21-01-2026, 05:40 PM
41 de Primavera, Año 17
El viento traia una brisa que el rio cargaba con el, y arrastraba en esta misma brisa un aroma peculiar aquella mañana de Primavera, era una mezcla de agua dulce, madera y algo menos agradable que cualquiera con buen olfato podria identificar inmediatamente, era ese olor nausabundo que resultaba cuando se echaban muchos desechos y no se tenía la mas minima intención de hingiene, algo tipico de los bandidos. Sumado a eso, unas risas toscas y un golpeteo de cristales indicaba lo que todo el mundo sospechaba en aquel momento, eran bandidos festejando y tramando cualquiera que fuera su siguiente movimiento. La zona pobre del Reino de Samba se extendía ante cualquiera que se atreviera a mirarla como una promesa o un recordatorio, aunque mejor llamado era una afirmación de que la pobreza no tenia limites geograficos y se encontraba en todas las islas. Casas de madera que si alguien pasara por alli y se apoyara podría resultar en la destrucción de alguna de ellas. Y las pocas personas que aguantaban en aquel lugar, bueno, o hacían escondiéndose de todo aquel que resultara sospechoso de cometer alguna barbaridad.
La guarida de los bandidos no era difícil de identificar, la peste te llevaba a ella como dijimos anteriormente. Se trataba de un antiguo almacén de caña de azúcar que ahora se encontraba abandonado y hacia la funcion de una base provisional, una estructura de madera que hacia ya bastante tiempo seguramente había sido robusta pero que ahora parecía que se caeria de un momento a otro. Se veia como dos hombres montaban guardia en la entrada principal, aunque estaban mas distraidos que otra cosa. El primero que llamaba la atencion era un tipo corpulento, eso o que el otro era muy flaco, con una cicatriz que le cruzaba la mejilla izquierda y un pañuelo rojo anudado en la cabeza y se encontraba apoyado en la puerta mientras se limpiaba las uñas, que era el gesto de limpieza mas genuino que parecía haber tenido en dias. El otro era mucho más delgado y nervioso y olia a tabaco de mala calidad mezclado con algunas sustancias que no vamos a relatar.
NPC
-¿Que ves por ahí Mako?- preguntó el del pañuelo sin parar de limpiarse las uñas -No veo ná, jefe Rondo. Tos escondios y lo de siempre- respondió dando una calada profunda a todo lo que llevara aquel cigarro - Aunque.. creo que escuché algo cerca del Centro esta mañana. Algunos mierdecillas estan buscando ayuda .- Rondo soltó una risotada que parecía un globo desinflandose. ¿El ejército real? Esos culos bonitos estan demasiado ocupados protegiendo a los ricos, no a estos muertos de hambre, por eso estamos aqui dando orden a to estos.- El término orden era malamente utilizado aqui, puesto que estos bandidos habian estado causando estragos en el lugar y extorsionando a todas las personas de la pequeña aldea.
Dentro del edificio se escuchaba mas voces y risa, parecía que había unos cinco hombres dentro del almacen de forma alcoholizada. Una rapida vista te hacia ver que no era un ejercito pero tampoco eran novatos. Una mujer mayor, vieja mas bien, cruzaba por delante de ellos con miedo en los ojos y algo apresurada. -Eh, abuela, ¿a dónde vas con tanta prisa?- Dijo Rondo levantando el cuchillo apuntando a la vieja con la cara algo desencajada. La mujer aceleró el paso sin responder, sus ojos fijos en el suelo. Rondo se echó a reír de nuevo con aquella risa tan desquiciante.
Aquello indicaba lo peor, la población realmente se encontraba bajo el yugo de estos bandidos que se sentian señores en aquel almacen y nadie se atrevia a siguiera toserles. A fin de cuentas la guardia real no miraba por estos lares, por lo que se encontraban a merced de estos rufianes. No eran especialmente peligrosos comparados con piratas experimentados o criminales profesionales, pero para la gente común de este lugar pobres trabajadores debiles y enfermos, representaban una amenaza real y cotidiana.
![[Imagen: i22uj4N.jpeg]](https://i.imgur.com/i22uj4N.jpeg)
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