You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo
#4
'Minato'. El nombre no le sonaba de nada, y no haberlo reconocido le hace pensar que desperdició una bala importante considerando el esfuerzo empleado, o las tonterías quirúrgicamente seleccionadas para hacerles creer que estaba fuera de sí y desconectado de la realidad.

Sin embargo, halla esperanzas en el tono final que Samantha utiliza antes de irse bajo orden del moreno, incluso dando la apariencia de saber lo que intenta, parece tener cierta efectividad, y en cuanto volviese a hacer acto de presencia seguiría intentando atar los cabos sueltos con preguntas adicionales a la pelirrosa. De momento, debía enfocar su atención en el juego, que gradualmente se iría presentando frente a sus narices. Que hablando de esa parte del cuerpo, en cuánto nota el humo acercarse intenta apartar la cara de su dirección, aunque resulta inevitable sentir el aroma a tabaco, lo cual le hace arrugar la nariz.

La frase es tajante, incluso roza lo hostil, pero Hasegawa estaba ligeramente acostumbrado a generar sensaciones semejantes en las personas. —Te diría lo mismo, pero... ni siquiera sé quién eres. —confesó, en un tono divertido —Hahaha... hah... —luego, una risa incómoda. Parecía que nada iba a evitar que el juego de inicio, en esa sensata forma del contrario para mantener el control de la situación incluso con las bromas fuera de tono que hacía el albino.

Un juego de poder, la seriedad impartida mediante el moreno se diluye en palabras de Shin.

La mirada de Hasegawa cambia inmediatamente cuando se da cuenta de lo que sucede, y quizás el motivo original por el cual lo enviaron a entretenerlos en lo que se gesta una redada. Tenían gente secuestrada, y no sólo eso, los utilizaban para juegos de apuestas con total impunidad.

Shin reconoce al marine, y también siente una familiaridad extraña hacia la mujer. Frunce el ceño, notándose un malestar evidente en su expresión ante este escenario tan cruel y desmedido, mezclándose varias sensaciones en su cuerpo, al mismo tiempo e impactando contra todos sus límites de tolerancia. El silencio es letal en boca del albino, pasando a observar a Minato con ese mismo rostro repleto de rabia, ya no habían bromas naturales a las que pudiese acudir, pero de una u otra forma necesitaba mantener la compostura, especialmente considerando que la chica mostraba señales de ya haber sido herida por lo que sea que fuesen a proponerle.

Iba a salvarlos a ambos.

Las reglas del juego, el revólver y su actitud son una mierda, el marine lo odia a penas presencia toda la situación y en el fondo agradece haber sido él quien está al mando de las decisiones, porque duda de que muchos otros marines tuviesen el decoro de evitar mediante todos los medios hacerle daño a las dos víctimas del secuestro.

A Hasegawa no le importa nada más. La curiosidad murió en el momento en que ingresaron a los dos maniatados a la ecuación, y para él todo había cobrado un sentido superior. —Estás loco, desconocido-kun. —simuló olvidar su nombre, intentando picarle el ego. Además de, obvio, simular desorientación y una memoria poco privilegiada.

Shin sujetó el arma y agarró una de las fichas rojas, dispuesto a apuntarse directamente en el abdomen, con una sonrisa que se dibujaba de oreja a oreja. —Pero yo lo estoy más. —agregó. —Si crees que voy a arriesgar vidas ajenas a la mía, entonces no me conoces tanto como creías... —la rabia existe en sus palabras, en el tono, aunque es en forma contenida.

—Y no pienso preguntarte nada, no quiero saber de un imbécil como tú.

El juego daría inicio en ese preciso instante.

Shin sujetó los dados, al mismo tiempo que su contraparte. Lastimosamente en esta ocasión la suerte no estuvo de su lado, como en tantas otras, y repentinamente agua salada empezó a caer en la habitación, como si fuese una medida contra incendios y evidentemente, contra él. —Parece que me estuviste investigando. —indicó, sin miedo a jalar el gatillo.

De un segundo a otro, el dedo apretó la susodicha zona del arma, y un sonido seco le hizo abrir los ojos de sobremanera. Se disparó justo en el centro del abdomen, inclinándose hacia delante gracias al dolor y en el mismo movimiento apoyando el arma sobre la mesa. Un líquido de sabor poco agradable le subió por la boca, obligándose a escupir sangre en un lateral, se empezaba a arrepentir de haber pedido alcohol para la ocasión, imaginando otro tipo de juegos.

Si no fuese por seguir órdenes, le arrancaría la cabeza en ese preciso instante, sus poderes, su velocidad, su instinto, todo le indicaba que podía conseguirlo, pero de ser el caso él mismo habría liderado esa redada. —Supongo... que vamos por otra ronda. —susurró, levantando la mirada mientras presiona el lugar de la herida, desafiante, incluso más que antes. Trataría de que no dejase cicatriz con sus cuidados médicos extremos, sin embargo está claro que no iba a salir en una pieza de allí.

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RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - por Hasegawa Shin - 30-01-2026, 02:18 AM

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