29-01-2026, 01:22 PM
Los ojos de Jin analizaron los movimientos del joven Barald. Parecía sorprendentemente satisfecho. La ausencia de las palabras respecto al contrato le dio a entender su significado; más tarde. Tomó su propia katana, la misma por la que llegó a esa misma tienda. Un pedazo de madera de una de las estanterías cayó a causa del destrozo, mas no el de donde el hombre estaba colocando la katana. Sus ojos lo contemplaron, nuevamente aprendiendo algo nuevo: chico listo. Incluso cuando había tenido uso, venderla a precio de mercado era una locura. Revisó una última vez la nota en la que estaba el contacto con él mediante Den-Den Mushi con paciencia y calma. Era natural para él recibir tarjetas así y, sin embargo, la guardó en su bolsillo tranquilamente. Sus ojos, afilados, lo contemplaron una vez más, con la misma calma calculada de siempre, como si no se diera cuenta de lo que estaba haciendo realmente.
Porque no quedaba demasiado para que llegaran las diez de la noche. Quizás algo más de diez horas, pero poco en comparación a todo lo que tenía por delante. En su mente ya tenía algunas cosas en mente. Dudaba que De Luca fuera a hacer su aparición ese mismo día, o pronto, más con un brazo amputado. No era así. Solo imaginar todo lo que tendría que hacer nada más volver a una de las bases... No le apetecía volver a verle la cara a su jefe, pero no quedaba de otra.
No quedaba nada más que lo atara ahora a esa tienda, ni a ese lugar. Barald ya hablaba con sus empleados. Mejor, que limpiaran antes de que el carpintero apareciera, más conociendo lo exclusivo que era el hombre. Cerró sus ojos, dándose media vuelta, al menos estaba más que satisfecho con el pago, ¿Qué más podía pedir? No hacía falta realmente nada más. Revisó la hoja de su katana una vez más, misma que apenas hacía un tiempo y antes del altercado parecía que iba a caerse a pedazos. Sin duda era un trabajo excelente, tener a alguien así entre los suyos podría ser algo de lo más útil. La cuestión ahora era... investigar.
Dicho esto, volvió a envainar la katana, reacomodándolo en su cinturón y caminó hasta la salida de la tienda. Sus pasos fueron esta vez algo más apresurados. Cierto era que él no había hecho nada al propio líder del grupo rival, pero eso no significaba que no le fueran a culpar por ello, se esperaba cualquier momento algún ataque, cualquier tipo de emboscada. Lo mejor era salir de allí lo antes posible. El humo del cigarrillo de entre sus labios fue su único acompañante hasta que desapareció de entre las calles, como si nunca hubiera puesto un solo pie en el lugar, como una silenciosa y sigilosa sombra. Esperaba ver de qué más era capaz el joven, estaba impaciente por saber qué acontecimientos se fueran a dar aquella noche. La media sonrisa, cargada de adrenalina, asomaba de entre su rostro pálido.

—Muy bien, soy un hombre puntual, lo veré en unas horas.
Porque no quedaba demasiado para que llegaran las diez de la noche. Quizás algo más de diez horas, pero poco en comparación a todo lo que tenía por delante. En su mente ya tenía algunas cosas en mente. Dudaba que De Luca fuera a hacer su aparición ese mismo día, o pronto, más con un brazo amputado. No era así. Solo imaginar todo lo que tendría que hacer nada más volver a una de las bases... No le apetecía volver a verle la cara a su jefe, pero no quedaba de otra.
No quedaba nada más que lo atara ahora a esa tienda, ni a ese lugar. Barald ya hablaba con sus empleados. Mejor, que limpiaran antes de que el carpintero apareciera, más conociendo lo exclusivo que era el hombre. Cerró sus ojos, dándose media vuelta, al menos estaba más que satisfecho con el pago, ¿Qué más podía pedir? No hacía falta realmente nada más. Revisó la hoja de su katana una vez más, misma que apenas hacía un tiempo y antes del altercado parecía que iba a caerse a pedazos. Sin duda era un trabajo excelente, tener a alguien así entre los suyos podría ser algo de lo más útil. La cuestión ahora era... investigar.

—Espero que no llegue tarde, joven Barald.
Dicho esto, volvió a envainar la katana, reacomodándolo en su cinturón y caminó hasta la salida de la tienda. Sus pasos fueron esta vez algo más apresurados. Cierto era que él no había hecho nada al propio líder del grupo rival, pero eso no significaba que no le fueran a culpar por ello, se esperaba cualquier momento algún ataque, cualquier tipo de emboscada. Lo mejor era salir de allí lo antes posible. El humo del cigarrillo de entre sus labios fue su único acompañante hasta que desapareció de entre las calles, como si nunca hubiera puesto un solo pie en el lugar, como una silenciosa y sigilosa sombra. Esperaba ver de qué más era capaz el joven, estaba impaciente por saber qué acontecimientos se fueran a dar aquella noche. La media sonrisa, cargada de adrenalina, asomaba de entre su rostro pálido.

—Más vale que me diviertas.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
