medio de un bosque húmedo -El día que fuimos a aquel templo en Isla del Karate, ¿Recuerdas?- buscaba que la mujer de su vida, a punta de recuerdos, pudiese comenzar a atar cabos para entender las intenciones de su ayuda -Ese fue el día que te comiste una muy parecida. Esta es roja, tiene pinchitos y está caliente. La tuya parecía congelada, tenía forma de manzana gigante, pero ambos tenían esto.- estiró su mano buena (La izquierda) para tomarle la muñeca y comenzar a marcarle las similitudes -El tallo este.- se acercó al extremo superior, del lugar donde quebró la rama que le había hecho crecer -Y todas estas espirales.- y ahora, dibujándolas con su dedo, mostraba, otra vez, que las probabilidades de que compartiesen más que simplemente estética dejase de ser solo coincidencia.
![[Imagen: 3ed3fc77a8ac0af41408250127cc0dcf.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/3e/d3/fc/3ed3fc77a8ac0af41408250127cc0dcf.jpg)
-Sohem dijo que echarle la culpa a la fruta del diablo que tengas es de ser un perdedor. Quiero dejar de perder el tiempo buscando la mejor fruta del mundo, y aprender a usar esta.-
No sabía qué hacía, no sabía qué podría pasar, ni siquiera sabía si Gwen iba a verlo como algo positivo, pero algo era seguro en su cabeza y no cesaba de repetirlo: -Si no me diferencio de los demás,- seguía sosteniéndola delante de ambos, pero sus orbes celestes, algo acomplejados e inseguros, miraban hacia un lado -seguiré siendo un perdedor, ¿Crees que está bien?- parecía un niño que buscaba aprobación, mirando sobre unos párpados cerrados -¿Me seguirás queriendo si mi superpoder es volverme un moco gigante?- su pregunta era medio broma medio en serio -¿Estaré...bien? ¿Tú estás bien desde que te comiste la tuya?- las preguntas venían, una detrás de otra, mientras el destino los llevaba a un lugar...que, literalmente, no sabían ni cuál sería.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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