26-01-2026, 08:27 AM
El cambio de táctica de Hiiragi tuvo un efecto inmediato y visible en los dos hombres que custodiaban la entrada del almacén, a fin de cuentas las personas entienden mejor cuando son convencidas de forma positiva que de forma negativa."Esta no es una cazarrecompensas común, es mas no estoy muy seguro de si es cazarrecompensas o no", pensó Hendricks mientras observaba cómo la mujer conejo se acercaba lentamente y el le dejaba entrar en ese radio de proximidad. Había algo en la forma en que se movía, en cómo sus palabras fluían con una naturalidad ensayada, que le recordaba a los negociantes que solía ver en los muelles antes de terminar en este agujero miserable, ya fuera pirata, cazarrecompensas o mercader; se estaba ganando sus oidos. Cuando Hiiragi mencionó la economía de la operación, Mako casi se atragantó con su risa.
-¿Economia? BUAJAJAJAJ ¿escuchaste eso Hendriks?- Se frotaria las manos y dejaria escapar otro suspiro. -Llevo dos semanas que solo como sopa de piedras, porque el maravilloso pago es al final y ese final nunca llega- Hendricks lanzó una mirada de advertencia a su compañero, aunque parece que esta no causó el efecto oportuno. La compuerta se había abierto algo mas, y Hiiragi, con su audición potenciada, podía escuchar perfectamente cómo desde el interior del almacén la conversación continuaba. -...el Señor Vega no aceptara escusas, ya vistes lo que le pasó al resto...-
"Señor Vega"
Cuando la mujer conejo mencionó el liderazgo de Rondo y su incapacidad para mantener a su gente satisfecha, Hendricks fue en ese momento el que reiría y lanzaría un escupitajo al suelo. Se llevó una mano a la boca, tosiendo para disimular. -Rondo tiene el contacto- tras eso se acercaría lo suficiente para que un susurro pudiera llegar a los oidos de Hiiagi -Hace tiempo el fue cargador, entonces apareció aquel señor Vega, el tipo de hombre al que no le puedes decir que no ni mirar. El aceptó el trabajo y ya- suspiraría mirando al rio -Y nosotros fuimos lo suficientemente estúpidos como para creerle cuando dijo que seríamos ricos y que nuestras familias y allegados nunca jamas pasarian hambre, a veces pienso hasta si ese señor vega existe.-
Fue en ese momento cuando la mujer conejo realzó su figura que hizo que los dos hombres tragaran saliva, quizás en otras ciscunstancias y no con rifles y armas de por medio era otro el dialogo que hablarian.
-Tres comidas calientes...- murmuró Mako. Pero antes de que la tentación pudiera cristalizarse en algo más concreto, la voz de Rondo tronó desde el interior del almacén, furiosa. -¡Mako! ¡Hendricks! ¿Qué narices haceis hablando con la coneja?-
Los pasos de Rondo resonaron contra el suelo mientras se acercaba a la entrada. El chico tambien apareció y tenía un moretón fresco en la mejilla y sus ojos estaban enrojecidos, probablemente tanto por el golpe como por las lágrimas contenidas y por todas las amenazas de Rondo. Este ultimo emergió detrás de él, su corpulenta figura bloqueando la luz que se filtraba desde el interior. Sus ojos se posaron inmediatamente en Hiiragi, ahora a solo cinco metros de su guarida. - VOy a preguntarlo solo una vez. ¿Qué mierda crees que estás haciendo, conejita?- Su mano se movió instintivamente hacia el cuchillo que llevaba en el cinturón. -Les dije que la mantuvieran alejada, no que la invitaran a tomar el maldito té. ¿No podéis reprimir vuestros impulsos con este trozo de carne?-
"Estos imbéciles..."
-Mako, Hendricks, atrás. AHORA.- Y aunque en otros momentos los dos hubieran obedecido sin rechistar, esta vez se miraron los unos a los otros antes de hablar. -Jefe- comenzó Hendricks -Solamente estabamos hablando sobre gestiones que realmente....- El rostro de Rondo se encendió de forma prominente -¿Gestiones? ¿GESTIONES?- Su segunda pregunta hizo que el aire se parara. -Esta zorra apareció aquí amenazándonos con entregarnos a la Marina y ahora están teniendo una charla amigable sobre gestión, ¿es eso lo que me están diciendo? ¿Estoy esuchando bien lo que llegan a mis oidos?-
Y fue en ese momento cuando todas las ventanas abiertas del lugar se cerraron, los vecinos conocian bien ese tono de voz y lo que pasaba cuando Rondo se cabreaba.
-Coneja, me has cansado. Tienes 10 segundos para largarte de aqui o te hare tragar ese rifle que traes de una forma que no te gustara. - dijo Rondo, desenfundando finalmente su cuchillo. No era un arma impresionante ni mucho menos pero algo llamaba la atención y es que demostraba un dominio inusual con ella. -Y ustedes dos- señaló a Mako y Hendricks con la punta del arma -van a recordar quién carajo está al mando aquí.- La situación había llegado a un punto de inflexión. Desde el interior del almacén, dos figuras más se asomaron, curiosas por el alboroto siendo dos bandidos mas que completaban a las personas que Hiiragi habia estimado.
![[Imagen: DHmsnAq.jpeg]](https://i.imgur.com/DHmsnAq.jpeg)
-¿Economia? BUAJAJAJAJ ¿escuchaste eso Hendriks?- Se frotaria las manos y dejaria escapar otro suspiro. -Llevo dos semanas que solo como sopa de piedras, porque el maravilloso pago es al final y ese final nunca llega- Hendricks lanzó una mirada de advertencia a su compañero, aunque parece que esta no causó el efecto oportuno. La compuerta se había abierto algo mas, y Hiiragi, con su audición potenciada, podía escuchar perfectamente cómo desde el interior del almacén la conversación continuaba. -...el Señor Vega no aceptara escusas, ya vistes lo que le pasó al resto...-
"Señor Vega"
Cuando la mujer conejo mencionó el liderazgo de Rondo y su incapacidad para mantener a su gente satisfecha, Hendricks fue en ese momento el que reiría y lanzaría un escupitajo al suelo. Se llevó una mano a la boca, tosiendo para disimular. -Rondo tiene el contacto- tras eso se acercaría lo suficiente para que un susurro pudiera llegar a los oidos de Hiiagi -Hace tiempo el fue cargador, entonces apareció aquel señor Vega, el tipo de hombre al que no le puedes decir que no ni mirar. El aceptó el trabajo y ya- suspiraría mirando al rio -Y nosotros fuimos lo suficientemente estúpidos como para creerle cuando dijo que seríamos ricos y que nuestras familias y allegados nunca jamas pasarian hambre, a veces pienso hasta si ese señor vega existe.-
Fue en ese momento cuando la mujer conejo realzó su figura que hizo que los dos hombres tragaran saliva, quizás en otras ciscunstancias y no con rifles y armas de por medio era otro el dialogo que hablarian.
-Tres comidas calientes...- murmuró Mako. Pero antes de que la tentación pudiera cristalizarse en algo más concreto, la voz de Rondo tronó desde el interior del almacén, furiosa. -¡Mako! ¡Hendricks! ¿Qué narices haceis hablando con la coneja?-
Los pasos de Rondo resonaron contra el suelo mientras se acercaba a la entrada. El chico tambien apareció y tenía un moretón fresco en la mejilla y sus ojos estaban enrojecidos, probablemente tanto por el golpe como por las lágrimas contenidas y por todas las amenazas de Rondo. Este ultimo emergió detrás de él, su corpulenta figura bloqueando la luz que se filtraba desde el interior. Sus ojos se posaron inmediatamente en Hiiragi, ahora a solo cinco metros de su guarida. - VOy a preguntarlo solo una vez. ¿Qué mierda crees que estás haciendo, conejita?- Su mano se movió instintivamente hacia el cuchillo que llevaba en el cinturón. -Les dije que la mantuvieran alejada, no que la invitaran a tomar el maldito té. ¿No podéis reprimir vuestros impulsos con este trozo de carne?-
"Estos imbéciles..."
-Mako, Hendricks, atrás. AHORA.- Y aunque en otros momentos los dos hubieran obedecido sin rechistar, esta vez se miraron los unos a los otros antes de hablar. -Jefe- comenzó Hendricks -Solamente estabamos hablando sobre gestiones que realmente....- El rostro de Rondo se encendió de forma prominente -¿Gestiones? ¿GESTIONES?- Su segunda pregunta hizo que el aire se parara. -Esta zorra apareció aquí amenazándonos con entregarnos a la Marina y ahora están teniendo una charla amigable sobre gestión, ¿es eso lo que me están diciendo? ¿Estoy esuchando bien lo que llegan a mis oidos?-
Y fue en ese momento cuando todas las ventanas abiertas del lugar se cerraron, los vecinos conocian bien ese tono de voz y lo que pasaba cuando Rondo se cabreaba.
-Coneja, me has cansado. Tienes 10 segundos para largarte de aqui o te hare tragar ese rifle que traes de una forma que no te gustara. - dijo Rondo, desenfundando finalmente su cuchillo. No era un arma impresionante ni mucho menos pero algo llamaba la atención y es que demostraba un dominio inusual con ella. -Y ustedes dos- señaló a Mako y Hendricks con la punta del arma -van a recordar quién carajo está al mando aquí.- La situación había llegado a un punto de inflexión. Desde el interior del almacén, dos figuras más se asomaron, curiosas por el alboroto siendo dos bandidos mas que completaban a las personas que Hiiragi habia estimado.
![[Imagen: DHmsnAq.jpeg]](https://i.imgur.com/DHmsnAq.jpeg)
Resumen
