23-01-2026, 10:02 PM
(Última modificación: 23-01-2026, 10:06 PM por Hiiragi Kaminari.)
Hiiragi asintió a los comentarios pero se quedó de pie en el mismo lugar mientras seguía concentrando aquella incomoda y complicada energía que ahora era un poder intrínseco a su persona, por más de que aún no estuviese acostumbrada a utilizarlo, si aquel individuo “llamado” Primo abría la puerta para que entrasen varios soldados ella tendría una As bajo la manga -Buenas tardes señor Primero, espero que no le moleste si prefiero quedarme donde estoy parada mientras hablamos, no se preocupe, tengo buen oído así que no necesita gritar para que yo lo escuche a esta distancia.- dijo mientras acomodaba sus brazos para sujetar bien tanto su mochila como el rifle que llevaba envuelto en paños de harpillera y veía al Señor Primo alejarse un par de pasos hasta la entrada a la puerta desde donde ella con su agudo odio podía seguir escuchándolo sin que hiciera falta gritar por parte del encapuchado al cual escuchaba tranquilamente, la joven de pelo blanco estaba dispuesta a trabajar con el señor Lombardi por más de que aún no confiase del todo en él o sus hombres.
Sin embargo aquella falta de confianza se veía levemente paleada por las explicaciones de Primo al menos mejoraban la perspectiva de la chica conejo sobre Lombardi, si es que aquellas afirmaciones y supuestas convicciones eran ciertas. Sin embargo mientras escuchaba al hombre encapuchado a la entrada de la tienda alguien se acercó a paso apresurado y dejando de ocultar su presencia -¡Cuidado Primo!- llegó a advertir a la nada, pues en vano fue aquella advertencia, ya era demasiado tarde para él, cuya última acción fue advertir a su señor del peligro inminente mientras un espadachín desconocido se había adentrado en la tienda.
Hiiragi estaba aún de pie en el mismo lugar cerca de donde Lombardi le había mostrado aquellos artículos exclusivos, raro y de gran valor previamente, por cómo el espadachín había entrado estaba dispuesto a la izquierda de la coneja que había sido ignorada pues claramente no era una prioridad ni una aparente amenaza en aquella situación, o eso hubiera parecido -¡Los Masons no tendrán lo que quieren!- gritó la joven liberando un haz de luz desde sus propios ojos directamente al rostro del espadachín antes de abalanzarse a máxima velocidad, soltando la tira de su mochila para que cayera al suelo y dejase de restringirla mientras ella corría como el viento recorriendo aquellos míseros cinco metros para impedir aquel ataque, con toda las fuerzas que sus piernas pudieron reunir Hiiragi tomo impulso y giró antes de que su puntera fuera a chocar contra el filo del arma empuñada por aquel desconocido del espadachín chocando para ella empezar a girar en la dirección contraria.
Sin dejar de girar sobre su propio eje la Humink empezó a hablar -Si tus amos te tienen encadenado ¿Porque les obedeces cuando podrías haber huido de este lugar sin herir a nadie?- exigió saber la oji-rubí que se encontraba desacelerando la rotación mientras que la tira de su rifle giraba con ella ayudándola a posicionar una de sus manos en el arma envuelta en tela de harpillera mientras ella misma se posicionaba apenas a un par de centímetros en el lugar para mantener su postura de combate mientras retrocedía acomodándose para estar en alcance de dar sus patadas y bloquear aquella espada de dos manos que su oponente empuñaba.
La posición en que se encontraba Hiiragi no era exactamente la mejor para aquella pelea, el enemigo tenía la ventaja del alcance por su arma pero ella era rápida, su estilo ágil y lleno de movimientos quizás pudiera compensar aquella la ventaja que el hombre armado poseía, al menos hasta que ella también pudiera desenfundar su propia arma y equilibrar el campo de juego entre ambos -¿Te pagan por intentar asesinar a un hombre? ¿Tienen secuestrado a alguien a quien aprecias? ¿O solo amas la matanza? Dime cuál es tu precio y quizás podamos ver que no es necesario tomar una vida para satisfacer tus necesidades o deseos... Y de no estar dispuesto a negociar... ENFRENTAME SI TE ATREVES- exclamó Hiiragi que hablaba mientras luchaba pues estar en silencio mientras se combate sería algo contraproducente para ella, pero no solo hablaba, con una de sus manos comenzaba a desatar el envoltorio del rifle que aún no terminaba de dominar y que hubiera deseado no utilizar en aquella ocasión .
Sin embargo aquella falta de confianza se veía levemente paleada por las explicaciones de Primo al menos mejoraban la perspectiva de la chica conejo sobre Lombardi, si es que aquellas afirmaciones y supuestas convicciones eran ciertas. Sin embargo mientras escuchaba al hombre encapuchado a la entrada de la tienda alguien se acercó a paso apresurado y dejando de ocultar su presencia -¡Cuidado Primo!- llegó a advertir a la nada, pues en vano fue aquella advertencia, ya era demasiado tarde para él, cuya última acción fue advertir a su señor del peligro inminente mientras un espadachín desconocido se había adentrado en la tienda.
Hiiragi estaba aún de pie en el mismo lugar cerca de donde Lombardi le había mostrado aquellos artículos exclusivos, raro y de gran valor previamente, por cómo el espadachín había entrado estaba dispuesto a la izquierda de la coneja que había sido ignorada pues claramente no era una prioridad ni una aparente amenaza en aquella situación, o eso hubiera parecido -¡Los Masons no tendrán lo que quieren!- gritó la joven liberando un haz de luz desde sus propios ojos directamente al rostro del espadachín antes de abalanzarse a máxima velocidad, soltando la tira de su mochila para que cayera al suelo y dejase de restringirla mientras ella corría como el viento recorriendo aquellos míseros cinco metros para impedir aquel ataque, con toda las fuerzas que sus piernas pudieron reunir Hiiragi tomo impulso y giró antes de que su puntera fuera a chocar contra el filo del arma empuñada por aquel desconocido del espadachín chocando para ella empezar a girar en la dirección contraria.
Sin dejar de girar sobre su propio eje la Humink empezó a hablar -Si tus amos te tienen encadenado ¿Porque les obedeces cuando podrías haber huido de este lugar sin herir a nadie?- exigió saber la oji-rubí que se encontraba desacelerando la rotación mientras que la tira de su rifle giraba con ella ayudándola a posicionar una de sus manos en el arma envuelta en tela de harpillera mientras ella misma se posicionaba apenas a un par de centímetros en el lugar para mantener su postura de combate mientras retrocedía acomodándose para estar en alcance de dar sus patadas y bloquear aquella espada de dos manos que su oponente empuñaba.
La posición en que se encontraba Hiiragi no era exactamente la mejor para aquella pelea, el enemigo tenía la ventaja del alcance por su arma pero ella era rápida, su estilo ágil y lleno de movimientos quizás pudiera compensar aquella la ventaja que el hombre armado poseía, al menos hasta que ella también pudiera desenfundar su propia arma y equilibrar el campo de juego entre ambos -¿Te pagan por intentar asesinar a un hombre? ¿Tienen secuestrado a alguien a quien aprecias? ¿O solo amas la matanza? Dime cuál es tu precio y quizás podamos ver que no es necesario tomar una vida para satisfacer tus necesidades o deseos... Y de no estar dispuesto a negociar... ENFRENTAME SI TE ATREVES- exclamó Hiiragi que hablaba mientras luchaba pues estar en silencio mientras se combate sería algo contraproducente para ella, pero no solo hablaba, con una de sus manos comenzaba a desatar el envoltorio del rifle que aún no terminaba de dominar y que hubiera deseado no utilizar en aquella ocasión .
Off
Hide revelado del turno anterior
Energy
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]
Cada casilla es aproximadamente un metro.