25-01-2026, 07:24 PM
Sus ojos lo analizaron cuando se separó, llegando a creer por un momento que, tal vez, quizás, había perdido el apetito sexual o esa segunda ronda que esperaba. No quiso forzarlo, pero sí se sintió internamente decepcionado. Dejó escapar un suspiro cuando se retiró, su erección estaba siendo un problema. Es más, ver sus muslos solo le hizo tragar saliva. Se incorporó, tratando de evitar la mirada directa del contrario. ¿Cómo era posible que se hubiera vuelto apegado a él? ¿Siquiera era eso posible? Pues aparentemente sí. No entendía cómo llegó hasta ese momento, ni por qué, solo que había nacido un fuerte instinto de protección, volverse más fuerte...Sus ojos descendieron, volviendo a la mano que ahora sostenía a la suya, sentándose e intentando ponerse en pie, pero lejos de eso, solo...
Se vio arrastrado escaleras arriba. Podría haberlo alejado, apartado, pero sus ojos no podían apartarse de aquellos glúteos que apenas había marcado con sus propias uñas. ¿Se había molestado con algo de nuevo igual que pasó con lo de ese tal Alek? Ah mierda, odiaba la simple mención de ese nombre, incluso la comparación. Lo odiaba. ¿Por qué tuvo que descubrir de su ex?
Emitió un quejido, viéndose sobre la cama de la habitación en la que el propio Tezca se había estado quedando últimamente. Sus codos trataron de apoyarse entre las sábanas, solo para encontrarse con la cercanía del contrario.
Algo en su sonrisa se le hizo... Ah mierda, la comprendía, ya sabía a qué se refería. Tragó saliva. ¿Cuándo fue la última vez que alguien lo penetró? Ah, cierto... había sido precisamente el propio Tezca en su primer encuentro, aquella primera noche. Su cuerpo reaccionó al ser masturbado, emitiendo un gemido, elevando su rostro, su cuerpo estremeciéndose. Mordió su labio inferior, volteando su rostro, claramente excitado por cómo se había dado la situación. Últimamente había sentido que solo él había estado buscándolo, pero que fuera el contrario quien por una vez parecía ir a por él lo encendía incluso más. La erección no tardó en darle la bienvenida.
Pudo ver el nuevo escenario. La posición del Tezca, aquella belleza de lienzo en forma de hombre, sus músculos perfectamente formados, sin ser exagerados, su mirada, el cabello rubio cayéndole por los hombros y, lo que más lo llenó; la visión de su pierna pálida sobre su hombro. No lo comprendió, cómo ver esa situación le llenaba de rojo en sus mejillas, su mirada clavándose en el contrario en una visión tan única. Normalmente pelearía un poco más, incluso buscaría, al igual que el contrario, buscarle el humor, la burla... Pero algo no lo dejó por una vez. Solo podía mirarlo, su miembro palpitando. Su mano se puso sobre su frente, en un intento inútil de mantener un orgullo que se estaba desvaneciendo, rompiéndose en pedazos frente al hombre que tenía delante.
Quería volver a escucharlo, su nombre desde sus labios, no importaba cómo, cuándo, o de qué forma... Después de cómo había evitado su nombre directamente antes de que fueran a la cocina lo había afectado más de lo que creía. Le sorprendió ver el rostro lleno de concentración, incluso cuando su propia erección estaba deseándolo, pudo notar algo de tensión. Su mano, la misma que había colocado sobre su frente, ahora descendió a uno de sus glúteos, estirándolo suavemente, dándole paso a la entrada y, la otra, buscó su nuca, acercándolo para besar sus labios.
Sí, solo si era él. Su lengua exploraba su boca, en un intento de calmarlo, que todo se diera de la misma forma de siempre: natural y especial. Única. Incluso si no existía preparación previa, no le importaba un poco de dolor, no si era Tezca.

—¿Eh? ¿Dónd-...?
Se vio arrastrado escaleras arriba. Podría haberlo alejado, apartado, pero sus ojos no podían apartarse de aquellos glúteos que apenas había marcado con sus propias uñas. ¿Se había molestado con algo de nuevo igual que pasó con lo de ese tal Alek? Ah mierda, odiaba la simple mención de ese nombre, incluso la comparación. Lo odiaba. ¿Por qué tuvo que descubrir de su ex?
Emitió un quejido, viéndose sobre la cama de la habitación en la que el propio Tezca se había estado quedando últimamente. Sus codos trataron de apoyarse entre las sábanas, solo para encontrarse con la cercanía del contrario.

—¿Decirte?
Algo en su sonrisa se le hizo... Ah mierda, la comprendía, ya sabía a qué se refería. Tragó saliva. ¿Cuándo fue la última vez que alguien lo penetró? Ah, cierto... había sido precisamente el propio Tezca en su primer encuentro, aquella primera noche. Su cuerpo reaccionó al ser masturbado, emitiendo un gemido, elevando su rostro, su cuerpo estremeciéndose. Mordió su labio inferior, volteando su rostro, claramente excitado por cómo se había dado la situación. Últimamente había sentido que solo él había estado buscándolo, pero que fuera el contrario quien por una vez parecía ir a por él lo encendía incluso más. La erección no tardó en darle la bienvenida.
Pudo ver el nuevo escenario. La posición del Tezca, aquella belleza de lienzo en forma de hombre, sus músculos perfectamente formados, sin ser exagerados, su mirada, el cabello rubio cayéndole por los hombros y, lo que más lo llenó; la visión de su pierna pálida sobre su hombro. No lo comprendió, cómo ver esa situación le llenaba de rojo en sus mejillas, su mirada clavándose en el contrario en una visión tan única. Normalmente pelearía un poco más, incluso buscaría, al igual que el contrario, buscarle el humor, la burla... Pero algo no lo dejó por una vez. Solo podía mirarlo, su miembro palpitando. Su mano se puso sobre su frente, en un intento inútil de mantener un orgullo que se estaba desvaneciendo, rompiéndose en pedazos frente al hombre que tenía delante.

—Solo... llámame por mi nombre si no es por burlas...
Quería volver a escucharlo, su nombre desde sus labios, no importaba cómo, cuándo, o de qué forma... Después de cómo había evitado su nombre directamente antes de que fueran a la cocina lo había afectado más de lo que creía. Le sorprendió ver el rostro lleno de concentración, incluso cuando su propia erección estaba deseándolo, pudo notar algo de tensión. Su mano, la misma que había colocado sobre su frente, ahora descendió a uno de sus glúteos, estirándolo suavemente, dándole paso a la entrada y, la otra, buscó su nuca, acercándolo para besar sus labios.

—No tengas miedo. Solo hazlo... Si eres tú, estará bien.
Sí, solo si era él. Su lengua exploraba su boca, en un intento de calmarlo, que todo se diera de la misma forma de siempre: natural y especial. Única. Incluso si no existía preparación previa, no le importaba un poco de dolor, no si era Tezca.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
