26-01-2026, 09:31 PM
Ubbe seguía con la botella de Cola Zero en la mano cuando la mujer se sentó a su lado. La taberna había recuperado el ruido, pero no del todo. Todavía quedaba un poco de tensión en el aire… como si algunos estuvieran esperando a ver si él hacía algo más.
Él, por su parte, se limitó a respirar y beber su bebida.
No era que estuviera agotado, ni mucho menos… pero el puñetazo había sido un golpe de esos que salen desde el cuerpo entero, y durante unos segundos su pecho subía y bajaba con una cadencia más pesada de lo normal.
La recién llegada habló con bastante naturalidad para acabar de entrar en un sitio donde había un tío KO en el suelo.
Además, pronunció unas palabras que no parecían venir a cuento, pero a Ubbe le trastocaron un poco.
¿Paciencia en la forja? ¿Cómo? ¿Es herrera?
Y Ubbe, que normalmente era simple y directo, se quedó un segundo más de la cuenta embobado con la muchacha.
Sus ojos bajaron un momento, luego subieron, y volvió a fijarse en su cara como si nada… pero ya iba tarde. El gesto estaba hecho. El cuerpo había reaccionado antes que la cabeza, el Buccaneer tenía una debilidad clara, y esa mujer portaba dos buenas razones para hacer trastabillar al muchacho.
La chica se pidió una piña colada, a lo que Ubbe sonrió sin querer.
- Ubbe -se presentó al fin, señalándose el pecho con el pulgar.
Ella encendió la pipa, preguntó si podía fumar allí, y Ubbe se encogió de hombros. No le caía bien la gente que fumaba, pero esa chica ahora mismo tenía más cosas positivas que negativas, así que lo dejó pasar por ahora.
- Mientras no me soples el humo en la cara, haz lo que quieras -dijo con voz grave- He olido cosas peores, Baby.
Luego dio un trago a la Cola Zero, como queriendo mantener algo de dignidad.
Lan miró de reojo al tipo que se estaban llevando fuera y le soltó la pregunta.
Ubbe exhaló por la nariz, lento. Como si al recordarlo le volviera a entrar la energía del golpe en los nudillos.
- Sí. - Ni orgullo, ni disculpa. - Se metió conmigo por pedir una bebida sin azúcar -añadió, levantando un poco la botella para señalarla- Se metió con la persona equivocada, sobre el tema equivocado. Volvió a respirar hondo, y por un segundo se le notó el aire pesado en el pecho, como si el cuerpo todavía estuviera terminando de “bajar” del golpe.
El tabernero le sirvió la piña colada a Lan.
- ¡Damn Girl! ¿Te gusta la piña? ¡Me flipa la piña! - dijo mientras chasqueaba los dedos señalando la recién traída bebida.
Luego frunció el ceño, recordando su cruzada personal contra el azúcar.
- Aunque tiene mucha fructosa… -se corrigió a sí mismo, como si le doliera decirlo- ¿Sabías que el azúcar mata mucha people everyday? Es malísimo, ¡baby!
Hizo un gesto con la mano, señalando el local.
- Pero bueno, si alguien te dice algo por pedir piña colada… le tumbo también -sentenció, completamente serio.
Luego la miró de arriba abajo otra vez, sin querer, como si sus propios ojos tuvieran vida propia. Y esta vez sí se dio cuenta de que lo estaba haciendo.
Ubbe carraspeó.
- Y esa… ¿Es tuya? -preguntó, señalando a Coatl con la barbilla- Cool.
Pausa.
- Eso sí, si me muerde, la muerdo yo también.
Lo dijo como si fuese una regla lógica del mundo.
Y después volvió a beber de su Cola Zero, respirando ya un poco más tranquilo, pero sin quitarle el ojo de encima a Lan… como si todavía no hubiera decidido si era una persona normal, un problema, o una historia que merecía la pena escuchar.
Él, por su parte, se limitó a respirar y beber su bebida.
No era que estuviera agotado, ni mucho menos… pero el puñetazo había sido un golpe de esos que salen desde el cuerpo entero, y durante unos segundos su pecho subía y bajaba con una cadencia más pesada de lo normal.
La recién llegada habló con bastante naturalidad para acabar de entrar en un sitio donde había un tío KO en el suelo.
Además, pronunció unas palabras que no parecían venir a cuento, pero a Ubbe le trastocaron un poco.
¿Paciencia en la forja? ¿Cómo? ¿Es herrera?
Y Ubbe, que normalmente era simple y directo, se quedó un segundo más de la cuenta embobado con la muchacha.
Sus ojos bajaron un momento, luego subieron, y volvió a fijarse en su cara como si nada… pero ya iba tarde. El gesto estaba hecho. El cuerpo había reaccionado antes que la cabeza, el Buccaneer tenía una debilidad clara, y esa mujer portaba dos buenas razones para hacer trastabillar al muchacho.
La chica se pidió una piña colada, a lo que Ubbe sonrió sin querer.
- Ubbe -se presentó al fin, señalándose el pecho con el pulgar.
Ella encendió la pipa, preguntó si podía fumar allí, y Ubbe se encogió de hombros. No le caía bien la gente que fumaba, pero esa chica ahora mismo tenía más cosas positivas que negativas, así que lo dejó pasar por ahora.
- Mientras no me soples el humo en la cara, haz lo que quieras -dijo con voz grave- He olido cosas peores, Baby.
Luego dio un trago a la Cola Zero, como queriendo mantener algo de dignidad.
Lan miró de reojo al tipo que se estaban llevando fuera y le soltó la pregunta.
Ubbe exhaló por la nariz, lento. Como si al recordarlo le volviera a entrar la energía del golpe en los nudillos.
- Sí. - Ni orgullo, ni disculpa. - Se metió conmigo por pedir una bebida sin azúcar -añadió, levantando un poco la botella para señalarla- Se metió con la persona equivocada, sobre el tema equivocado. Volvió a respirar hondo, y por un segundo se le notó el aire pesado en el pecho, como si el cuerpo todavía estuviera terminando de “bajar” del golpe.
El tabernero le sirvió la piña colada a Lan.
- ¡Damn Girl! ¿Te gusta la piña? ¡Me flipa la piña! - dijo mientras chasqueaba los dedos señalando la recién traída bebida.
Luego frunció el ceño, recordando su cruzada personal contra el azúcar.
- Aunque tiene mucha fructosa… -se corrigió a sí mismo, como si le doliera decirlo- ¿Sabías que el azúcar mata mucha people everyday? Es malísimo, ¡baby!
Hizo un gesto con la mano, señalando el local.
- Pero bueno, si alguien te dice algo por pedir piña colada… le tumbo también -sentenció, completamente serio.
Luego la miró de arriba abajo otra vez, sin querer, como si sus propios ojos tuvieran vida propia. Y esta vez sí se dio cuenta de que lo estaba haciendo.
Ubbe carraspeó.
- Y esa… ¿Es tuya? -preguntó, señalando a Coatl con la barbilla- Cool.
Pausa.
- Eso sí, si me muerde, la muerdo yo también.
Lo dijo como si fuese una regla lógica del mundo.
Y después volvió a beber de su Cola Zero, respirando ya un poco más tranquilo, pero sin quitarle el ojo de encima a Lan… como si todavía no hubiera decidido si era una persona normal, un problema, o una historia que merecía la pena escuchar.
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