22-01-2026, 04:46 AM
Narrador / María Merlot
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La joven de largos cabellos rosados continuaba sobre el hombro del gigante, esperando sus respuestas, y por supuesto, también las del pequeño hombre luciérnaga. Había seguido al gigante porque lo conocía, y tenían un amigo en común, además, estaba perdida y esperaba a que sus nakamas la encontraran, ellos siempre lograban dar con ella cuando se extraviaba en los caminos de la vida. Quedarse con el gran Kelvin parecía una excelente idea, después de todo se sentía cómoda con su especie, aunque solo conociera a uno (Thrym)… y con él fueran dos.
Hasta ese momento no se había detenido a detallarlo, físicamente hablando. Su cabello negro azulado podría asemejarse con el cielo nocturno, aquel flequillo que sobresalía hacia un lado le daba un toque de personalidad; más allá, el único ojo visible, aunque no ahora mismo desde su posición, también tenía esa profundidad azabache, un foso de alquitrán con misterios por descubrir. ¿Cuál sería su historia? ¿Cuál sería su sueño? ¿Había comido vacas enteras como Thrym? ¿Dónde conseguía ropa de su talla? ¿Qué tendría en sus bolsillos? ¿Había una giganta en su corazón? ¿Le gustaría teñirse el cabello de rosado? Tantas preguntas por formular, en algún momento lo bombardearía. ¡Ojala fueran a hacer la fogata!
Hasta ese momento no se había detenido a detallarlo, físicamente hablando. Su cabello negro azulado podría asemejarse con el cielo nocturno, aquel flequillo que sobresalía hacia un lado le daba un toque de personalidad; más allá, el único ojo visible, aunque no ahora mismo desde su posición, también tenía esa profundidad azabache, un foso de alquitrán con misterios por descubrir. ¿Cuál sería su historia? ¿Cuál sería su sueño? ¿Había comido vacas enteras como Thrym? ¿Dónde conseguía ropa de su talla? ¿Qué tendría en sus bolsillos? ¿Había una giganta en su corazón? ¿Le gustaría teñirse el cabello de rosado? Tantas preguntas por formular, en algún momento lo bombardearía. ¡Ojala fueran a hacer la fogata!
Veo que despistada. Por desgracia, yo no te recuerdo, soy terrible con reconocer a las personas.
María se sorprendió por ese comentario, su boca formo una perfecta “O” mientras en su mirada se notaba el procesamiento de información… ¿Cómo no la iba a recordar? Ella tenia su imagen viva en la cabeza: en el muelle y en el barco que los llevo a la isla de los cactus. ¡Ella había hablado con él en gigantez! Estuvo a punto de indicarle que conocía un medico que podía tratar su cabeza, aunque dudaba que Algodón de Azúcar tuviera un remedio, porque después de todo, él también tenía esa… cualidad de olvidar personas — Entiendo… pero no importa Giganton, me presentaré hasta que me recuerdes… Soy María Merlot pero tu puedes decirme MM como lo hacen mis amigos. Y nos conocimos en el muelle, bueno, te vi de lejos, hiciste feliz a un niño… y luego nos reencontramos en el barco… y ahora aquí… y quizás mañana por algún otro lugar… — le comento con su manera suave y alegre de ser. Cuando él habló sobre Einarr la chica hizo un leve puchero con sus labios, y una fugaz sombra de preocupación paso por sus orbes ámbar… ¿Estaría perdido como ella? ¿Se sentirá solo y asustado? No lo sabía, pero una vez terminarán ahí le diría para ir en su búsqueda, esa isla sería un parque de juegos para el gran Kelvin.
Luego de ese intercambio la vocecita del explorador se hizo presente, atrayendo la atención de María; quien tuvo que mirar hacia abajo para divisarlo desde su posición. Dijo cosas, cosas que parecían muy enredadas y complicadas, si fuera por ella, como ya lo dijo antes, golpearía los tambores en la misma secuencia en que se encontraban. Su mirada aguda, noto un leve cambio en la postura del hombre, pero… cambio rápidamente a su habitual, o lo que ella creía era su habitual, modo ansioso/nervioso, entonces volvió a balbucear sobre tesoros, y más pistas. La cabeza de la joven se inclinó, evaluándolo por un momento… mientras la historia de su abuelo y el sueño de su vida, la hicieron conmover, haciéndola colocar una expresión de pena mientras sus manos se posicionaban a la altura de su propio pecho, creyéndole por completo al hombre — Luciérnaga. Nuestro bichillo atrapado en un frasco de tinta. Debiste contarnos todo desde el inicio. Ahora lo tengo claro… el libro, el abuelo, tus sueños de revivir esta banda musical… es como miel para mis oídos, y se derrama hasta mi corazón. Necesitas salir de la crisálida, vamos a ayudarte… vas a cerrar esta página del libro y luego ir directamente a visitar Ciudad de Legance, o llamar a las Mama Dash… ¡Necesitas dejar ese lápiz! Y empezar a vivir… — le propuso como una madre reprendiendo a su hijo, haciendo especial entonación en la palabra "lapiz". Ella recordaba una sección del periódico qué hablaba del negocio más viejo de la humanidad, y si estaba en esas páginas en blanco y negro, es porque era legal ¿No? Ese enanito debía empezar por algún lugar a vivir.
Luego de ese intercambio la vocecita del explorador se hizo presente, atrayendo la atención de María; quien tuvo que mirar hacia abajo para divisarlo desde su posición. Dijo cosas, cosas que parecían muy enredadas y complicadas, si fuera por ella, como ya lo dijo antes, golpearía los tambores en la misma secuencia en que se encontraban. Su mirada aguda, noto un leve cambio en la postura del hombre, pero… cambio rápidamente a su habitual, o lo que ella creía era su habitual, modo ansioso/nervioso, entonces volvió a balbucear sobre tesoros, y más pistas. La cabeza de la joven se inclinó, evaluándolo por un momento… mientras la historia de su abuelo y el sueño de su vida, la hicieron conmover, haciéndola colocar una expresión de pena mientras sus manos se posicionaban a la altura de su propio pecho, creyéndole por completo al hombre — Luciérnaga. Nuestro bichillo atrapado en un frasco de tinta. Debiste contarnos todo desde el inicio. Ahora lo tengo claro… el libro, el abuelo, tus sueños de revivir esta banda musical… es como miel para mis oídos, y se derrama hasta mi corazón. Necesitas salir de la crisálida, vamos a ayudarte… vas a cerrar esta página del libro y luego ir directamente a visitar Ciudad de Legance, o llamar a las Mama Dash… ¡Necesitas dejar ese lápiz! Y empezar a vivir… — le propuso como una madre reprendiendo a su hijo, haciendo especial entonación en la palabra "lapiz". Ella recordaba una sección del periódico qué hablaba del negocio más viejo de la humanidad, y si estaba en esas páginas en blanco y negro, es porque era legal ¿No? Ese enanito debía empezar por algún lugar a vivir.
Kelvin Smash
Su compañero pronunció y con el báculo en su mano empezó a tocar. María se acerco a su cuello, sujetándose con la mano izquierda del borde de su gabardina, o como pudo sujetarse mientras sus ojos veían con curiosidad el espectáculo y el sonido percutor resonaba en la estancia. ¿Qué pasaría? Ni ella lo sabía, solo se quedo ahí, expectante por el resultado de la melodía que “comenzaba con la muerte”.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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