[Aventura T1| P. Relativo] El Refugio de los Desesperados
#3
La aparición de aquella mujer de rasgos de conejo había causado el efecto deseado, atención inmediata. Rondo dejó de centrarse en sus uñas mientras que Mako escupió el cigarro y miró el rifle con cierta codicia. Mientras tanto la anciana que pasaba por alli empezó a correr debido a como estaba escalando aquello. -¿Rendirse?- La voz de Rondo surgio con una risa aspera. -Mako ¿estás oyendo a esta? ¿Esta conejita de ojos bonitos nos está pidiendo que nos entreguemos a la Marina, es eso lo que escucho?- El hombre que antes estaba fumando no respondió. Sus ojos saltaban entre el rifle cargado de Hiiragi y la expresión cada vez más tensa de su líder. Desde el interior del almacén, voces curiosas comenzaron a elevarse, preguntando qué ocurría afuera. Pero antes de que la situación pudiera escalar más, se escucharon unos pasos apresurados que venían a aquel lugar. Un joven de no más de dieciséis años apareció corriendo como alma que lleva el diablo y llevaba un Den Den Mushi en las manos, el característico caracol de comunicación que sonaba insistentemente.

-¡Rondo! ¡Rondo, el jefe quiere hablar AHORA!- El chico era torpe, tan torpe que casi tropieza con sus propios pies al frenar ya que no se esperaba aquel percal. -Dice que hay problemas con el cargamento del puerto norte y que- Se detuvo en seco al ver a Hiiragi. -¡Toru, maldito idiota callate de una vez!- Mako fue el primero en reaccionar, avanzando hacia el mensajero con expresión furiosa y dandole una bofetada que lo terminó callando. -¡Te dije que no hablaras de eso frente a nadie!-

Rondo, por su parte, había perdido toda su arrogancia casual y negaba con la cabeza. Su mano se cerró alrededor del brazo del joven Toru, arrastrándolo hacia el interior del almacén con movimientos bruscos. "Este imbécil va a hacer que nos maten a todos", pensó mientras lanzaba una mirada asesina hacia la mujer conejo que seguía alli. -Mako, Hendricks, quedaos aquí. Y que esta entrometida no se acerque, es mas que se largue.- Un tercer hombre emergió del interior del almacén, más alto que Rondo pero considerablemente más delgado, con un machete oxidado colgando de su cinturón.

Desde el interior del almacén, Hiiragi podía escuchar voces elevadas. Sus orejas de conejo captaban fragmentos de la conversación que se desarrollaba a apenas unos metros de distancia, oculta tras las paredes de madera agrietada.

-...no podemos mover el cargamento si hay alguien haciendo preguntas...-

-...las cañas modificadas ya están en el almacén del puerto...-

-...medianoche, dijiste medianoche, no podemos cambiar eso ahora...-

Los dos alli presentes intercambiaban miradas nerviosas. La situación se había complicado exponencialmente en cuestión de segundos, el primero se frotaba las manos contra sus pantalones y el segundo daba pequeños golpes con sus manos en el mango del machete. -Deberías irte, chica- dijo Hendricks finalmente, su voz sorprendentemente calmada. -Esto que estás viendo, este pequeño grupo de ladrones de poca monta robando pan y carne, no es nada comparado con lo que realmente está pasando aquí. Y te aseguro que una conejita podría salir lastimada- -¡Hendricks, cierra la boca!- dijo Mako -Te lo digo en serio, conejita. Lárgate antes de que vuelva el jefe. Esto te supera. Hay gente involucrada que no se andará con jueguitos de ultimátums y rifles bonitos. Como siempre esto viene de mas arriba, tan arriba que puedes morir aplastada si deciden pisarte-

Desde las ventanas cercanas, varios vecinos observaban la escena con todo un abanico de expresiones. esperanza, miedo, curiosidad. Una mujer mayor se asomaba desde una casa de madera y su boca parecía pedir una suplica en pos de Hiiragi. Un niño pequeño, no mayor de seis años, tiraba de la manga de su padre mientras señalaba hacia la coneja, fascinado por sus orejas blancas.

El río seguía fluyendo a pocos metros de distancia, indiferente al drama humano que se desarrollaba en sus orillas. El calor del mediodía comenzaba a intensificarse y eso se reflejaba en el sudor que caia por la frente de los alli presentes. Desde el interior, la voz de Rondo volvió a elevarse, esta vez con un tono claramente amenazante dirigido al pobre Toru. Y es que sea lo que sea que se estaba desarrollando alli, era muy problematico que alguien se enterara.
[Imagen: yQ8kYjh.jpeg]
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RE: [Aventura T1| P. Relativo] El Refugio de los Desesperados - por Kazan - 24-01-2026, 10:22 AM

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