30-01-2026, 10:25 PM
Tras varios días vagando en solitario por la isla desde su ataque fallido a los piratas, reconociendo un poco el bosque, recolectando materiales y fabricando nuevas flechas, el joven arquero decide tomarse un pequeño descanso de tanta incursión y fabricación, no se detendrá por completo, seguirá diseñando, planificando y haciendo cálculos para poder fabricar un arco propio con ciertas mejoras que tiene en mente, aunque aún está trabajando en los detalles, el diseño y sobre todo, en los requisitos del mismo. En esta ocasión el joven arquero se encuentra junto a su división, la que fundó en Roshwan junto a Stroud e Imai, aunque esta última parece haber desaparecido a mitad de su primera misión juntos dónde tuvieron un éxito rotundo a pesar de los contratiempos. Concretamente la división se encuentra en un claro del bosque, donde montaron un campamento provisional donde apenas se encuentran las cuatro tiendas donde cada uno se retira a descansar, turnándose para montar guardia para evitar el agotamiento y que las bestias de la zona los ataque pillándolos desprevenidos.
Mucha gente los consideraría atrevidos, montar un campamento en mitad de una selva repleta de criaturas prehistóricas, plantas desconocidas que si te descuidas te envenena por no saber cuales pueden provocar una mala reacción con simplemente el tacto y poner al afectado en una situación complicada en una isla sin civilización y por lo tanto sin ni una sola clínica donde tratar las dolencias si no dispones de un médico en tu grupo. El joven arquero se encuentra sentado en un lado, cerca del fuego que crepita siendo de los pocos sonidos que llenan la zona al no hablar ninguno de los marines, cada uno a su manera pendiente y atento. Stroud se mantiene algo apartado del centro del campamento, siendo que parece entender, al igual que Bertram, que un bosque tranquilo podría ser una trampa mortal si bajas la guardia. El arquero por su parte está pasando un paño por su arco, dejándolo limpio, libre de grasas y con una buena sujeción, para evitar que se le resbale si tienen que terminar pelando contra alguna bestia o algún enemigo, uno nunca sabe qué ocurrirá y es bueno estar siempre listo para lo que pueda ocurrir.
A pesar de encontrarse sentado, manteniendo su equipo, los ojos y oídos del arquero están atentos al bosque que rodea el claro, siendo totalmente consciente de que el que llegue tan poca luz al lugar es normal pues entre lo frondoso del bosque y lo inmensos que son los árboles del lugar, haciendo que el camino de los rayos del sol se bloquee y apenas llegue un resquicio a la parte baja, lo suficiente para que haya visión sin muchos problemas. Los oídos el arquero pelirrojo captan los sonidos del bosque, sonidos naturales, pero aumentado en proporción al tamaño de todo en aquél lugar, el viento pasando por entre las enormes ramas, o los enormes helechos agitándose por la misma brisa, el sonido de la fauna, hasta que de pronto un sonido diferente calla todo lo demás, como si la naturaleza misma supiera el peso de lo que está por pasar. El inconfundible sonido del den den mushi llena el claro, siendo que pertenece al actual líder de la división quien contesta y todos escuchan la naturaleza de la llamada, siendo que el contramaestre alza la vista, escuchando con detalle lo que dice el vice-almirante y empezando a plantearse si realmente dejaron a su suerte a una división entera por 5 meses en ese lugar, y más una división científica, ya que se especializan en investigaciones y no en capacidades bélicas.
Por mucho que Bertram sepa que debían haber enviado un grupo a investigar hace bastante tiempo, 5 meses en un lugar como ese era casi una sentencia de muerte ya que no solo es el tema provisiones, sino el hecho de que si perdieron contacto es poco probable que tengan las provisiones a mano. Bertram se acerca a donde se reúnen todos para planificar los pasos a tomar desde ese momento, es una orden directa de un vice-almirante, no hay forma de negarse o rechazarla, así que toca movilizarse y cumplir con lo que se les ha pedido. Por las palabras de Stroud está de acuerdo con lo que piensa el arquero, debieron intervenir hace bastante, pero ahora queda buscar indicios desde nada, no tienen pista alguno de lo que buscan, salvo que es un tesoro natural. Tras las palabras de Stroud sobre como proceder y donde piensa que se establecieron Bertram dice
-Tienes razón en todo, y siendo que mencionan un tesoro natural puede ser solo tres cosas en este lugar, una planta concreta con propiedades extraordinarias, un animal que puedan usar para potenciar el poder bélico o algún mineral que solo se da en este ambiente. Sea como sea la forma de saber más es encontrando el campamento y con suerte sus notas. Respecto a la ubicación del campamento, este lugar es una segunda opción muy buena, no está tan bien ubicado, pero por como es el bosque de mis andadas reuniendo materiales, ese lugar está apartado de las rutas de los animales, siendo perfecto para evitar encuentros indeseados.-
Bertram toma una rama y marca un punto algo más cerca del volcán, pero aún a una distancia segura. Una vez todo está hablado y saben que hay que hacer todos se ponen en marcha, siendo que dos minks felinos pueden ser una gran baza si mantienen el instinto cazador, a su vez Bertram es un antiguo cazador que se adapta rápidamente a los entornos naturales, además de tener una gran percepción, siendo capaz de percatarse de cosas ocultas o disimuladas, pero al mismo tiempo el joven mantiene siempre sus ojos moviéndose por todo el lugar, fijándose en cada detalle, cada movimiento de la zona y del entorno. La formación es clara, delante va Stroud, a los lados se mantienen Kibai y Moja mientras el arquero cubre la retaguardia, su facilidad para pelear a distancia y su instinto de cazador, además de estar hecho a moverse por bosques y poder poner la atención en otro lado sin miedo a tropezarse.
El grupo avanza con calma rumbo oeste, Bertram lleva el arco en su mano, las flechas normales en el carcaj visible y en un segundo carcaj, disimulado bajo el otro, al ser flechas más reducidas prefiere no gastarlas de no ser estrictamente necesario. Con suerte encontrarán alguna pista en el primer campamento, siendo que cuando llegan a un lago dan un casi imperceptible desvío al noroeste caminando hacia el primer punto a investigar, a un par de horas de camino. Si encuentran alguna señal antes de que anochezca es perfecto, sino lo sensato sería acampar allí y seguir al día siguiente.
Mucha gente los consideraría atrevidos, montar un campamento en mitad de una selva repleta de criaturas prehistóricas, plantas desconocidas que si te descuidas te envenena por no saber cuales pueden provocar una mala reacción con simplemente el tacto y poner al afectado en una situación complicada en una isla sin civilización y por lo tanto sin ni una sola clínica donde tratar las dolencias si no dispones de un médico en tu grupo. El joven arquero se encuentra sentado en un lado, cerca del fuego que crepita siendo de los pocos sonidos que llenan la zona al no hablar ninguno de los marines, cada uno a su manera pendiente y atento. Stroud se mantiene algo apartado del centro del campamento, siendo que parece entender, al igual que Bertram, que un bosque tranquilo podría ser una trampa mortal si bajas la guardia. El arquero por su parte está pasando un paño por su arco, dejándolo limpio, libre de grasas y con una buena sujeción, para evitar que se le resbale si tienen que terminar pelando contra alguna bestia o algún enemigo, uno nunca sabe qué ocurrirá y es bueno estar siempre listo para lo que pueda ocurrir.
A pesar de encontrarse sentado, manteniendo su equipo, los ojos y oídos del arquero están atentos al bosque que rodea el claro, siendo totalmente consciente de que el que llegue tan poca luz al lugar es normal pues entre lo frondoso del bosque y lo inmensos que son los árboles del lugar, haciendo que el camino de los rayos del sol se bloquee y apenas llegue un resquicio a la parte baja, lo suficiente para que haya visión sin muchos problemas. Los oídos el arquero pelirrojo captan los sonidos del bosque, sonidos naturales, pero aumentado en proporción al tamaño de todo en aquél lugar, el viento pasando por entre las enormes ramas, o los enormes helechos agitándose por la misma brisa, el sonido de la fauna, hasta que de pronto un sonido diferente calla todo lo demás, como si la naturaleza misma supiera el peso de lo que está por pasar. El inconfundible sonido del den den mushi llena el claro, siendo que pertenece al actual líder de la división quien contesta y todos escuchan la naturaleza de la llamada, siendo que el contramaestre alza la vista, escuchando con detalle lo que dice el vice-almirante y empezando a plantearse si realmente dejaron a su suerte a una división entera por 5 meses en ese lugar, y más una división científica, ya que se especializan en investigaciones y no en capacidades bélicas.
Por mucho que Bertram sepa que debían haber enviado un grupo a investigar hace bastante tiempo, 5 meses en un lugar como ese era casi una sentencia de muerte ya que no solo es el tema provisiones, sino el hecho de que si perdieron contacto es poco probable que tengan las provisiones a mano. Bertram se acerca a donde se reúnen todos para planificar los pasos a tomar desde ese momento, es una orden directa de un vice-almirante, no hay forma de negarse o rechazarla, así que toca movilizarse y cumplir con lo que se les ha pedido. Por las palabras de Stroud está de acuerdo con lo que piensa el arquero, debieron intervenir hace bastante, pero ahora queda buscar indicios desde nada, no tienen pista alguno de lo que buscan, salvo que es un tesoro natural. Tras las palabras de Stroud sobre como proceder y donde piensa que se establecieron Bertram dice
-Tienes razón en todo, y siendo que mencionan un tesoro natural puede ser solo tres cosas en este lugar, una planta concreta con propiedades extraordinarias, un animal que puedan usar para potenciar el poder bélico o algún mineral que solo se da en este ambiente. Sea como sea la forma de saber más es encontrando el campamento y con suerte sus notas. Respecto a la ubicación del campamento, este lugar es una segunda opción muy buena, no está tan bien ubicado, pero por como es el bosque de mis andadas reuniendo materiales, ese lugar está apartado de las rutas de los animales, siendo perfecto para evitar encuentros indeseados.-
Bertram toma una rama y marca un punto algo más cerca del volcán, pero aún a una distancia segura. Una vez todo está hablado y saben que hay que hacer todos se ponen en marcha, siendo que dos minks felinos pueden ser una gran baza si mantienen el instinto cazador, a su vez Bertram es un antiguo cazador que se adapta rápidamente a los entornos naturales, además de tener una gran percepción, siendo capaz de percatarse de cosas ocultas o disimuladas, pero al mismo tiempo el joven mantiene siempre sus ojos moviéndose por todo el lugar, fijándose en cada detalle, cada movimiento de la zona y del entorno. La formación es clara, delante va Stroud, a los lados se mantienen Kibai y Moja mientras el arquero cubre la retaguardia, su facilidad para pelear a distancia y su instinto de cazador, además de estar hecho a moverse por bosques y poder poner la atención en otro lado sin miedo a tropezarse.
El grupo avanza con calma rumbo oeste, Bertram lleva el arco en su mano, las flechas normales en el carcaj visible y en un segundo carcaj, disimulado bajo el otro, al ser flechas más reducidas prefiere no gastarlas de no ser estrictamente necesario. Con suerte encontrarán alguna pista en el primer campamento, siendo que cuando llegan a un lago dan un casi imperceptible desvío al noroeste caminando hacia el primer punto a investigar, a un par de horas de camino. Si encuentran alguna señal antes de que anochezca es perfecto, sino lo sensato sería acampar allí y seguir al día siguiente.
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