30-01-2026, 01:25 PM
(Última modificación: 30-01-2026, 11:18 PM por Hiiragi Kaminari.)
La Humink seguía dansando y se mantenía suplicante mientras esperaba extrenametne la respuesta de su "amo" e internamente comenzaba a perder cada vez más la paciencia -Lombardi ¡¿QUE DEMONIOS HACES QUE NO TE VAS?! Sí Beck no te mata lo haré yo maldito gordo, babosos que cuando su vida está en juego se queda a ver un streap dance. Una vez que te vayas me robré hasta los tablones del suelo solo por la rabia que me está dando tu falta de instinto de supervivencia.- pensó mientras sus labios no dejaban de sonreír e incluso lograba hacer que sus ojos se pusieran un poco vidriosos en la súplica.
La comerciante devenida en bailarina seriamente se planteaba que su primer crimen fuera convertirse en la asesina de Lombardi cuando el estruendo de una voz irrumpió el silencio de aquella tienda, desde detrás de Lombardi los muertos se alzaban o al menos uno parecía hacerlo pues Primo se alzó sacudiéndose la ropa y revelando finalmente su rostro para sorpresa de la coneja.
Aquella revelación dejo a la humink de piedra en el lugar por un momento a pesar de la mano que se le extendía, hasta que finalmente pudo reaccionar y levantarse, suspirando por la tensión liberada al saber que ya no había peligro de muerte para ella ni para su supuesto empleador aquel nuevo individuo que se había presente se veía mayor y más apropiado para ser un cazador que comerciante, lo cual tenía sentido al escuchar como se había presentado a sí mismo -Encantada de conocerle señor Jadd- dijo aún algo desorientada por el cambio de contexto.
Aun viendo el repentino despliegue de humildad y cordialidad por Beck, la peliblanca solo se quedó mirando al samurái sin recibir su rifle por un momento antes de aceptarlo dudosamente, solo para apoyarlo en el suelo con suavidad para empezar a vestirse -No te preocupes Beck, solo ha sido jodidamente doloroso, pero no ha sido nada grave.- comento mientras sentía la punzada en su abdomen.
La joven acepto la el manto ofrecido por Jadd para cubrirse un poco mientras que empezaba a vestirse aún bastante visible para quien quisiera mirar pues lo hacía con naturalidad y no con prisa ni lentitud, solo el ritmo más cómodo -Estaré más que gustosa de aceptar el tratamiento médico que me ofrece y escuchar que clase de oferta laboral requiere una prueba como esta.- expresó con sinceridad mientras terminaba de subirse los shorts y asegurarlos con el cinturón.
Entre tanto gesto de vestirse y acomodarse la joven aprovecho para acercarse discimuladamente al mostrador y tomar de entre los objetos tan valiosos que le habían mostrado antes, el Cristal Kaiber para venderlo luego, sería la pequeña venganza y un bono extra por rajarle el estomago y la indignación que la joven pasó con el maldito de Lombardi no corriendo del lugar cuando se le dijo.... Y porque ya se había quedado con las ganas de robar algo luego de tanta humillación y mala sangre que tenía, necesitaba sacarlo de su sistema y obtener dinero extra era una buena forma de lograr dejar de sentir resentimiento contra su posible empleador.
La joven guardó el cristal dentro de su propia capa mientras se acomodaba para luego devolverle la capa del señor Jadd al susodicho -Muchas gracias de nuevo.- dijo la joven mientras devolvía el manto al hombre de piel rojiza tras ella haber terminado de vestirse con la privacidad que tan "genitlente" le habían provisto.
Luego de eso la asistente guiaría a Hiiragi a un lugar donde sentarse para recibir el tratamiento médico adecuado -Muchas gracias por sus cuidados señorita.- agregó antes de acomodarse para ser tratada. -Cuando usted diga y quiera estaré lista para escuchar su oferta y necesidad señor Jadd.- declaro pues la curiosidad estaba surgiendo finalmente tras superar el estupor producido por los cambios abruptos de lo que estaba ocurriendo en aquella tienda.
La comerciante devenida en bailarina seriamente se planteaba que su primer crimen fuera convertirse en la asesina de Lombardi cuando el estruendo de una voz irrumpió el silencio de aquella tienda, desde detrás de Lombardi los muertos se alzaban o al menos uno parecía hacerlo pues Primo se alzó sacudiéndose la ropa y revelando finalmente su rostro para sorpresa de la coneja.
Aquella revelación dejo a la humink de piedra en el lugar por un momento a pesar de la mano que se le extendía, hasta que finalmente pudo reaccionar y levantarse, suspirando por la tensión liberada al saber que ya no había peligro de muerte para ella ni para su supuesto empleador aquel nuevo individuo que se había presente se veía mayor y más apropiado para ser un cazador que comerciante, lo cual tenía sentido al escuchar como se había presentado a sí mismo -Encantada de conocerle señor Jadd- dijo aún algo desorientada por el cambio de contexto.
Aun viendo el repentino despliegue de humildad y cordialidad por Beck, la peliblanca solo se quedó mirando al samurái sin recibir su rifle por un momento antes de aceptarlo dudosamente, solo para apoyarlo en el suelo con suavidad para empezar a vestirse -No te preocupes Beck, solo ha sido jodidamente doloroso, pero no ha sido nada grave.- comento mientras sentía la punzada en su abdomen.
La joven acepto la el manto ofrecido por Jadd para cubrirse un poco mientras que empezaba a vestirse aún bastante visible para quien quisiera mirar pues lo hacía con naturalidad y no con prisa ni lentitud, solo el ritmo más cómodo -Estaré más que gustosa de aceptar el tratamiento médico que me ofrece y escuchar que clase de oferta laboral requiere una prueba como esta.- expresó con sinceridad mientras terminaba de subirse los shorts y asegurarlos con el cinturón.
Entre tanto gesto de vestirse y acomodarse la joven aprovecho para acercarse discimuladamente al mostrador y tomar de entre los objetos tan valiosos que le habían mostrado antes, el Cristal Kaiber para venderlo luego, sería la pequeña venganza y un bono extra por rajarle el estomago y la indignación que la joven pasó con el maldito de Lombardi no corriendo del lugar cuando se le dijo.... Y porque ya se había quedado con las ganas de robar algo luego de tanta humillación y mala sangre que tenía, necesitaba sacarlo de su sistema y obtener dinero extra era una buena forma de lograr dejar de sentir resentimiento contra su posible empleador.
La joven guardó el cristal dentro de su propia capa mientras se acomodaba para luego devolverle la capa del señor Jadd al susodicho -Muchas gracias de nuevo.- dijo la joven mientras devolvía el manto al hombre de piel rojiza tras ella haber terminado de vestirse con la privacidad que tan "genitlente" le habían provisto.
Luego de eso la asistente guiaría a Hiiragi a un lugar donde sentarse para recibir el tratamiento médico adecuado -Muchas gracias por sus cuidados señorita.- agregó antes de acomodarse para ser tratada. -Cuando usted diga y quiera estaré lista para escuchar su oferta y necesidad señor Jadd.- declaro pues la curiosidad estaba surgiendo finalmente tras superar el estupor producido por los cambios abruptos de lo que estaba ocurriendo en aquella tienda.
Karmas relevantes para la revisión de aventura
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