29-01-2026, 04:19 PM
Hiiragi comenzaba a aclimatarse lentamente a la oscuridad, no tenía una visión más aguda que la de tu persona promedio, pero al menos podía oír con claridad la cantidad de respiraciones que había en aquel lugar, solo una correspondiente a la persona de voz grave y pisadas ambivalentes pues sonaban pesadas pero no tanto como debería corresponder a un individuo del aparente tamaño que se veía por la oportunidad que tuvo la joven de mirar vagamente los pies de su "anfitrión" nada demasiado extraño hasta el momento.
La invitación y esperanza de una comida relaja un poco a la Humink mientras entraba, cuando el sonido de una voz en el exterior y un vehículo deteniéndose era seguido por el inicio de una melodía dada por una agradable trompeta seguida por la afirmación de que se preparase por parte del anfitrión, rápidamente Hiiragi se acomodó la ropa y las riendas de sus saco convertido en mochila para poder seguir a la figura una vez que saliera de las sombras.
Cuando la figura cubierta de sombras se asomase para ir y acercarse en búsqueda del sustento ofrecido por las buenas gentes que representaban a la Ley en aquel lugar, emisarios de la casa Laufeison según el hombre de allí señalaba el lugar para hacer la fila correspondiente.
Habiendo seguido a la figura que había emergido de las sombras hasta la fila, la Humink de pelaje blanco por fin podía apreciar adecuadamente su figura y tamaño del individuo en cuestión, era varias cabezas más alto que ella incluso si levantaba sus orejas para aparentar ser más alta seguía siendo pequeña en comparación al hombre de largos cabellos portados en cola de caballo.
-Muy buenas tardes señor Heras, estoy encantada de conocerle y tener la oportunidad de compartir lo que con suerte cera una cena y una noche de refugio con usted.- dijo de forma humilde mientras sonreía felizmente por finalmente poder dar nombre y rostro a la figura que dentro de la oscuridad de la cabaña había sido bastante intimidante desde el punto de vista de aquella señorita.
-Muchas gracias por guiarme y darme también la oportunidad de compartir con usted este golpe de buena suerte que hemos tenido.- afirmo mientras seguía sonriendo a medida que la fila avanzaba en aquel lugar -Señor Heras, disculpe si soy descortés, pero tiene una agradable apariencia a la vista en mi opinión.- comento con naturalidad antes de dejar de mirarlo para enfocarse en la fila y las personas delante de ellos antes de volver a mirar al hombre de ojos color café que le resultaba particularmente atractivo hasta donde se podía apreciar.
La joven se mantenía bien envuelta en su capa de arpillera mientras avanzaban con cada paso -Me pregunto que nos darán para comer...- agregó mirando de nuevo en dirección al carro que traía las provisiones para la humilde gente de aquellas locaciones.
La invitación y esperanza de una comida relaja un poco a la Humink mientras entraba, cuando el sonido de una voz en el exterior y un vehículo deteniéndose era seguido por el inicio de una melodía dada por una agradable trompeta seguida por la afirmación de que se preparase por parte del anfitrión, rápidamente Hiiragi se acomodó la ropa y las riendas de sus saco convertido en mochila para poder seguir a la figura una vez que saliera de las sombras.
Cuando la figura cubierta de sombras se asomase para ir y acercarse en búsqueda del sustento ofrecido por las buenas gentes que representaban a la Ley en aquel lugar, emisarios de la casa Laufeison según el hombre de allí señalaba el lugar para hacer la fila correspondiente.
Habiendo seguido a la figura que había emergido de las sombras hasta la fila, la Humink de pelaje blanco por fin podía apreciar adecuadamente su figura y tamaño del individuo en cuestión, era varias cabezas más alto que ella incluso si levantaba sus orejas para aparentar ser más alta seguía siendo pequeña en comparación al hombre de largos cabellos portados en cola de caballo.
-Muy buenas tardes señor Heras, estoy encantada de conocerle y tener la oportunidad de compartir lo que con suerte cera una cena y una noche de refugio con usted.- dijo de forma humilde mientras sonreía felizmente por finalmente poder dar nombre y rostro a la figura que dentro de la oscuridad de la cabaña había sido bastante intimidante desde el punto de vista de aquella señorita.
-Muchas gracias por guiarme y darme también la oportunidad de compartir con usted este golpe de buena suerte que hemos tenido.- afirmo mientras seguía sonriendo a medida que la fila avanzaba en aquel lugar -Señor Heras, disculpe si soy descortés, pero tiene una agradable apariencia a la vista en mi opinión.- comento con naturalidad antes de dejar de mirarlo para enfocarse en la fila y las personas delante de ellos antes de volver a mirar al hombre de ojos color café que le resultaba particularmente atractivo hasta donde se podía apreciar.
La joven se mantenía bien envuelta en su capa de arpillera mientras avanzaban con cada paso -Me pregunto que nos darán para comer...- agregó mirando de nuevo en dirección al carro que traía las provisiones para la humilde gente de aquellas locaciones.
Código:
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