28-01-2026, 04:56 AM
Era una mujer astuta, ¿Una guardaespaldas nueva? se preparaba mientras Beck se despejaba de su cegamiento Beck tenía todo calculado, era el momento de atacar y aunque había fallado se encontraba ahora listo para enfrentar a la chica esto le encantaba, la potencia de los golpes, medir destreza, provocar al enemigo, la sangre sobre la arena y el sudor en las frentes. Era como un juego de ajedrez para el y simplemente no podía vivir sin enfrentarse a promesas luchadoras y esta isla era perfecta, siempre en conflicto siempre moviéndose, siempre deseando sangre novata.
El corte fue rápido, pero no mortal… no fue profundo ni con intensión aparente de desgarrar la carne hasta el hueso como lo hacía siempre. Aunque tenía todas las de ganar… el corte mostró algo más de piel de la muchacha al rasgar sus ropas y la temperatura de Beck subió un grado y eso lo distrajo demasiado… aun cegado por la acción anterior recibió el golpe de la enemiga… un golpe que le hizo entrar en razón y que le grito que estaba en un combate, no chillo, solo retrocedió y avanzo casi de inmediato para quedar en el mismo sitio... sintió su costilla según el fracturada, no quebrada al menos. Eso le recordó que no era tiempo de bajar la guardia pero lo siguiente, la muchacha moviéndose como una cucaracha hacia una esquina… Beck la leyó no era estúpido… sabia lo que se proponía en la esquina, su experiencia en combate le había proporcionado lecciones… su ojo, su status de prisionero. Giro la espada rápidamente sobre su cabeza y primero apunto a la chica. Con esa sensación de que huían de él, volvió a ser el confiado de siempre.
—Beck… ese es mi nombre, antiguo Marine, honrado en servicio, caído en desgracia en lo personal. Esclavo de mis propios deseos… es todo lo que debes saber. Aparte de que tu vida está en mis manos. Elegiste bando, pero… seré magnánimo… te ofrezco un trato— Beck no podía evitar mirar la gran belleza de la criatura frente a sí. Trago un poco de saliva y su espada bajo un poco, mientras avanzo un metro lo suficiente para delimitar una distancia entre ambos. Una donde si era cruzada podría ser mortal… miraba un poco de lado a la chica… no deseaba ser cegado otra vez. había sido horrible.
Continuo con su habladuría, confiado, amando el pelear, y sintiéndose superior en todo momento. —El trato es simple, ríndete ante mi…— Le apunto con la espada levantándola una vez mas y girando nuevamente el filo. —Dejare a Lombardi libre hoy, no tomaran represalias por Primo, lo conozco, él no me recuerda… pero era un bastardo, mal actor y desgraciado… pero este gordo debe irse de la ciudad… esta noche o volveré a terminar el trabajo… también… otra cosa.— Dijo mientras bajo la espada para aparentemente enfundarla otra vez. un signo de prepararse… para atacar otra vez. pero no… se cruzo de brazos. Con su guardia abierta… —Veo que estas casi desnuda… quítate ese brasier roto te ves deplorable… póstrate ante mi y solo levanta la cabeza cuando me vaya… mientras me voy… quiero que me llames amo y señor alabándome una y otra vez… solo así vivirás tu y ese gordo patético… trato?— Dijo sin prestar atención al que empezaba a huir sigilosamente. Lombardi poco a poco se movía detrás de la barra de atención aparentemente para escapar por detrás de Beck hacia la puerta. Beck solo sonrió y miro hacia atrás con un ligero movimiento al obeso comerciante. Sudando profusamente y con ojos llenos de terror.
El corte fue rápido, pero no mortal… no fue profundo ni con intensión aparente de desgarrar la carne hasta el hueso como lo hacía siempre. Aunque tenía todas las de ganar… el corte mostró algo más de piel de la muchacha al rasgar sus ropas y la temperatura de Beck subió un grado y eso lo distrajo demasiado… aun cegado por la acción anterior recibió el golpe de la enemiga… un golpe que le hizo entrar en razón y que le grito que estaba en un combate, no chillo, solo retrocedió y avanzo casi de inmediato para quedar en el mismo sitio... sintió su costilla según el fracturada, no quebrada al menos. Eso le recordó que no era tiempo de bajar la guardia pero lo siguiente, la muchacha moviéndose como una cucaracha hacia una esquina… Beck la leyó no era estúpido… sabia lo que se proponía en la esquina, su experiencia en combate le había proporcionado lecciones… su ojo, su status de prisionero. Giro la espada rápidamente sobre su cabeza y primero apunto a la chica. Con esa sensación de que huían de él, volvió a ser el confiado de siempre.
—Beck… ese es mi nombre, antiguo Marine, honrado en servicio, caído en desgracia en lo personal. Esclavo de mis propios deseos… es todo lo que debes saber. Aparte de que tu vida está en mis manos. Elegiste bando, pero… seré magnánimo… te ofrezco un trato— Beck no podía evitar mirar la gran belleza de la criatura frente a sí. Trago un poco de saliva y su espada bajo un poco, mientras avanzo un metro lo suficiente para delimitar una distancia entre ambos. Una donde si era cruzada podría ser mortal… miraba un poco de lado a la chica… no deseaba ser cegado otra vez. había sido horrible.
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Continuo con su habladuría, confiado, amando el pelear, y sintiéndose superior en todo momento. —El trato es simple, ríndete ante mi…— Le apunto con la espada levantándola una vez mas y girando nuevamente el filo. —Dejare a Lombardi libre hoy, no tomaran represalias por Primo, lo conozco, él no me recuerda… pero era un bastardo, mal actor y desgraciado… pero este gordo debe irse de la ciudad… esta noche o volveré a terminar el trabajo… también… otra cosa.— Dijo mientras bajo la espada para aparentemente enfundarla otra vez. un signo de prepararse… para atacar otra vez. pero no… se cruzo de brazos. Con su guardia abierta… —Veo que estas casi desnuda… quítate ese brasier roto te ves deplorable… póstrate ante mi y solo levanta la cabeza cuando me vaya… mientras me voy… quiero que me llames amo y señor alabándome una y otra vez… solo así vivirás tu y ese gordo patético… trato?— Dijo sin prestar atención al que empezaba a huir sigilosamente. Lombardi poco a poco se movía detrás de la barra de atención aparentemente para escapar por detrás de Beck hacia la puerta. Beck solo sonrió y miro hacia atrás con un ligero movimiento al obeso comerciante. Sudando profusamente y con ojos llenos de terror.
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