Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton]
#6
La noche comenzaba a bifurcar tomando un camino que gustaba al pirata, lo improvisado y la aventura, la sorpresa y dejarse llevar por su diversión. El ambiente era propicio para que se rompieran los planes y ver simplemente que ocurría. Música, gente bailando, gente buscando gente, gente ahogando penas, gente nadando en alegrías ¿Y la compañía?... La compañía improvisada que la noche había traído era increíble y genial para el pirata, quien nunca había visto a alguien de la raza de la atractiva coneja. Incluso, sintiendo simpatía en la actitud de ella, despertando su interés. Ciertamente a pesar de su actractivo tan exótico, se veía alguien divertida, y eso para Cill era simplemente más que suficiente.

La charla, fluyendo naturalmente, le generaba esa intriga de seguir hablando más, saber que más hay para decir... Los comentarios de la albina, con quizás picardía, quizás complicidad o quizás simplemente simpatía, eran divertidos, al menos para el pirata, aunque quizás también era un poco el efecto del asombro.

Cill no pudo evitarlo, ser él volvió a relucir siendo él mismo, cuando se dio cuenta acariciaba la oreja de la joven con ojos carmesí, mientras sonreía grandemente. Las palabras de la coneja, entre grandilocuentes y geniales habían caído bien al pelinegro que encontraba divertida aquella conversación, sonaba con una seguridad que al pirata le gustaba. La sonrisa de Cill empató la energía y significancia de la de la coneja.
—Pero si no fuera consentido me lo hubieras dicho— comentó riendo levemente. —Seguramente sería muy divertido si fueras de la marina... ¿Una pena? ¿Te gustaría atraparme?— preguntó devolviendo aquella sonrisa pícara y amenazante. —No creo que fuera ni rápidoni sencillo— continuó ahora con una gran sonrisa amable y una seria y profunda mirada en sus ojos, aunque libre de amenazas en ellos.

Cuando se quiso dar cuenta, Cill ya era presa de la mano de Hiiragi, quien tenía atrapado a éste llevándole impune, con libertad total, de esa libertad que contagia, de forma que el pirata solo se dejó arrastrar por ella y le lleve donde quisiera. En medio de la pista, e irónicamente, aunque rodeados por mas gente, un ambiente de conexión más directa. ¿Cómo alguien se sentiría incómodo en dicha situación? —Parece divertido. Me dejo llevar y tu me guías—le repitió sonriente dejándose llevar ya comenzando a hacerle caso.

Las guitarras sonaban adueñandose del lugar, y los ojos de aquella oji-rubí brillaban intensamente mintras su cuerpo comenzaba a ser adueñado por el ritmo y su cuerpo comenzar a fluir danzando libremente de forma grácil. El pelinegro en principio cumplía como podía con los designios de aquella joven, e intentaba ser su espejo, aunque sus movimientos aún eran más toscos que los de ella y a veces ocupaba un pequeño ajuste de su compañwra de baile. ~Se mueve tan libre... Como una espada de un gran maestro~ pensó intentando encontrar aunque sea la más vaga comparación a la fluidez de la danza de su pareja. ~Como la espada...~ siguió pensando mientras intentaba seguirle el paso a Hiiragi, y comenzó a sonreír ampliamente el también, como quien da con el eurecka. Había comprendido que le era más fácil y divertido incluso bailar, hacerlo, vivirlo con los ojos de una danza de espadas, y su destreza natural para aquello comenzó a notarse pues su cuerpo, ahora más relajado, comenzaba a flotar acompañando de manera harmoniosa y fluida a la albina. Incluso atreviendose a arriesgar con hacer gkrar sobre su mano un giro de más, para dejarla ir deslizando su mano por la cintura de ésta, como un limpio corte horizontal en la retaguardia luego de un movimiento evasivo, o como si hubiera replicado el movimiento de otra pareja que se entregaron a la danza también.

En el vaivén de los cuerpos a través del frenético ritmo de aquellas guitarras, tambores, el clima, el ambiente, generaba un espacio entre ellos donde Cill se olvidó un instante de la gente que les rodeaba. —Creo que me gusta esto de bailar— le dijo sonriendo con complicidad y contento de empezar a entender como era a su propia manera, además de disfrutar de su compañía, mientras la tomaba en uno de los gkros para dejarla ir, luego traerla aún tomada de la mano y hacerla volver para quedar frente a frente aus rostros y ahí aprovechar para haberle dicho lo dicho y echando a reír sutilmente, con una sonrisa se alejó unos pasos hacia atrás señalandola con un dedo indicándole que viniera con él y vuelva a acercarse, a desafiarla a ella.

¿Qué hacía? No tenía idea, pero lo que si tenía en seguro era que le gustaba esto, aunque de curiosa manera encontrara la forma de adaptarse a bailar, el resultado estaba. —¿Y ahora a donde te sigo coneja blanca?— preguntó entre risas de forma inocente mientras acompañaba sus movimientos.
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RE: Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton] - por Cill Blinton - 27-01-2026, 06:02 AM

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