29-01-2026, 07:28 AM
Hace 5 años…
Un Chad igual de terrible en aspecto, pero cinco años más joven, llegaba por primera vez a aquel basurero de chatarra. No lo acompañaba nadie; solo su morral y el deseo obstinado de iniciar una nueva vida. Había nacido sin un brazo, poco agraciado y con gran facilidad para engordar. Quizá por eso, o por su extraña personalidad, fue víctima de toda clase de burlas durante toda su vida. Aquello lo moldeó, creció tosco, violento con quienes lo rodeaban, decidido a endurecerse y aspirar a algo más, no importaba si el mundo se empeñaba en señalarlo como una decepción.
Sus sueños de convertirse en alguien importante lo llevaron a entrenar su cuerpo. Así llegó a Sorbet, como aprendiz de uno de los estilos más duros de la isla karate. Sabía que aquel lugar no era amable, pero representaba una nueva oportunidad para demostrarse a sí mismo que no era una maldita decepción.
Tal vez, si lograba dominar la zona más conflictiva de la isla, podría hacerse un nombre, atraer miradas y, por fin, conseguir aquello que siempre había deseado desde niño… amor.
Por desgracia, su poco atractivo y su voz irritante alejaban a cualquiera que mostrara el más mínimo interés, incluso mientras ascendía entre pandillas de poca monta. Al menos… hasta que la conoció.
Verónica fue como un rayo de esperanza en la vida de Chad. Desde el primer momento no lo miró con desgano ni asco. Lo miró con enfado. Le habló directo, le exigió que se apartara de su camino o lo aplastaría como a una mosca.
Chad obedeció, y ese fue apenas el comienzo de su relación.
De una forma retorcida, ambos eran almas gemelas. Compartían intereses, se complementaban, y por primera vez encontraron en el otro a alguien que no los observaba con repulsión, incomodidad o desasosiego. Verónica jamás engañó a Chad; según ella, ningún hombre en su sano juicio podría soportar su belleza… excepto él. Y al notar que su pareja incluso parecía disfrutar del maltrato, no tuvo reparos en complacerlo.
Ambos se convirtieron en un pilar fundamental para el otro. Con la motivación que Verónica le brindaba, Chad formó su propia pandilla en ese viejo basurero, entrenó con mayor intensidad y se preparó para enfrentarse a bandas rivales. Aspirando a un mejor futuro, con su esposa y sus amigos.
Presente…
Sin embargo, en la actualidad, lo acababa de perder todo.
Mientras su interior gritaba y sus ojos desbordaban lágrimas de ira, la pelea que Runin inició llegaría a su clímax. Tras el poderoso impacto del hombre de pocos cabellos, la amazona contestó con la misma intensidad.
Un gancho corto de derecha atravesó el aire desatando un poderoso impacto en el rostro de Chad. Este último, ni siquiera fue capaz de levantar su guardia para defenderse, solo fue presa del impacto que desconectó su consciente con su horrible realidad.
Por escasos segundos todo su mundo se convirtió en una nebulosa. Un ruido blanco lo envolvió mientras el sabor metálico inundaba su boca y, en un abrir y cerrar de ojos, pasó de la ira a sentir un dolor intenso que recorrió cada uno de los nervios de su cuerpo. ¿Acaso eso era todo? ¿Su ira llegaría hasta allí? ¿El recuerdo de Verónica solo valía eso?
El tacto se hizo presente en sus escasos cabellos, mientras la nebulosa se hacía más clara, el rostro del verdugo de su amada se aclaraba frente a él. Justo en el momento en que su visión se aclaró, sus ojos volvieron a inyectarse de sangre, su ira volvió al instante, debía vengarla, debía destruir a esa maldita y silenciar de una buena vez sus malditas palabras.
“¡CIERRA LA BOCA!”
Ordenó al mismo tiempo en que sacudió violentamente la cabeza hacia el costado derecho para zafarse del agarre. La mano de Runin se quedó con los mechones restantes de la cabeza de Chad, mientras este aprovechó toda su velocidad y pequeño cuerpo para deslizarse bajo sus brazos y rodearla. Fue tan rápido que cuando Runin lo entendió, Chad ya extendía su único brazo desde atrás alrededor de su cuello tensionándolo con ira.
El aire comenzó a escasear y el reflejo más común sería llevar las manos al agarre para evitar que la asfixia sucediera. Pero, ¿Cómo Chad mantenía una llave matalones al cuello con un solo brazo?
La verdad sería tan impactante como violenta, pues la boca de Chad enterraba fuertemente los dientes en la carne de su propio brazo para mantener la llave sujetada.
Runin debía pensar rápido, porque en un abrir y cerrar de ojos, el combate se había complicado y por primera vez, sentiría el peso de sus acciones.
“¡MMFOY A MAFTARFTE! ¡MMFOY A MAFTARFTE! ¡MMFOY A MAFTARFTE!”
No se le entendía, su boca estaba cubierta por sangre y carne, pero sus ojos pedían venganza y no descansaría hasta asfixiarla por completo, a la mujer que asesino a la mujer bajo ellos. Sus pies no tocaban el suelo, pero tampoco importaba, solo debía pegarse como garrapata y apretar hasta matarla.
INFO
