26-01-2026, 07:37 PM
¿Es que nadie con el que me topara iba a reaccionar como una persona normal? Siempre que intentaba ayudar a alguien me apuntaban con un arma, me golpeaban o, como en este caso, se ponían en guardia empuñando una espada. ¿Dónde quedó el pensamiento positivo u optimista? Ni que yo fuese una persona imponente o que pudiese intimidar por su aspecto, de hecho, era más fácil que ese hombre musculado con mirada afilada me diese miedo a mi y no al revés. Para colmo de males, Kayseira había aparecido tras de mi, ahora no tenía que salvar mi pellejo, tenía que salvar el de ambos, aunque con su poder, podría resultar mas beneficioso si ella me protegía a mi.
Miré a mi lado viendo como Kayseira se acercaba ruidosa, como siempre, no era capaz de modular su volumen ni aunque su vida dependiese de ello. Preguntaba si pasaba algo, parece ser que desde la maleza había escuchado el grito y vino a ayudar como yo hice, que altruista era para buscar bronca casi a cada lugar que fuese. Aunque eso si, no perdió la oportunidad de echarme la culpa de perderse por seguirme en aquella selva inhóspita.-¿Pero que culpa tengo yo de que me sigas sin avisarme? Haber venido conmigo, so boba.-
Debo admitir que el hecho de que la mujer de pelo blanco estuviese a mi lado en tal situación me tranquilizaba, ya había visto de lo que era capaz, y sabía que sabía luchar bastante mejor que yo, así que con ella a mi lado, no podía pasarme nada mas allá de un par de golpes. Levanté las manos hasta la altura de mis hombros mientras mi mirada, inocente y tranquila se clavaba en los ojos del hombre. -Tranquilo hombre, solo vinimos porque oímos un grito y pensábamos que necesitabas ayuda.- Sonreí tranquilo y apacible, como si el hecho de que portase una katana no me preocupase lo más mínimo. El tipo estaba claramente confundido, pues al darse cuenta de la verdadera situación que le acontecía se disculpó y retiró la mano del mango de su arma, pareciese que hubiera vivido una situación harto desagradable, pero no parecía tener ninguna dolencia, mi preocupación había sido en vano. Cuando logró serenar sus pensamientos comenzó a hacer sus pesquisas y suposiciones, incluso preguntando por si veníamos acompañados. "¿Qué pretende?" La verdad es que no era habitual que lo primero que alguien te preguntase era si estabas solo, eso era lo que preguntaban los tipos raros a los niños cuando se quedaban rezagados en el parque. Tampoco es que quisiera pensar mal, tal vez quería saber si teníamos compañía para poder ayudarlo, no obstante la precaución ante un desconocido debía premiar.
Me acerqué un par de pasos al casco de su barco, bajando las manos y con un paso tranquilo. -Comprendo que debas preguntar si venimos en compañía, pero te pido que comprendas que no debemos responder a un desconocido.- Asentí levemente a modo de disculpa. Así pues escuché atento su oferta de comer algo en cubierta, no era la mejor idea meterse en el medio de transporte de un extraño que te ofrece comida, pero... Realmente no parecía querer hacernos daño, mas bien parecía querer evitar estar solo con sus pensamientos, y yo iba a corresponder su llamada de ayuda. Abrí los ojos con emoción mientras mi sonrisa pasaba de ser tranquila a ser emocionada. ¿Qué nos invitas a comer, dices?- Miré a Kay por unos instantes mientras contenía mi saliva todo lo posible, no era de decoro babear delante de una dama. -Ya que estamos aquí... Estaría feo rechazar su oferta.- Me di la vuelta rápidamente antes de que ella me contestase, realmente yo ya había tomado una decisión. -Décidido, en pos de una buena educación yo aceptaré su oferta.- Claramente no era ese el auténtico motivo, pero tampoco era una mentira. Caminé por la quilla hacia cubierta, pensando en los manjares que tendría preparados.
Miré a mi lado viendo como Kayseira se acercaba ruidosa, como siempre, no era capaz de modular su volumen ni aunque su vida dependiese de ello. Preguntaba si pasaba algo, parece ser que desde la maleza había escuchado el grito y vino a ayudar como yo hice, que altruista era para buscar bronca casi a cada lugar que fuese. Aunque eso si, no perdió la oportunidad de echarme la culpa de perderse por seguirme en aquella selva inhóspita.-¿Pero que culpa tengo yo de que me sigas sin avisarme? Haber venido conmigo, so boba.-
Debo admitir que el hecho de que la mujer de pelo blanco estuviese a mi lado en tal situación me tranquilizaba, ya había visto de lo que era capaz, y sabía que sabía luchar bastante mejor que yo, así que con ella a mi lado, no podía pasarme nada mas allá de un par de golpes. Levanté las manos hasta la altura de mis hombros mientras mi mirada, inocente y tranquila se clavaba en los ojos del hombre. -Tranquilo hombre, solo vinimos porque oímos un grito y pensábamos que necesitabas ayuda.- Sonreí tranquilo y apacible, como si el hecho de que portase una katana no me preocupase lo más mínimo. El tipo estaba claramente confundido, pues al darse cuenta de la verdadera situación que le acontecía se disculpó y retiró la mano del mango de su arma, pareciese que hubiera vivido una situación harto desagradable, pero no parecía tener ninguna dolencia, mi preocupación había sido en vano. Cuando logró serenar sus pensamientos comenzó a hacer sus pesquisas y suposiciones, incluso preguntando por si veníamos acompañados. "¿Qué pretende?" La verdad es que no era habitual que lo primero que alguien te preguntase era si estabas solo, eso era lo que preguntaban los tipos raros a los niños cuando se quedaban rezagados en el parque. Tampoco es que quisiera pensar mal, tal vez quería saber si teníamos compañía para poder ayudarlo, no obstante la precaución ante un desconocido debía premiar.
Me acerqué un par de pasos al casco de su barco, bajando las manos y con un paso tranquilo. -Comprendo que debas preguntar si venimos en compañía, pero te pido que comprendas que no debemos responder a un desconocido.- Asentí levemente a modo de disculpa. Así pues escuché atento su oferta de comer algo en cubierta, no era la mejor idea meterse en el medio de transporte de un extraño que te ofrece comida, pero... Realmente no parecía querer hacernos daño, mas bien parecía querer evitar estar solo con sus pensamientos, y yo iba a corresponder su llamada de ayuda. Abrí los ojos con emoción mientras mi sonrisa pasaba de ser tranquila a ser emocionada. ¿Qué nos invitas a comer, dices?- Miré a Kay por unos instantes mientras contenía mi saliva todo lo posible, no era de decoro babear delante de una dama. -Ya que estamos aquí... Estaría feo rechazar su oferta.- Me di la vuelta rápidamente antes de que ella me contestase, realmente yo ya había tomado una decisión. -Décidido, en pos de una buena educación yo aceptaré su oferta.- Claramente no era ese el auténtico motivo, pero tampoco era una mentira. Caminé por la quilla hacia cubierta, pensando en los manjares que tendría preparados.
