21-01-2026, 05:11 AM
Hiiragi sin terminar de convencerse de entrar sin más precaución al territorio de un comerciante de los bajos fondos, pero la oportunidad de hacer tratos con el mismo era sin dudas una oportunidad tentadora como para sobrepasar los posibles contras que tuviera que tener en cuenta al acercarse a "El Grande Lombardi" cuanto menos era uno de los comerciantes mejor provistos y con mejor disposición para la clase de relación que la mujer conejo estaba buscando en aquella ruidosa y enérgica comunidad que era la cueva de los bajos fondos de Samba.
Tras volver a mirar a su alrededor que fuera a cerrarle el paso de salida en caso de emergencia y confirmar que no era el caso, la joven de ojos rubí asintió y suspiro antes de adentrarse en la tienda que era el territorio del gran Lombardi -Gracias por darme la bienvenida en su tienda Lombardi el Grande- dijo respetuosamente antes de hacer una leve reverencia para Lombardi -Tengo berries si usted las quisiera-
La joven de orejas de conejo se quedó de pie mientas escuchaba lo que el comerciante tenía para decir y mostrar -Pero me gustaría más escuchar que clase de negocio tiene para mi usted, pues lo que vine a buscar era amistades y conexiones, aunque no rechazare unos pocos fondos para mis otros proyectos.- comento sonriendo hasta que fue traido a la mesa el asunto de los esclavistas, la siempre brillante o al menos siempre presente sonrisa de Hiiragi se dio por ausente brevemente mientras sus orejas se tensaban e instintivamente se ponía en guardia aunque no hubiera amenazas allí presentes.
Entonces las preguntas el Gran señor entre los comerciantes la había hecho "¿Que desea?" y "¿Qué busca? eran preguntas que la peliblanca podría pasar horas intentando responder de diferentes formas o desde distintos puntos de vista, con diferentes enfoques para lograr cada objetivo, era una mujer que pensaba largo y tendido aquella clase de cosas, pero sabía que extenderse no lograría demasiado.
-Quiero poder mi buen señor Lombardi- dijo mientras regresaba a sonreír como quien le ríe lo dicho a un niño, casi despreciando sus propias palabras en el gesto. Pero era cierto lo que decía -Quiero contactos para todo el blue y luego para comerciar incluso en el Grand Line, quiero dinero no como fin sino como parte del proceso, quiero el poder de no volver a ser encadenada ni la mascota de nadie contra mi voluntad.- expresó en un tono de voz que se volvía cada vez más bajo en volumen pero feroz en tonalidad, como si hubiera un depredador debajo de la encantadora conejita.
Pero Hiiragi no se dejó llevar del todo o tal vez se dejó llevar más de lo deseado y simplemente se engañaba a sí misma, seguía esperando que algún guardia o empleado de Lombardi intentase tomarla por la espalda o le lanzara algo de improvisto, aguardando lo peor con el cuerpo aún más tenso por toda aquella discusión sobre los esclavos y los esclavistas.
La sonrisa de aquella encantadora chica de ojos rubí se volvió más delgada y filosa mientras empezaba una vez más a hablar -Si tiene un encargo relacionado a esclavistas, me gustaría hacerlo tanto para ganarme su favor don Lombardi, como por amor al arte, puedo tolerar un poco de trata de personas pero jamás querría que se sientan demasiado cómodos en un lugar tan lleno de libertad y gente enérgica como es Samba.- afirmo mientras se tensaba de nuevo, sus músculos recordando también los malos tiempos en aquel maldito barco donde tantos años hubiera pasado como juguete de la tripulación.
Tras volver a mirar a su alrededor que fuera a cerrarle el paso de salida en caso de emergencia y confirmar que no era el caso, la joven de ojos rubí asintió y suspiro antes de adentrarse en la tienda que era el territorio del gran Lombardi -Gracias por darme la bienvenida en su tienda Lombardi el Grande- dijo respetuosamente antes de hacer una leve reverencia para Lombardi -Tengo berries si usted las quisiera-
La joven de orejas de conejo se quedó de pie mientas escuchaba lo que el comerciante tenía para decir y mostrar -Pero me gustaría más escuchar que clase de negocio tiene para mi usted, pues lo que vine a buscar era amistades y conexiones, aunque no rechazare unos pocos fondos para mis otros proyectos.- comento sonriendo hasta que fue traido a la mesa el asunto de los esclavistas, la siempre brillante o al menos siempre presente sonrisa de Hiiragi se dio por ausente brevemente mientras sus orejas se tensaban e instintivamente se ponía en guardia aunque no hubiera amenazas allí presentes.
Entonces las preguntas el Gran señor entre los comerciantes la había hecho "¿Que desea?" y "¿Qué busca? eran preguntas que la peliblanca podría pasar horas intentando responder de diferentes formas o desde distintos puntos de vista, con diferentes enfoques para lograr cada objetivo, era una mujer que pensaba largo y tendido aquella clase de cosas, pero sabía que extenderse no lograría demasiado.
-Quiero poder mi buen señor Lombardi- dijo mientras regresaba a sonreír como quien le ríe lo dicho a un niño, casi despreciando sus propias palabras en el gesto. Pero era cierto lo que decía -Quiero contactos para todo el blue y luego para comerciar incluso en el Grand Line, quiero dinero no como fin sino como parte del proceso, quiero el poder de no volver a ser encadenada ni la mascota de nadie contra mi voluntad.- expresó en un tono de voz que se volvía cada vez más bajo en volumen pero feroz en tonalidad, como si hubiera un depredador debajo de la encantadora conejita.
Pero Hiiragi no se dejó llevar del todo o tal vez se dejó llevar más de lo deseado y simplemente se engañaba a sí misma, seguía esperando que algún guardia o empleado de Lombardi intentase tomarla por la espalda o le lanzara algo de improvisto, aguardando lo peor con el cuerpo aún más tenso por toda aquella discusión sobre los esclavos y los esclavistas.
La sonrisa de aquella encantadora chica de ojos rubí se volvió más delgada y filosa mientras empezaba una vez más a hablar -Si tiene un encargo relacionado a esclavistas, me gustaría hacerlo tanto para ganarme su favor don Lombardi, como por amor al arte, puedo tolerar un poco de trata de personas pero jamás querría que se sientan demasiado cómodos en un lugar tan lleno de libertad y gente enérgica como es Samba.- afirmo mientras se tensaba de nuevo, sus músculos recordando también los malos tiempos en aquel maldito barco donde tantos años hubiera pasado como juguete de la tripulación.
Contenido Oculto
Jumping bunny
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]