Flora: Croton [Pasado/Priv. Zhang]
#10
[Imagen: Gemini-Generated-Image-72rjim72rjim72rj.png]


A pesar de todo, Zhang no supo cómo actuar en un momento como ese, donde la naturaleza le recordaba su fuerza. Todo pasó tan rápido que, entre aliviado y adolorido, le tomó unos segundos recuperarse de lo sucedido. ¡Estaba a salvo!


—Hmmm... —Cuando Zhang soltó aquel sonido, su pecho vibró con fuerza, esta vez directamente contra el cuerpo de Bai, dada la proximidad de aquel bulto de pulgas sobre el torso de la mujer alada.

Zhang se quedó inmóvil. Primero, porque el mundo daba vueltas; y segundo, porque sus huesos ya no eran los de antes, al igual que su orgullo, ligeramente magullado y cubierto de lodo por aquella escena.

El grito de la joven Bai resonaba en las orejas de Zhang, que ahora se encontraban sucias de barro y hojas caídas. Tras una pausa, dio un giro para liberarla, cayendo al suelo con un sonido suave: Poom.

—Joven Bai —dijo, mirando el cielo con su ojo bueno, mientras su pata golpeaba el suelo con vida propia—. Gracias por tu ayuda.

Su voz era tranquila y suave. Tras estas palabras, el viejo mink comenzó a levantarse lentamente hasta quedar sentado sobre el barro; debía estar más atento, o aquella selva podría convertirse en un cementerio de burros. 

—¿Estás bien? —Zhang comenzó a acercarse a gatas para verle el rostro. Era natural que se preocupara por sus compañeros, aunque podía llegar a ser un sobreprotector... En fin, tenía que asegurarse. Pero al intentar incorporarse, antes de poder ayudar a su compañera o examinarla, la tierra bajo sus patas cedió de nuevo. Esta vez no fue el abrazo blando del lodo, sino un crujido seco. Crac.

El barro, removido por la caída y el peso de ambos, había desplazado la tierra, revelando un secreto de tantos en esos parajes olvidados. —Hmmm... eso no fue mi espalda —intentó bromear, aunque luego recordó que ella no le entendía.

Bajo la capa de tierra y tiempo, había piedra... estaba tallada. Era un camino de rocas, escalones viejos cubiertos de raíces, que habían sido puestos allí hace mucho, mucho tiempo.Un camino de piedra, que se abria paso hasta un pasadizo. Entre las ramas de los arboles, un arco de plantas y raíces se abría frente a ellos, dando paso a un lugar desconocido. 

—Parece que nuestra torpeza ha tocado el timbre de alguien, joven Bai —murmuró, señalando la entrada con el dedo—. La puerta trasera de esta selva. 

Sin dudarlo demasiado, Zhang se acercó; la curiosidad era innata en él y aquello olía a aventura. El pasadizo era un poco estrecho, pero podrían pasar sin problemas. El túnel olía a cosas viejas, a un aire estancado en el tiempo. Zhang sonrió mientras ingresaba a la oscuridad; total... el mundo ya era lo suficientemente oscuro para él. Aquello era como entrar al corazón de la selva.

—Cuidado con las alas —dijo, esperando que aquel lugar no incomodara mucho a su compañera—. Este pasadizo no ha sido hecho para volar.

Avanzaron unos metros en la penumbra, guiados por el sonido del aire que les cantaba el camino hacia la salida. No era lo que esperaba, pero cuando llegaron a un punto más iluminado, terminaron en medio de un campo que emanaba paz.
El túnel desembocó en una cueva natural, un cenote invertido protegido por árboles tan altos que formaban una cúpula verde, impenetrable para los hombres, filtrando la luz del sol en tonos esmeralda que teñían el lugar.

Zhang se detuvo en seco y, por unos segundos, observó cómo aquella luz transformaba los colores... Era como magia; la calidez del sol hizo que su cuerpo se sintiera aliviado. —Por los bigotes de Zunisha... —susurró.

Era un santuario natural. El aire aquí era más cálido y tranquilo. El zumbido de los insectos ya no era molesto, sino armónico. Había vida en cada rincón: pequeños reptiles de ojos saltones, mariposas que parecían trozos de arte y un aroma dulce y embriagador que flotaba sobre todo.

Era una zona verde, pura y concentrada; un lugar donde la selva parecía haber guardado sus tesoros más delicados para protegerlos de los intrusos. Zhang giró un poco el cuerpo para ver a su compañera; su rostro emanaba una felicidad inaudita, y al verla, se alegró de tener a alguien con quien compartir aquella experiencia.

—Si esa flor que buscas existe, joven Bai... —dijo, sintiendo cómo su pecho crecía— tiene que estar aquí. —murmuró Zhang, conteniendo el aliento frío de su boca; debía ser precavido, no quería que su aura helada lastimara aquel paraíso verde.
Zhang Guolao
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Flora: Croton [Pasado/Priv. Zhang] - por Bai Mudan - 07-11-2025, 07:09 PM
RE: Flora: Croton [Pasado/Priv. Zhang] - por Zhang Guolao - 25-01-2026, 08:58 PM

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